Foto. / unesco.org
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¡El mundo exige sensatez!

Con el ataque a Irán, Israel y EE.UU. infringieron la Carta de la ONU y violaron el Derecho Internacional. Los persas tienen la prerrogativa de defenderse y al desarrollo nuclear pacífico


Junto con el científico europeo refugiado en EE.UU. Leó Szilárd, el renombrado físico Albert Einstein firmó una carta que admitía la posibilidad de una Alemania nazi dueña de la bomba atómica. Frente a eso avalaron la creación de ella por Washington. Luego, el Premio Nobel de Física lamentó su decisión, al ver al gobierno estadounidense lanzarla el 6 de agosto de 1945 en la ciudad de Hiroshima y el 9 de agosto en Nagasaki. Las consecuencias fueron catastróficas: más de 100 000 muertos y generaciones marcadas por la radiación.

La revista National Geographic nos retrotrae a esa época: “Einstein, al enterarse del uso de la bomba, quedó completamente devastado […] Como resultado, durante el resto de su vida se manifestó abiertamente en contra de las armas atómicas y promovió la paz entre las naciones”.

La amenaza de una desenfrenada carrera armamentista pende sobre nuestras cabezas: Rusia y EE.UU. son quienes más ojivas nucleares tienen: 5 459 y 5 177, respectivamente; Francia, 290; Gran Bretaña, 225; China, 600; la India, 180; Paquistán, 170; la República Democrática de Corea (RDPC), 50. Y se estima que Israel vaya en “negro” (no reconoce la tenencia del artilugio), con 90 ojivas, según el Sipri, Instituto Internacional para la Investigación de la Paz.

Pero además de la lógica preocupación por el uso militar de este tipo de energía, la humanidad ha aprendido a utilizarla a fin de mejorar sus condiciones de vida, aplicándola en salud, agricultura y la industria. A raíz del actual conflicto entre Irán e Israel y Estados Unidos, el portavoz de la presidencia de Rusia, Dmitri Peskov, recalcó: “Consideramos que todos los países tienen derecho al átomo pacífico, tienen derecho a explotar centrales nucleares, a crear una industria de la energía nuclear pacífica, e insistimos en esta postura”.

Contextualización

El politólogo francés Thierry Meyssan recordó: “[…] A partir de la invasión de los anglosajones a Irak, en 2003, y argumentando un supuesto papel de Irán en los atentados del 11 de septiembre de 2001, los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido comenzaron a propalar rumores sobre una hipotética ‘arma nuclear’ iraní, lo mismo que ya habían hecho antes con las alegaciones sobre las ‘armas de destrucción masiva’ que supuestamente poseía el gobierno iraquí. En aquella época, Londres y Washington esperaban que aquella maniobra haría que Irán los ayudara en la agresión contra Irak. Aquellas mentiras condujeron al voto de las resoluciones 1737 (23/12/2006) y 1747 (24/3/2007) en el Consejo de Seguridad de la ONU”.

Reciente ataque israelí a una instalación de almacenamiento de petróleo iraní. / actualidad.rt.com

“En Israel, Benjamín Netanyahu, entonces jefe de la oposición, se apodera de aquella propaganda”. Lo viene haciendo durante 25 años, con denuncias constantes de “la fabricación”, siempre “inminente”, de una bomba atómica iraní, a pesar de que Teherán presenta a las Naciones Unidas un proyecto de resolución que crearía una “zona libre de armas nucleares en el Medio Oriente”, subrayó el periodista y activista político galo.

La obsesión sionista se ha cebado en los científicos persas. Este 13 de junio, entre los muertos de la agresión a la República Islámica de Irán figuran varios expertos en energía nuclear. Más alejado en el tiempo, en 2007, 2010, 2012, 2020, Israel, de forma sistemática, ha segado la vida de quienquiera le parezca inoportuno en el campo de la ciencia nuclear, nos lo recuerda la publicación digital turca TRT Global.

Lo ha hecho a través de métodos macabros. Ese fue el caso, hace 15 años, de Masoud Ali Mohammadi, profesor de Física en la Universidad de Teherán y miembro del programa de investigación nuclear vinculado a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria. Él murió por la explosión de “una bomba adosada a una motocicleta aparcada junto a su vehículo”, revela la fuente.

