La ensayista cubana, crítica literaria y activista en favor de Palestina, Zaida Capote, opina sobre un libro en el cual ficción y testimonio se funden
Un amor trunco. Sí, en Gaza responde –compendio de relatos surgidos en el taller literario que el académico y escritor palestino Refaat Alareer impartiera en la Universidad Islámica de aquella ciudad– también hay cabida para la pasión evocada en “Perdida para siempre”.
Alareer, compilador del volumen original, falleció en 2023, asesinado por los agresores israelíes; tres años después la versión en español del libro llegó a La Habana traído por su editora, la colombiana Migdalia Arcila Valenzuela.
Su contenido conmovió a la investigadora cubana, ensayista, crítica literaria y activista en favor de Palestina, Zaida Capote. Sobre la narración mencionada, considera: “La experiencia fue relatada en el contexto terrible de la ocupación, incluso de los conflictos entre las clases sociales en el interior de Gaza, donde ni quienes viven en un campamento de refugiados ni quienes residen en un apartamento de lujo, están libres de que les lluevan encima las bombas, nadie”.
Acerca de la obra en general, destaca su carácter testimonial. “Es preciso escuchar a los habitantes del lugar. Estos cuentos de jóvenes autores gazatíes nos transmiten la intensidad, la densidad, la profundidad de un entorno vital todo el tiempo acotado por la violencia sionista. Ni un solo relato –aun cuando utilizan imágenes literarias, metáforas– aparece despegado de la realidad abrumadora y la voluntad genocida de no dejar vivir a una población entera. En cada historia aflora la denuncia implacable contra el opresor, e igualmente el espacio cotidiano de resistencia.
“Me impresionó la claridad con que se aborda el vía crucis en los territorios ocupados: además de los drones, los bombardeos, la vigilancia, los asesinatos a mansalva, existe la violencia legislativa; o sea, quién decide si puedes recibir atención médica, salir de tu país, ir a estudiar a otro sitio. Y esta escritura nos revela que no importa cuánto haga el enemigo, sus intentos de matar la esperanza, la valentía y la fuerza del pueblo palestino, estas van a estar siempre allí. Desde ese punto de vista el libro constituye un testimonio arrollador.
“A veces pensamos que no es un gesto político sonreír, o escribir, cantar, leer un poema; y sí lo es, porque nos rescata del lugar donde nos quieren confinar en el papel perenne de víctimas, sin derecho a defendernos. Y eso representa otra forma de defender nuestro derecho a estar en el mundo, a nuestro territorio, a los ideales en los cuales creemos”.

Las narraciones (23 en total) “son conmovedoras, están muy bien escritas”, asegura la ensayista. Nos muestran, por ejemplo, “el campo arrasado por las excavadoras, la añoranza por los olivos y la casa familiar”. No solo se refieren a Gaza, ciertas historias “se desarrollan en Cisjordania, lo cual resulta importante, pues es una manera elocuente de reconstruir a Palestina, que no es únicamente esos pedacitos bajo el asedio israelí permanente; Palestina es más grande, permanece viva en la memoria y en la escritura de sus hijos e hijas.
“Una de las cosas cruciales en el enfrentamiento entre los partidarios de la muerte y los de la vida es el derecho a la imaginación, a la palabra, a la información, a la circulación de las ideas –recalca Zaida Capote al valorar la relevancia de Gaza responde–. Tan esencial como procurar alimentación y cuidados médicos, es gestionar espacios de crecimiento intelectual, para no olvidar que somos seres humanos”.





















