Este año China tiene de meta establecer un sistema inicial de innovación de robots humanoides y para 2027, contar con productos que se hayan integrado a la economía real. / diariocontexto.com.ar
Este año China tiene de meta establecer un sistema inicial de innovación de robots humanoides y para 2027, contar con productos que se hayan integrado a la economía real. / diariocontexto.com.ar

Ningún “cuento chino”

Toda una potencia mundial, China deviene socio seguro y siempre amigo al lado de Cuba. BOHEMIA trae consideraciones de un experto cubano


Hay quien afirma que China es el rostro del futuro de la humanidad. Tal vez sea una afirmación un tanto desmesurada, pero ya se dan indicios. Con esta entrevista Bohemia busca algunas de esas pistas en relación a Cuba. El investigador del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI) Eduardo Regalado Florido expone, desde la definición de nociones clave, que nuestra prosperidad es horizonte viable, y no otro “cuento”.

Con ejemplos concretos, despojado de un tecnicismo difícil de asimilar y lejos de teques al uso del análisis dogmático, Regalado aborda aspectos de los actuales vínculos con la República Popular China. Leerlo puede despejar dudas; ojalá ofrezca certezas. Resta no errar en esa autopista de cooperación y amistad.

Los mandatarios de China y Cuba, Xi Jinping y Miguel Díaz-Canel, respectivamente, han asumido el concepto chino de “futuro compartido” en nuestras relaciones. ¿Ello se manifestó en el encuentro del Jefe de Estado cubano con 70 empresarios chinos o se trata de otra cosa?

“El concepto de un futuro compartido; para la humanidad, promovido por el presidente Xi Jinping, es el principio rector que guía la política exterior de la República Popular China. Este concepto, en su esencia, busca una coexistencia pacífica y un desarrollo mutuo basado en el beneficio recíproco. La visita del presidente Miguel Díaz-Canel a China, en el marco del 80 aniversario de la victoria contra el fascismo y la agresión japonesa, no fue una simple conmemoración, sino una reafirmación de este compromiso estratégico. En este contexto, el encuentro con 70 empresarios chinos de diversos sectores no fue una mera reunión protocolaria, sino una manifestación tangible y vital del principio de un futuro compartido. Se trató de un espacio para discutir e impulsar proyectos de inversión que no solo benefician a las economías de ambos países, sino que también contribuyen directamente al bienestar de sus respectivos pueblos.

Según Regalado China sabe que invertir en Cuba es invertir en un puente hacia el Sur Global, con lo cual han “incrementado sus proyectos en un 35 por ciento desde 2023.” / Cortesía del entrevistado

  La presencia de una delegación empresarial tan nutrida subraya, que a pesar de la difícil coyuntura que atraviesa la isla, el interés que el sector empresarial chino (social y privado) tiene en el futuro económico de Cuba. El diálogo franco y directo permitió a los empresarios entender de primera mano las oportunidades de inversión y los mecanismos para su implementación en Cuba. El presidente Díaz-Canel, por su parte, demostró el compromiso del gobierno cubano con la apertura a la inversión extranjera, en particular la proveniente de nuestro socio y amigo estratégico, China. Este encuentro reafirma que la colaboración entre ambos países va más allá de lo político y diplomático, adentrándose en el núcleo económico y social, donde se construye la base material para el desarrollo de un futuro compartido, próspero y seguro para ambos pueblos.

  Es precisamente en estos encuentros donde se materializan las ideas y se sientan las bases de una cooperación a largo plazo, demostrando que las palabras se transforman en hechos concretos para el beneficio mutuo. La cooperación económica sino-cubana se basa en un principio de ganar-ganar, donde los proyectos no buscan una simple transacción, sino una asociación duradera y estratégica. A pesar de las diversas dificultades existente en Cuba, principalmente las relacionadas con el bloqueo estadounidense, los empresarios chinos ven en Cuba un socio confiable y estable, un gobierno comprometido con el desarrollo de proyectos de infraestructura, energía renovable, biotecnología y turismo, sectores clave para el desarrollo económico de la isla.

  La reunión no fue solo para presentar proyectos, sino para fortalecer los lazos de confianza y establecer un canal de comunicación directo entre el gobierno cubano y el empresariado chino. Este diálogo constante es fundamental para superar los obstáculos burocráticos y garantizar que las inversiones se materialicen de manera eficiente, lo que sin duda se traduce en la creación de empleos, la transferencia de tecnología y la mejora de la calidad de vida para el pueblo cubano, cumpliendo así la premisa del futuro compartido.

  Por lo tanto, el encuentro del presidente Díaz-Canel con los empresarios chinos no fue un evento aislado, sino la materialización palpable de la visión de un futuro compartido. Se trata de un compromiso estratégico que se extiende a todos los niveles, desde el político hasta el económico y social. La cooperación no se limita a grandes proyectos, sino que también busca el desarrollo de pequeñas y medianas empresas, la capacitación de personal y la transferencia de conocimientos. Es un modelo de cooperación que prioriza la solidaridad y el beneficio mutuo por encima de la mera ganancia a corto plazo. El camino elegido es el de cooperación solidaria y el desarrollo conjunto, demostrando que, en un mundo globalizado, es posible construir relaciones basadas en el respeto y el beneficio común, forjando así un futuro más justo y equitativo para todos”.

