En las últimas horas, 100 menores han muerto de desnutrición. Antonio Guteres se espanta. / elcomercio.pe
En las últimas horas, 100 menores han muerto de desnutrición. Antonio Guteres se espanta. / elcomercio.pe

El mundo duerme… ¿horrorizado?

Medio millón de palestinos podrían morir de hambre. ¿Cuánto más hacer para frenar los crímenes de Israel? ¿Seguirá “ciego” EE.UU.?


La cámara captó el instante de espanto. Se suponía que Antonio Guterres, como secretario general de la ONU, guardara la forma en una parsimonia diplomática acorde al cargo. Pero los cerca de dos años de crímenes de Israel contra los palestinos derribaron frías apariencias: “Gaza se está convirtiendo en un cementerio de niños”, lamentó.

Y si en un inicio el alto funcionario condenó el ataque sorpresa de la resistencia palestina del 7 de octubre de 2023, al seguir la evolución de la catastrófica situación gazatí se ha concentrado en impulsar treguas, las cuales jamás llegan a buen término debido a intransigencias de los contendientes. Este 25 de agosto de 2025, sin embargo, el grupo Hamas, respaldado por la mayoría de las facciones políticas palestinas, ha reducido al mínimo sus condiciones. Según informó Drop Site News, la mayoría de las “líneas rojas” de Hamas implican cuestiones más allá de un alto al fuego temporal. Ha dicho oponerse a su desmilitarización e insiste en una detención completa de las agresiones de Israel.

El analista árabe Al-Arian, al hacer una valoración sobre el tema, apunta a los mediadores de Egipto y Catar, quienes “han dado garantías por su parte de que esto (las treguas) iría seguido de negociaciones serias conducentes a la retirada total, el fin de la guerra, el intercambio de prisioneros en una proporción justa y también la ayuda distribuida por las Naciones Unidas. (…) francamente no tengo mucha confianza, ni en la posición estadounidense e israelí, ni en los mediadores”. En su opinión, “el verdadero objetivo de este proceso nunca ha sido la liberación de los cautivos ni poner fin a los asesinatos y las masacres del genocidio. Desde el principio, el objetivo ha sido ocupar y expulsar a tantos palestinos de Gaza como sea posible”.

Con semejante punto de vista coinciden otros académicos y políticos, aunque aún hay “tercos” en ese Occidente de la OTAN, con una venda en los ojos, lo mismo a la hora de abordar el caso Rusia-Ucrania como el de Palestina-Israel. No obstante esa connivencia y equiparamiento mendaz de ambas cosas, existen sustanciales diferencias: Rusia y Ucrania son Estados independientes, Palestina es apenas una entidad pendiente de descolonización. Entonces, a pesar de supuestas limitaciones de declararla país soberano, dada la sui generis demarcación geográfica y demográfica, el alcanzar ese estatus le confiere deberes y derechos.

De espaldas a los deberes

De cierta forma, Israel como potencia ocupante tiene deberes hacia los subyugados de acuerdo con el Derecho Internacional, y de actuar mediante las armas debe cumplir con ciertos principios: el de necesidad, precaución y proporcionalidad. El primero abarca “el deber de usar medios no violentos cuando sea posible, el deber de usar la fuerza solo con el objetivo de aplicar las leyes y el deber de usar la fuerza mínima necesaria razonable en circunstancias donde se imponga”.    

A través del segundo principio, el “Estado está obligado a planificar las operaciones de aplicación de la ley de manera se reduzca al mínimo el riesgo de hacerla cumplir […]”. “El fundamento es reducir el riesgo de muerte o lesiones graves de cualquier miembro civil o funcionario encargado de hacer cumplir la ley”.

En cuanto a la proporcionalidad, “no significa que los encargados de hacer cumplir la ley deben utilizar la fuerza estrictamente en consonancia con un continuo de fuerza (donde el nivel ejercido se eleve progresivamente), o como una respuesta a la violencia de un sospechoso. Por el contrario, establece un límite máximo del uso legal de la fuerza, en relación con la amenaza de una o un grupo de personas cometiendo el delito o a punto de cometerse”.

Foto. / xmasproject.it

A la luz de los acontecimientos y a la friolera de 62 000 palestinos asesinados, se comprueba fácilmente que Israel es solo un obsceno criminal, alevoso además con periodistas y empleados de la ONU; el experimentado negociador árabe Al-Hindi considera que la “guerra” continuará: “Mientras persistan la ocupación y la agresión, el espíritu de resistencia no hará más que profundizarse entre el pueblo palestino, especialmente al haber sido testigos de las consecuencias de los Acuerdos de Oslo en Cisjordania y Jerusalén, la política de asentamientos y el entierro de la solución de dos Estados mucho antes del 7 de octubre. En cuanto a la amenaza de una invasión a gran escala de Gaza, esto conduciría a una guerra de desgaste prolongada […] Israel entierra el sueño de un Estado palestino, también entierra el sueño de un Estado judío. Y mientras se nieguen los derechos al pueblo palestino, todos los acuerdos seguirán siendo temporales y la región seguirá enfrentándose a una mayor inestabilidad”.

