Relaciones desconfiadas o sólidas con contrincantes y socios sitúan al gigante asiático a la vanguardia del mundo. Cuba reconoce su liderazgo
China es imparable en la condición de República Popular con un muy particular perfil socialista. A diario se disparan las noticias sobre el tan admirado u odiado gigante asiático; según la semana, son de carácter cultural, social, económico, político o tecnológico. Incluso se combinan.
En este último campo ahora es la comidilla del mundo el GD01, el robot vehículo mecanizado controlado por uno o más pilotos. Este nuevo prototipo de la compañía china Unitree Robotics tiene forma humanoide, camina sobre dos “piernas” y puede volverse un “cuadrúpedo” para desplazarse por los terrenos más increíbles. Entre sus capacidades está la de romper de un “manotazo” una pared compacta de bloques.
Sus primeros pasos de bebé de tres metros de altura y 500 kilos de peso los dio el 22 de mayo 2026, causando enorme revuelo entre la comunidad científica y los aficionados a la ciencia ficción, quienes por fin ven materializarse alguna de las fantasías cinematográficas. La empresa se sigue guardando los detalles técnicos del modelo, si bien ha trascendido que lleva encima “sensores avanzados y sistemas de control capaces de ajustar constantemente el equilibrio de todo el conjunto teniendo en cuenta también el peso y los movimientos del piloto”, aseguran las diversas fuentes consultadas.
También los sucesos en la arena exterior china dieron de qué hablar, pues asistieron a Beijing dos de los más preponderantes pesos pesados: el mandatario estadounidense, Donald Trump, y el presidente ruso, Vladimir Putin.
Y pese a haber, a estas alturas, pocos argumentos nuevos, nunca es ocioso repasar ambos acontecimientos teniendo en cuenta el fondo. Vayamos entonces a las declaraciones del filósofo, analista y estratega político ruso Aleksandr Duguin para la publicación Arktos Journal: “Vivimos en una época (hemos estado hablando de esto constantemente, y en los últimos años con creciente responsabilidad y perspicacia) en la que la importancia de este momento histórico es la transición de un mundo unipolar a uno multipolar […] Occidente se ha acostumbrado a la sensación de control total, donde solo ellos establecen las reglas para todo: desde la economía y la tecnología hasta la ética y la cultura. Han dictaminado sin ser cuestionados durante casi 40 años”.
Y remata: “El triángulo actual es la propia arquitectura del mundo multipolar ya existente. Por lo tanto, las reuniones de Trump con Xi Jinping, las reuniones de Putin con Xi Jinping y las recientes conversaciones en Anchorage no son simplemente diplomacia, sino una determinación de cómo será el futuro de la humanidad”.
La habladuría del barrio planetario mucho se concentró en evaluar las gestualidades de los dignatarios, así como presumibles códigos de la diplomacia de Xi Jinping; nosotros las dejamos de lado, a sabiendas de que ya el lector de Bohemia debe tener algunas opiniones establecidas.
Encuentro entre el águila y el panda

El 15 de mayo la agencia noticiosa china Xinhua fue sumamente precisa al informar:“A su llegada a Zhongnanhai (antiguo palacio imperial), Trump recibió una cálida bienvenida por parte de Xi. Los dos jefes de Estado caminaron y conversaron, deteniéndose de vez en cuando para admirar los árboles y las flores de los jardines del lugar”.
En cuanto a las palabras del anfitrión, recoge varias de ellas: “Hemos alcanzado importantes entendimientos comunes sobre el mantenimiento de la estabilidad de los lazos económicos y comerciales, la expansión de la cooperación práctica en distintos campos y el manejo adecuado de las preocupaciones respectivas…
“Espero con interés nuestras discusiones sobre cuestiones importantes que atañen a nuestros dos países y al mundo, y trabajar junto con usted para marcar el rumbo y conducir el gran barco de las relaciones China-Estados Unidos, a fin de hacer de 2026 un año histórico y emblemático que abra un nuevo capítulo en los vínculos bilaterales“.
Es significativo precisar: mientras los medios Occidentales se concentran en la nutrida delegación estadounidense de empresarios y tecnócratas, la prensa china pondera la amabilidad de su líder y las buenas vibras. Cuando Occidente le da amplia cobertura a la afirmación supuesta de Xi sobre “no necesariamente sucumbir en la Trampa de Tucídides”, vista como esa relación entre una potencia hegemónica en declive y otra en ascenso, la parte china prefiere realzar las perspectivas del encuentro histórico de cara a mejores cosas.