Algunos muestran cierto escepticismo con la perspectiva de consolidación de los vínculos económicos ¿Por qué ahora sería distinto, tiene que ver con el reordenamiento de la deuda, u obedecería también a nuevos factores estratégicos?

“El escepticismo hacia la consolidación económica Cuba-China ignora los cambios estructurales que han transformado la naturaleza de nuestra cooperación en los últimos años. A diferencia de etapas previas, donde la relación se basaba principalmente en donaciones y créditos blandos, hoy existe un marco institucional sólido: el Acuerdo Marco de la Franja y la Ruta firmado y la Comisión Intergubernamental Cuba-China para la Cooperación Económica, que supervisa varios proyectos productivos. Estos mecanismos garantizan continuidad más allá de coyunturas políticas.

  En cuanto a la deuda, tema complejo, sobre todo por el extremo hostigamiento del bloqueo económico estadounidense y las limitadas capacidades de generar fondos financieros en Cuba, existe una notable voluntad de ambos Estados para reordenarla y ofrecer la mejor solución para ambas partes. Sin embargo, lo decisivo ha sido la alineación estratégica con los Lineamientos de la Política Económica Cubana 2023-2026 y el Plan Quinquenal chino 14°. Ambos documentos priorizan sectores complementarios en los que pudieran crearse una gran sinergia: Cuba aporta recursos humanos calificados y acceso a mercados latinoamericanos, mientras China ofrece tecnología y financiamiento.

  Nuevos factores geopolíticos han acelerado esta convergencia. La crisis del multilateralismo y el endurecimiento del bloqueo estadounidense (más de 240 medidas en 2024) han obligado a Cuba a diversificar sus asociaciones, mientras China busca aliados para su Iniciativa de Desarrollo Global.

  Finalmente, la confianza acumulada en 65 años de relaciones ha superado es una garantía de las relaciones entre ambos países. China nunca condicionó su cooperación a cambios políticos en Cuba, respetando su modelo de socialismo. Este principio de no injerencia, reafirmado por Xi Jinping y Díaz-Canel en múltiples cumbres, genera un entorno predecible para los inversores”.

¿En cuáles sectores es más patente la participación china en Cuba? Un ejemplo a destacar.

“La participación china en Cuba es más visible en tres sectores estratégicos: biotecnología, energía renovable e infraestructura logística. Sin embargo, el ámbito donde se observa una integración profunda y transformadora es la biotecnología y salud, donde la cooperación ha evolucionado de la asistencia puntual a la construcción conjunta de capacidades científicas. Este sector no solo responde a necesidades inmediatas —como la pandemia de COVID-19—, sino que posiciona a ambos países como líderes en cooperación Sur-Sur, con proyección global.

  Cuba tiene capacidades de I+D líderes a nivel mundial en el campo de la biotecnología y los productos farmacéuticos, lo que ofrece un gran potencial de cooperación y negocios entre Cuba y China en los campos de la prevención de enfermedades infecciosas y el tratamiento del cáncer.

  La cooperación biotecnológica entre Cuba y China logra complementar mutuamente sus puntos fuertes utilizando tecnología de china y la experiencia clínica e investigativa cubana. Desde la perspectiva oficial, este proyecto encarna los principios del socialismo con características cubanas y chinas: ciencia al servicio del pueblo, soberanía tecnológica y solidaridad internacionalista.

  El sector biotecnológico, en palabras del presidente cubano, Miguel Díaz Canel, se ha convertido en la locomotora de la cooperación entre los dos países.

¿Las diferencias culturales entre China y Cuba son ventajas o frenos? Ahonde un poco, por favor.

“Las diferencias culturales entre China y Cuba, lejos de ser frenos, constituyen ventajas estratégicas en la construcción de una cooperación genuinamente sur- sur. Desde la perspectiva oficial de ambos gobiernos, la diversidad cultural no se percibe como un obstáculo, sino como un recurso para enriquecer el diálogo civilizatorio contra el monoculturalismo occidental. Mientras Occidente impone modelos homogeneizadores, Cuba y China demuestran que es posible colaborar respetando identidades distintas, en línea con el principio de armonía en la diversidad; promovido por Xi Jinping.

  La cultura china, con su profundo arraigo en la disciplina, la planificación a largo plazo y la colectividad, complementa la cultura cubana, más caracterizada por la creatividad, la resiliencia y el ingenio para superar las adversidades cotidianas. La convergencia de ambas culturas ha propiciado un entendimiento mutuo en el ámbito político y económico. Las empresas chinas que operan en Cuba han aprendido a adaptarse al entorno local, mientras que los trabajadores y funcionarios cubanos han adoptado prácticas de gestión más eficientes. Esta interacción cultural no se limita a lo económico; se extiende a los intercambios académicos, artísticos y científicos, que han profundizado el entendimiento entre nuestros pueblos y han fortalecido los lazos de amistad.

