Hoy, la sección Bohemia Vieja invita a descubrir un testimonio excepcional que ilumina la figura inmensa de Sindo Garay y también el espíritu de una Cuba que se sofocaba entre boleros, mambises y guitarras en silencio. En un nuevo aniversario de su natalicio, rescatamos una joya del periodismo cubano: una entrevista publicada en 1957, cuando el gran trovador, con 92 años, cargaba ya más de medio siglo de canciones, guerras y vida bohemia.
El reportaje, titulado “Sindo Garay sin guitarra: ‘Las costumbres de las penas me han robado el sentimiento’”, fue escrito por Guillermo Villarronda, con fotografías de Pedro Barcala, y apareció en la edición 50 de la revista. Más que una entrevista, constituye un retrato íntimo y conmovedor del último gran representante de la vieja trova cubana.
El texto recrea el encuentro entre el periodista y Garay en la modesta casa del músico, en La Lisa. Allí, sin guitarra y atravesado por una tristeza serena, el compositor repasa su vida: la infancia marcada por el analfabetismo y el aprendizaje autodidacta copiando letreros callejeros; el amor de niñez que inspiró sus primeras canciones; las caídas en un circo ambulante; y las polémicas en torno a la autoría del bolero y de varias de sus obras.
Pero el centro emocional del relato gira alrededor de una ausencia dolorosa: la guitarra empeñada, símbolo de identidad, memoria y supervivencia. Aun así, Garay se niega a desaparecer y deja una frase que resume su espíritu indoblegable: “Es terrible ser tan viejo para morir tan joven”. El resultado es un texto que no solo informa: conmueve y convierte a Sindo Garay en una figura entrañable, trágica y profundamente humana.





