Argumento de los persas

La República Islámica de Irán lleva años insistiendo en tener un programa de enriquecimiento de uranio, volcado a fines pacíficos de energía, como cualquier otra nación, Es preciso puntualizar: Irán asegura rectitud en sus obligaciones bajo el acuerdo nuclear de 2015, con el conocido Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC), y además señala seguir cumpliendo los compromisos en virtud del Tratado de No Proliferación (TNP) Nuclear y el Acuerdo de Salvaguardias del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

En la imagen, planta nucleoeléctrica comercial de Bushehr, en el sur de Irán, en el golfo Pérsico. Es alimentada con uranio producido en Rusia, no en Irán, y la monitorea el OIEA. / actualidad.rt.com

La opinión pública global está al corriente, porque no sería esta la primera ocasión en que se intimide con supuestas “situaciones riesgosas” para la seguridad yanqui o Israel y, en consonancia, se ha desatado el pandemónium en el Levante y África. Los grandes vencedores siempre han sido los capitales transnacionales y el complejo militar industrial, desarrollado bajo la sombrilla de muchas investigaciones científicas al servicio de la muerte.

De este tenor, el 13 de junio último, sin mediar provocación, un hipócrita Israel arremete y golpea a Irán; ataca emplazamientos militares, instalaciones nucleares y áreas residenciales. Bombardeos causantes de 430 iraníes asesinados, más de 3 500 heridos, como develó HispanTV. Asistido por la Carta de la ONU y del Derecho Internacional, Irán respondió con la Operación Promesa Verdadera III; en paralelo, los grandes medios occidentales de (des)información repiten el mantra de: “Israel está en todo su derecho a defenderse”. Similar mentira les sirve frente al genocidio de Israel en Gaza.

Precisiones cruciales

Numerosos académicos califican al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) de “piedra angular del régimen internacional que busca evitar la diseminación de armas nucleares. Firmado en 1968 y en vigor desde 1970, lo han ratificado 191 estados, incluidos los cinco países que ya poseían armas atómicas entonces: EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido”, explica el canal televisivo ruso RT.

Recordemos que el propósito de su creación es “frenar la proliferación, promover el desarme progresivo y garantizar el uso exclusivamente pacífico de la energía nuclear”. Desde Viena, el OIEA “vigila que el material nuclear no se desvíe con fines militares”. La fuente rusa admite que “los avances en desarme han sido escasos”, aunque destaca el papel positivo del TNP al permitir “durante más de cinco décadas una contención relativa del riesgo nuclear y (haber) facilitado la cooperación en energía atómica con fines médicos, agrícolas e industriales”.

Debemos destacar a América Latina, la cual se declaró «Zona de Paz» y además es firmante del «Tratado de Tlatelolco» en 1967, siendo la región pionera en el mundo en considerarse libre de armas nucleares, incluso antes de la entrada en vigor del TNP. Asimismo, a través del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (Opanal), los latinoamericanos, recalca RT, mantienen un “compromiso activo con el desarme”, acción replicada en otros lugares del orbe. Vistas las cosas, es fundamental un puntilloso seguimiento, pues el TNP “tiene lagunas importantes”, pues siguen sin pertenecer a él la India, Pakistán, Israel, y se retiró la República Popular Democrática de Corea.

Mohamed Mustafá-el-Baradei, exdirector del OIEA, atrapaba la realidad en toda su crudeza cuando expresó: “Seguimos viviendo en un mundo donde tener armas nucleares es comprar poder, es comprar un seguro contra ataques. Eso no pasa desapercibido para quienes no las tienen, especialmente en regiones en conflicto”.

Decisión soberana

Semejante juego fue el asumido por Tel Aviv y Washington al atacar las centrales nucleares iraníes de fines pacíficos de Fordo, Natanz e Isfahán. En ese sentido, el actual director general de la OIEA, Rafael Mariano Grossi, debió admitir, con la estela de anteriores ambiguos comentarios, la puntual información de las autoridades iraníes sobre la no detección de niveles anormales de radiación.

Llevamos jornadas de sobresalto, dadas las arremetidas de gente urgida en demostrar fortaleza, control, lo cual se desmorona en un mundo enfrascado en reconfigurar un orden basado en “reglas” cambiantes a conveniencia, y nunca en un derecho internacional, nacido en 1945.

Teherán ha desplegado una sabiduría nacional en el afrontamiento de esas peligrosas acciones. Y si bien Netanyahu exhorta a una soñada sublevación interna, el pueblo persa echa a un lado sus diferencias y se ha unido alrededor de la defensa de la patria. Tanto, que este 24 de junio, al hablar en la Conferencia de Desarme de la ONU, el embajador iraní Ali Bahreini se “plantó” en el derecho a usar la energía nuclear con fines pacíficos.

Acusó a los enemigos, a partir de sus acciones bélicas, de proporcionar un “golpe al régimen internacional de no proliferación nuclear”, “una mancha de vergüenza”, con “muchas repercusiones para la paz y la seguridad internacionales”. ¡El mundo exige sensatez!

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