  Las diferencias lingüísticas y de costumbres, a menudo señaladas como obstáculos, son en realidad oportunidades para el aprendizaje y la empatía. Ambas naciones han implementado programas para la enseñanza de sus respectivos idiomas y la promoción de sus culturas. La apertura de los Institutos Confucio en Cuba y la creciente presencia de estudiantes cubanos en China son ejemplos de este intercambio cultural dinámico.

   A través de la literatura, el cine y la música, los pueblos de China y Cuba están descubriendo las riquezas de las tradiciones del otro, forjando un lazo que va más allá de los acuerdos diplomáticos y económicos. Este entendimiento mutuo es un pilar fundamental de nuestra alianza, y demuestra que el respeto por la diversidad cultural es un valor esencial.

  En definitiva, las diferencias culturales entre China y Cuba son una ventaja invaluable. Lejos de ser un freno, son una fuente de sinergia y enriquecimiento mutuo. Nuestra relación se basa en la comprensión de que, a pesar de las diferencias, compartimos una visión común de un mundo más justo, multipolar y pacífico. Esta alianza, forjada en la solidaridad y el respeto, es un testimonio de que la diversidad cultural, cuando se aborda con apertura y respeto, no es una barrera, sino un puente que nos une y nos fortalece. Nuestra relación es un ejemplo para el mundo de cómo dos naciones con culturas muy distintas pueden colaborar de manera fructífera y solidaria”.

Raúl Castro se encargó de profundizar las relaciones iniciadas por Fidel. En 2014, el General de Ejército le impone la Orden José Martí a Xi Jinping. / Estudios Revolución

¿Qué personalidades se han destacado en este camino de 65 años de nuestras relaciones bilaterales?

En los 65 años de relaciones bilaterales, personalidades como Mao Zedong y Fidel Castro Ruz se han destacado como forjadores de la amistad, estableciendo en 1960 los cimientos diplomáticos basados en antiimperialismo y solidaridad. El Comandante Ernesto Che Guevara, con sus visitas en 1960 y 1965, impulsó acuerdos iniciales, simbolizando el internacionalismo proletario entre las revoluciones. Líderes como Jiang Zemin, Hu Jintao y Raúl Castro fortalecieron lazos en coyunturas difíciles, con visitas que expandieron la cooperación económica y partidista.

  En la era actual, Xi Jinping y Miguel Díaz-Canel han elevado las relaciones a una Comunidad de Futuro Compartido, con encuentros que reafirman el compromiso socialista y el apoyo mutuo en foros internacionales”.

Por último y, no menos cardinal: Considero que la recién concluida Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) significó una “bomba” para Occidente y los EE.UU. ¿Qué piensa?

La reciente Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái no solo significó un evento diplomático de gran relevancia, sino que fue una verdadera bomba para Occidente y los Estados Unidos. Esta cumbre demostró la creciente fortaleza y cohesión de un bloque de naciones que se oponen a la hegemonía unipolar y promueven un orden mundial multipolar. La OCS, que incluye a potencias como China, Rusia y la India, es la piedra angular de un nuevo paradigma geopolítico que desafía el unilateralismo y el intervencionismo occidental.

  El hecho de que la OCS esté atrayendo cada vez más a naciones del Sur Global, y que países como Irán y otros del Medio Oriente se unan a sus filas, es una señal inequívoca de que el poder geopolítico se está desplazando. La cumbre no se centró únicamente en la seguridad y la lucha contra el terrorismo, sino que también abordó la cooperación económica, la conectividad y el desarrollo tecnológico. Esto demuestra que la OCS es una alternativa viable a las instituciones financieras y de seguridad controladas por Occidente, como el G7 o la OTAN.

  La creación de un bloque económico y de seguridad que incluye a China, Rusia, e India, es un claro desafío a la narrativa occidental de un mundo dominado por los valores e intereses de Estados Unidos. La OCS es una demostración de que la cooperación puede basarse en el respeto a la soberanía, la no injerencia y el beneficio mutuo. Esto es lo que aterra a las potencias occidentales, que han basado su poder en la imposición de sus modelos económicos y políticos. La Cumbre de la OCS demuestra que existen alternativas y que el camino del desarrollo no tiene por qué estar dictado por Washington.

  En conclusión, la Cumbre de la OCS es un hito en la historia de las relaciones internacionales. Es un claro mensaje de que el mundo unipolar está en declive y que un orden multipolar, más justo y equitativo, está emergiendo. La cumbre fue una bomba para Occidente porque demostró que sus políticas de aislamiento y agresión no solo han fracasado, sino que han acelerado la formación de un bloque de naciones que se oponen a su hegemonía. Es un paso importante hacia un futuro de paz, prosperidad y respeto entre las naciones, una visión que China y Cuba comparten y promueven activamente”.

La diversidad cultural enriquece las relaciones Cuba-China. / peopledaily.com.cn

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