El prestigioso Diario del Pueblo fue rotundo al manifestar una de las ideas esenciales dichas por Xi a Trump: El éxito de uno representa una oportunidad para el otro y una relación bilateral estable beneficia al mundo. Sobre Trump Xinhua subrayó el agradecimiento del estadounidense a Xi “por invitarlo a visitar Zhongnanhai, calificando su visita de muy exitosa, captó la atención del mundo y fue inolvidable”.
Cerremos este acápite con algunos análisis del Real Instituto Elcano, tanque pensanteespañol: “La lectura mayoritaria en China de la cumbre es que ha sido favorable a los intereses de este país. Se pone especial énfasis en el establecimiento de la ´estabilidad estratégica constructiva´ como el marco político favorable para el desarrollo de la relación bilateral en los próximos años”.
En lo relativo a los EE.UU. indica que “fue precisamente en el terreno económico donde se produjeron algunos resultados concretos, aunque limitados. China anunció nuevas compras agrícolas, adquisiciones de aviones de Boeing y ciertos compromisos energéticos, un protocolo de seguridad sobre inteligencia artificial y mecanismos bilaterales de seguimiento comercial e inversión. Habrá que ver qué recorrido tienen. […] las cuestiones más sensibles, apenas se abordaron públicamente. Donald Trump se mostró deliberadamente hermético sobre cualquier posible cambio en la política estadounidense hacia Taiwán, evitando concretar el futuro de nuevos paquetes de venta de armas a Taipéi, consciente de que cualquier ambigüedad podría interpretarse como una señal de debilitamiento de la credibilidad estratégica estadounidense”.
Hacia objetivos comunes

De oso a oso: y si bien la analogía respecto a los animales es en principio algo infantil o superficial, en estos casos específicos, si se asimilan desde las claves de la realidad, pueden asumirse desde las diferencias o similitudes. Está claro que entre los EE.UU. y China hay casi insalvables diferencias, y que entre China y Rusia existe una asociación estratégica desde hace décadas, asumida y respetada por las dos grandes naciones de diferentes hábitos y tradiciones, pero con evoluciones históricas en algún momento del tiempo similares, y porque también comparten fronteras geográficas comunes.
La comunidad mundial sostenía la respiración durante la visita de Trump a Beijing, pendiente de posibles exabruptos del magnate presidente, quien demostró, sin embargo, sabe mantener la “etiqueta” cuando se lo propone, dejando para otra ocasión los pasos de elefante por una cristalería. En cambio, al efectuarse la cita del presidente ruso Vladimir Putin con Xi, los expertos, periodistas y políticos se aglutinaron alrededor del precepto de “sin sobresaltos”, por aquello de las sinergias conocidas.
Casi a finales de mayo, el mandatario de la Federación de Rusia se paseó complacido por la capital china, no solo por la amistad sino debido a la adopción de una declaración conjunta sobre el establecimiento de un mundo multipolar y un nuevo tipo de relaciones internacionales.
Mientras, la delegación de altos funcionarios rusos y chinos firmaron 18 documentos en diversos asuntos, a saber: libre comercio y multilateralismo, cooperación científica y técnica, comercio sostenible, energía, desarrollo urbano y sobre las actividades conmemorativas del 70 aniversario del establecimiento de las relaciones de asociación, así como un largo etcétera.
Como colofón deseo resaltar el papel de China en el Planeta y para ello utilizo las palabras del canciller cubano, Bruno Rodríguez, durante su intervención en el debate abierto del Consejo de Seguridad de la ONU sobre “La defensa de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y el fortalecimiento del sistema internacional centrado en la ONU”, realizada en Nueva York el 26 de mayo de 2026:
“Señor presidente, distinguidos representantes permanentes: Valoramos altamente el liderazgo de la República Popular China en la defensa de la paz y la seguridad internacionales, la observancia del Derecho Internacional; la preservación, fortalecimiento y reforma apropiada de la Organización de las Naciones Unidas, en particular la democratización, transparencia y eficacia del Consejo de Seguridad y el empoderamiento de la Asamblea General; así como en la construcción de un orden internacional multilateral, basado en la igualdad soberana, justo y democrático”.
Las recientes visitas oficiales de EE.UU. y Rusia confirman ese papel de líder. China en sí misma es un GD01.





















