Fidel hace uso de la palabra en el acto de protesta por el robo de la campana de Demajagua, el 6 de noviembre de 1947, en la escalinata de la universitaria.
Fidel hace uso de la palabra en el acto de protesta por el robo de la campana de Demajagua, el 6 de noviembre de 1947, en la escalinata de la universitaria.

La forja de un líder

Al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz se le recuerda en la eternidad del tiempo. Al arribar este 4 de septiembre al aniversario 80 de su entrada a la Universidad de La Habana, llegue el homenaje a un paradigma que cambió los destinos de la nación cubana

Fotos. / Oficina de Asuntos Históricos de la Presidencia


En cada espacio del campus habanero pronto se hizo sentir el futuro abogado al matricular en la Facultad de Derecho. No era solo una carrera académica; la convirtió, además, en el inicio de una existencia marcada por el enfrentamiento a lo injusto, la confrontación política y el liderazgo revolucionario. Le esperaba una ardua ruta y la sembró con dignidad: la colina universitaria, el sentir junto al pueblo, la Sierra Maestra y la patria liberada.

En medio de un ambiente universitario convulso de aquel año 1945, Fidel no solo se destacó por su inteligencia y capacidad oratoria, sino por la audacia al enfrentar un ambiente político donde dos fuerzas se disputaban el control del recinto: una, la del estudiantado heredero del legado glorioso de figuras, como las de Julio Antonio Mella y Rubén Martínez Villena; y la otra, los oportunistas gánsteres y reaccionarios, quienes -al manipular la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU)- hacían lo más nefando con el objetivo de ocupar puestos institucionales.

En el local de la FEU, coordinando el accionar dentro del recinto universitario.

Fidel, con 19 años y recién graduado de Bachiller en letras en el Colegio de Belén, descrito allí de “excelente y congregante, un verdadero atleta”, quien “llenará con páginas brillantes el libro de su vida”, se encontró con una institución sumisa por el miedo, la corrupción y las armas, pero con una larga tradición de lucha estudiantil.

En sus propias frases, captadas por Ignacio Ramonet Fidel señala: “Desde que ingreso, el primer año, observé un ambiente de fuerza, de temor y de armas. Había una política universitaria totalmente controlada por grupos aliados al poder”.

En palabras a Katiuska Blanco Castiñeira, publicadas en el libro Fidel Castro Ruz Guerrillero del tiempo, señala: “Considero la etapa universitaria como la más difícil, más quijotesca, la más peligrosa y heroica de mi vida.

“Más que la propia lucha en la Sierra, porque allí yo estaba con un fusil y en la Universidad muy pocas veces tuve un arma, tenía que andar totalmente desarmado la mayor parte del tiempo, porque estaba contra el gobierno, y el gobierno controlaba la política, los Tribunales de Urgencia, que eran órganos de represión política, lo controlaban todo”.

Llegada en tren con la campana de Demajagua, el 3 de noviembre de 1947.

Al decir de Fidel: “Vivía una agitación continua. Yo me paraba en la escalinata, nada más alzaba los brazos y eran miles los estudiantes movilizados. Había una lucha política de masas muy fuerte allí”.

Toda aquella avalancha de energía le sirvió “para la larga y difícil lucha que emprendería, poco tiempo después, como martiano y revolucionario cubano”.

Apenas iniciado el curso, Fidel resultó elegido delegado de asignatura y luego delegado de primer año. Su liderazgo natural lo llevó a ser presidente de la Escuela de Derecho al año siguiente. Desde ese cargo, se opuso abiertamente a la elección de candidatos a la presidencia de la FEU no aptos a representar al estudiantado; esto provocó intentos de agresión de las pandillas armadas; hasta intentaron impedirle el paso al recinto. Sin embargo, unido a su arrojo, los compañeros lo protegieron y respaldaron, lo que consolidó su figura como líder estudiantil. En esos años se le vio en la primera fila de actos de protesta y de denuncia contra la situación política y social del país. Impresionaba por su espíritu de rebeldía y justicia. Defendía la decencia de la Universidad y los derechos estudiantiles.

Fidel discute con el jefe de la Policía Universitaria Quirino Uría frente a la escalinata, durante los disturbios por las declaraciones del ministro de Educación Aureliano Sánchez Arango contra los estudiantes, el 1° de noviembre de 1950.

Entre julio y septiembre de 1947, Fidel Castro participa en los preparativos de una frustrada expedición con entrenamientos en Cayo Confites –situado al norte de la provincia de Camagüey– destinada a combatir la férrea dictadura del general Rafael Leónidas Trujillo, quien gobernaba en República Dominicana. El audaz y combativo estudiante universitario es ascendido a teniente, jefe de pelotón y luego jefe de una compañía de uno de los batallones que se entrenaban.

