La recreación artística, el quid del todo

Privilegia Cubadisco 2026 músicas y visualidades que merecen no solo ser escuchadas y vistas, sino ser pensadas en profundidad


¿Qué es lo más importante en un relato cinematográfico o audiovisual? ¿Basta colocar contenidos de interés general para motivar la reflexión de los públicos? ¿Puede ser la música un personaje, una atmósfera, estados de ánimo y otras sugerencias desde los puntos de vista dramatúrgico y estético?

El cine y la televisión se han convertido en vasos comunicantes y mantienen una retroalimentación perpetua. Las referidas interrogantes, entre otras, suelen liderar al concebir puestas, destinadas a formar parte de la escena mediática y que deben responder a este complejo universo.

Cubadisco 2026 privilegia en varias categorías el audiovisual. Sus organizadores son conscientes de la importancia de la hipervisualidad que forma parte de nuestras vidas. Y en ellas, la música es parte esencial del ser humano.

El maestro Frank Fernández, un virtuoso relevante, es un referente para músicos jóvenes y consagrados. / Yasset Llerena

Por su relevancia ética, antropológica, investigativa y artística tuvo trascendencia social la serie ADN CUBA, realizada por el destacado director Alejandro Gil. Cubadisco entregó un Premio Especial al maestro Frank Fernández por la música original concebida para el capítulo dedicado a una gloria deportiva, Mireya Luis.

Quizás poco  se reflexiona o no tanto como lo merecen  los procesos creativos que propician seguir la ruta de una obra cinematográfica o audiovisual hasta concretar su artisticidad. Durante ese tránsito pleno de intentos, búsquedas y hallazgos intervienen saberes propios de diferentes disciplinas que deben dominar quienes diseñan la música y quienes conciben el guion y la puesta en la pantalla grande o chica.

Con tránsitos oportunos y valiosos por telenovelas, unitarios e informativos, que denotan conocimientos sedimentados, llegó el maestro Frank Fernández al capítulo de la Serie ADN CUBA. Alejandro Gil nos contó brevemente cómo establecieron nexos él y el músico, la valía de los intercambios y cómo el maestro se quedó en solitario para aportar el inmenso caudal de su acervo a un relato estremecedor que arrojó nuevas luces sobre la historia de vida de Mireya Luis.

En ocasiones, se simplifican los impactos psicosociales cinematográficos y televisuales, y su capacidad para persuadir desde el espacio íntimo, con discursos e imágenes susceptibles de bucear en lo más íntimo de las personas, en las que conflictos, circunstancias, maneras de ser y hacer marcan la existencia..

Pensemos, el guion influye en la estructura y la dinámica interna de la obra, pero no es una camisa de fuerza ni un sendero cerrado. Un buen guion permitirá a quien dirige realizar búsquedas, señalar detalles, perfilar el texto audiovisual.

Pero ese elemento no constituye el todo de una labor colectiva. Los públicos precisan ver la historia en acción, que se aplique una máxima del canon griego: “la perfección está en la unidad de las partes”. Para conseguirlo, resultan imprescindibles la coherencia y la verdad artística de los elementos implicados en la trama, de nada vale solo privilegiar componentes cognoscitivos, ideológicos, formales o de otros tipos.

Lo han demostrado con creces los músicos Magda Rosa Galban y Juan Antonio Leyva en cinematografías y audiovisuales en Cuba y otros países. Ellos, sabios y creativos, saben establecer una orgánica relación entre el orden de la acción y el de la vida; aplican el pensamiento que opera en toda narrativa mediante una refiguración de la experiencia temporal.

Cada obra es una individualidad en sí misma. Requiere leyes, cánones retóricos, visualidades, dinámicas dramatúrgicas, que también constituyen instrumentos en beneficio del conocimiento humano.

En esta oportunidad, dos virtuosos, Gil y Frank asumieron, como debe ser, que la creación artística es el resultado de un proceso. Esta estructura un mensaje cultural estéticamente sugestivo..

Continuar renovando los procesos productivos y la imprescindible tríada producción-guion-dirección, permitirá el incremento de producciones cubanas en las pantallas. El valor artístico es una cualidad integradora, que no admite improvisaciones, ni negligencias.

Para transgredir preceptos, soluciones, modos de hacer, es imprescindible el dominio de los establecidos. Desde la Estética reconocemos la comprensión del arte como un sistema de signos cuyas unidades se articulan con intencionalidad comunicativa para descubrir qué representa el lenguaje elegido y qué nos dice, aquí y ahora.

Para creer en lo que se ve, el quid no está solo en la singularidad del contenido, sino en la recreación artística del todo, pues le otorga una auténtica vida real y verosímil a lo visto en el cine, en la televisión y lo escuchado en las músicas de capacidad parlante.

Es un acierto la significación dada por Cubadisco 2026 a visualidades sonoras. No siempre comprendidas en su justa dimensión.  Hacer, crear, proponer, exige saberes en profundidad.

Pensémoslo.

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