El aniversario 65 de los Estudios de animación del ICAIC propicia pensar esta especialidad que cultivan talentosos creadores jóvenes y consagrados. / TINO ACOSTA
El aniversario 65 de los Estudios de animación del ICAIC propicia pensar esta especialidad que cultivan talentosos creadores jóvenes y consagrados. / TINO ACOSTA

Creativos en batallas continuas

Lo ilustra con creces el diario transcurrir del 46 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana


La ilusión de ver e interpretar el cine de Cuba, del continente y otras partes del mundo anima a quienes desafían obstáculos para llegar a las salas donde las pantallas grandes permiten acercamientos a las culturas recreadas en 222 obras en concurso de 42 países. El panorama que ofrece el Festival es amplio, diverso, rico en diálogos. Prevalece el afán por hacer posible la continuidad del evento iniciado en 1979, y continuamente renovado desde su simiente y desarrollo.

La convocatoria del evento, Rodando cine, invita a seguir conociendo en profundidad nuestras culturas. / TINO ACOSTA

No han impedido las roturas de proyectores en los cines Chaplin y Acapulco que loS públicos aprecien la programación. Los trabajadores de ambos colectivos aportan buenas maneras y soluciones. Forman parte de los creativos en batallas continuas por estos días.

El acierto de elegir el filme Belén para la inauguración del Festival alerta el conocimiento y los saberes de las mayorías. Debemos ser conscientes de cuántos hechos ocurren para adquirir conciencia de su trascendencia en el ser y el acontecer del ser humano.

En su puesta, la directora Dolores Fonzí relata en 105 minutos una historia ocurrida en Tucumán, Argentina (2014). Una joven es acusada de haberse provocado un aborto y la sentencian a 8 años de prisión. La violencia muestra rostros invasivos. Lo ocurrido permite reflexionar sobre el apoyo que la víctima recibe de una abogada y de miles de mujeres. La solidaridad contra la injusticia clama. De esto se trata. El relato contado dramatúrgicamente desde el género realista tragedia orienta su brújula para establecer ese diálogo necesario que tanto necesitamos. Hay que hablar, hay que hacer, hay que derribar barreras. El cine contado con verosimilitud incentiva la meditación en profundidad sobre conflictos y situaciones, a veces, impensadas.

Cada día necesitamos reflexionar sobre lo humano violentado sin límites para estar atentos a la existencia que merecen las personas en cualquier lugar del planeta.

Filmar lo nuestro, lo desconocido, lo invisible, lo silenciado. Esta motivación crece en el seno de los equipos interesados en hacer cine hoy. Varias categorías, exposiciones, clásicos restaurados, presentaciones especiales y las obras presentadas por los estudios Churubusco, de México, país homenajeado en el Festival, colocan ante nuestras miradas testimonios documentales y artísticos de notable trascendencia social.

Hay que ver para comprender.

Quizás poca atención suele prestarse o no tanto como la merece al documental cortometraje. El género se caracteriza por tener una duración relativamente corta comparada con otros, en los que solo se expone en profundidad la exposición, el desarrollo y la solución del conflicto. Al revisitar experiencias significativas en esta expresión cinematográfica descuella la Televisión Serrana. Fue definida de manera elocuente por su creador el director Daniel Diez Castrillo: “Surgió con el fin de mostrar la voz y la imagen de los hombres y las mujeres de la Sierra Maestra y decirnos lo importantes que son al aportar elementos esenciales de nuestra identidad.

Destacados realizadores jóvenes han dado continuidad al proyecto. Lo demuestra Ariagna Fajardo Nuviola. Opta por el Coral en el Festival mediante el documental largometraje Tiempo detenido. Cuenta durante 16 minutos: Cae la tarde y los niños juegan en un pueblo que parece suspendido entre las ruinas del pasado y un futuro incierto. Lo interesante de su punto de vista es el dominio de la estructura dramatúrgica y cómo interrelaciona las dimensiones de espacio y tiempo en planos de atmósferas sensoriales que llegan al alma y a la conciencia. Ariagna es consciente de un precepto cinematográfico y audiovisual: no se trata solo de saber contar; sino de saber contar en función de la imagen. El contexto descrito a partir de una situación dramática involucra a sus personajes devenidos recursos expresivos de un lugar incierto y real, a la vez.

Una y otra vez volvamos a una sabia reflexión del intelectual Alfredo Guevara a quien se rinde homenaje en el año de su centenario: “La cultura es la historia, es la memoria, la suma refinada de cuanto un pueblo ha construido con el talento y la brega de sus hombres y mujeres”. Sobre su trascendencia en Cuba y en el ámbito internacional deja constancia el oportuno volumen Mi pasión más allá del cine Alfredo Guevara en la revista Cine Cubano (Ediciones ICAIC). Un título de referencia imprescindible para conocer a quien fuera fundador y presidente del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Sin duda, la presentación del libro será otro acontecimiento cultural del Festival.

Seguir viendo cine de aquí y de otros lugares nutre el espíritu y la inteligencia; debemos cultivarlas cada día.

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