La expedición se trasladaba en barcos que fueron interceptados por una fragata de la Marina cubana; Fidel saltó al agua a pesar de portar un arma, previendo no dejarse capturar. Consideró una vergüenza un arresto sin luchar. Estaba frente a la costa norte de la provincia de Holguín. Luego visitó a sus padres y de nuevo fue a la Universidad cuando consideró que existía calma por aquellos acontecimientos.

Otro hecho marcó la pujanza de su personalidad al lado de la justicia. En noviembre de aquel año protagonizó junto a Lionel Soto Prieto, el traslado desde Manzanillo a la Universidad de La Habana, en tren, de la campana del ingenio Demajagua, cuyo repique fue el primer llamado, un canto por la independencia. Fidel coordinó esta acción con los veteranos de las guerras por la independencia y el Ayuntamiento en aquella ciudad. El objetivo era impedir su utilización para manejos politiqueros por el gobierno de Ramón Grau San Martín.

En un encuentro con los estudiantes en la Universidad de La Habana, 11 de mayo de 1959. / fidelcastro.cu

Los acompañó una representación de los veteranos. En la estación terminal una gran multitud los recibió el día 3 de noviembre de 1947. Situaron la insigne reliquia en el Salón de Mártires de la Universidad y el 5 por la noche se la robaron elementos de la mafia gubernamental.

En un multitudinario mitin, donde se concentró una amplia representación del pueblo habanero junto al estudiantado, el osado joven denunció el hecho. Expresó entre otras tantas ideas que no iba a permanecer en silencio cobarde y traidor ante los desmanes del gobierno. La enorme multitud abandonó la escalinata entonando el Himno Nacional.

Simpatizante del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), de tendencia progresista, participó de manera activa a partir de 1948 en las campañas políticas de dicha organización y, en particular, de su principal dirigente, Eduardo R. Chibás.

El 31 de marzo de 1948, al integrar una gira por varios países latinoamericanos dirigida a tomar parte en los planes de un congreso estudiantil en Bogotá, el futuro jurista llega el 9 de abril de 1948 a la capital de Colombia. Estando allí, el popular dirigente liberal colombiano Jorge Eliécer Gaitán es asesinado en dicha ciudad, lo cual provoca el alzamiento popular conocido como “Bogotazo”. Se incorpora resueltamente a esa lucha en las calles y sobrevivió a puro azar.

Además de sus dotes intelectuales, Fidel era un apasionado del deporte. Practicaba atletismo y baloncesto; estas aficiones le ganaron respeto entre sus compañeros y reforzó su imagen de líder completo.

En aquel, su primer campo de batalla, desafió el orden establecido y mostró la madera de líder que lo acompañaría toda su vida, escrita con páginas brillantes.

El 15 de septiembre de 1950, Fidel se gradúa como doctor en Derecho, licenciado en Derecho Diplomático y licenciado en Derecho Administrativo. Desde su bufete de abogado, se dedicó fundamentalmente a la defensa de personas y sectores humildes.

Con estudiantes en el Aula Magna, el 17 de noviembre de 2005, al conmemorar 60 años de su ingreso a la Universidad. / JORGE LUIS GONZÁLEZ

El invicto Comandante en Jefe volvió una y otra vez a la Universidad, allí siempre tuvo un estrado desde donde dirigirse a los jóvenes. El 4 de septiembre de 1995, en el Aula Magna expresó:

“Fue un privilegio ingresar en esta Universidad también, sin duda, porque aquí aprendí mucho, y porque aquí aprendí quizás las mejores cosas de mi vida; porque aquí descubrí las mejores ideas de nuestra época y de nuestros tiempos, porque aquí me hice revolucionario, porque aquí me hice martiano y porque aquí me hice socialista […] fui primero socialista utópico, aunque también gracias a mis contactos con la literatura política, aquí en la Universidad y en la Escuela de Derecho, me convertí al marxismo-leninismo”.

Este 4 de septiembre, como siempre, Fidel estará en la estrella de cada bandera y en el corazón de cada cubano que acudirá en multitudinaria concentración a los predios de su Universidad a rendirle merecido tributo.


Fuentes consultadas:

El libro, Fidel en la tradición estudiantil universitaria, de Francisca López Civeira y Fabio E. Fernández Batista, y discurso de Fidel en el aula magna el 17 de noviembre de 2005.

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