Como si las bombas y cheques en blanco Made in USA fueran insuficientes, el respaldo ideológico-moral de los Estados Unidos sigue siendo decisivo –yo diría vital–; el colmo fue el tímido llamado de atención ante la hambruna desatada en Gaza, cuando el 8 de julio último Netanyahu viajó al “Norte”, donde fue recibido con beneplácito. Las palmadas al socio sionista abundaron ante la indignante propuesta de “migración voluntaria”, o sea, forzar a los palestinos a irse “por su bien”, incluso a África, donde sobresale Sudán del Sur, inmersa en una guerra civil con un terrorismo enconado. El “Proyecto” de expulsión de los palestinos se mantiene en el tapete; con este comulga el presidente yanqui, quien meses atrás habló de la “Riviera de Gaza”, similar a la de la turística de Francia.

Amplias ambiciones colonialistas

Israel está aprovechando la situación para adueñarse definitivamente de la Cisjordania ocupada, a través de los tristemente famosos colonos, en realidad paramilitares disfrazados de labriegos y llenos de “buenas intenciones” hacia Palestina, cuando solo quieren colonizarla. Y he ahí una contradicción, pues hasta los Estados Unidos acataron las normativas de la ONU en cuanto a la ilegalidad de esos asentamientos de colonos, pero alientan a Netanyahu a la expulsión de la población gazatí, y además prosiguen con el respaldo militar. En cambio, algo diferente sucedió en estos días en el Consejo de Seguridad de la ONU cuando el representante estadounidense se quedó aislado en el debate sobre la hambruna ya generalizada en Gaza, al impedirse o dificultarse la entrada de ayuda.

Si bien la Unión Europea esgrime todavía el argumento de la probidad en la defensa de Israel frente Hamás, al parecer las imágenes de horror y el socavamiento de los límites de la decencia, más el reclamo de los pueblos de poner fin a la hambruna y el genocidio, han dado algunos pasos simbólicos de anuncios de reconocer, en el futuro cercano, a Palestina como un Estado.

Los pueblos firmes en solidaridad

De igual forma, y tan permisivos como el envío de armas, son los contratos con empresas tecnológicas y los vínculos comerciales de parte de muchos gobiernos, entre ellos varios árabes. Israel está sufriendo un desgaste en su economía y en el terreno militar; sin embargo, le sobra músculo para seguir golpeando, precisamente gracias a esas bocanadas de oxígeno. En este contexto debe elogiarse la postura de los pueblos del mundo: en las redes sociales digitales circulan vídeos de consumidores decididos a asumir el boicot, y rechazar los productos israelíes. Ni conservas, ni frutas: nada.  

La sociedad israelí se cansa

Trump sueña con reconstruir a Gaza para “regar” sus inmobiliarias. / periodistas-es.com

Otro elemento interesante son las manifestaciones de ciudadanos israelíes, quienes a lo largo de agosto de 2025, en número creciente, protestan contra el plan del gabinete de seguridad del control absoluto del ejército sionista de Gaza, un intento desesperado de acabar con Hamás y luego avalar un gobierno “amistoso”. Donde la cúpula ve una oportunidad, la ciudadanía ve peligro para los seres queridos. Con respecto a Netanyahu, llevan varios años intentando sacarlo del poder por sus a medidas impopulares, y la acción militar de la resistencia palestina de 2023 le vino como “anillo al dedo”, pero, a pesar de haber logrado capitalizar un unánime apoyo, diversos factores se erigen ahora de manera desfavorable: la tenacidad del pueblo palestino, los rehenes y el rejuego de las treguas.

Aquí son precisos los análisis objetivos: los israelíes se afilian al colonialismo, pilar de la esencia nacional; empero, quién sabe si los elementos progresistas, en el fragor de la historia vivida, logren perfilar una convivencia pacífica.  Hay un hecho cierto: este tipo de armonía es imposible en tanto los palestinos vivan subyugados, alienados de su patria, y allí donde la independencia sigue siendo deuda, se lucha hasta alcanzarla, prerrogativa contemplada en el derecho internacional.

Ojalá Netanyahu llegue a pagar por todos sus crímenes. Palestina es recordatorio de la crueldad de una especie prostituida con las mieles del poder. Guterres lo dijo sin ambages: es un “fracaso de la humanidad misma”.

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2 comentarios

  1. Es cierto que hasta ahora el mundo ha fracasado con Palestina. Sin pesimismo pero con adolorida objetividad, María Victoria resume acontecimientos, contextos y valoraciones actuales en torno a la espantosa realidad del martilogio que sufre el pueblo palestino, torturado y masacrado por genocidas y cómplices.

  2. El genocidio cometido por los sionistas en Gaza, constituye unos de los crímenes de lesa humanidad más vergonzosos, en lo que va del presente siglo dónde todo el mundo parece mirar para otro lado y lavarse las manos como Pilatos. En algún momento de nuestra historia todos: gobiernos y pueblos deberemos pagar por tan inhumana indiferencia.

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