La escena beisbolera cubana y sus contrastes
CUANDO me senté a escribir estas líneas parecía estar sobre un escenario. Como en el teatro, confluían alegrías y tristezas, aunque lamentablemente ganaba la puja Melpómene, máscara que simboliza la musa de la tragedia sobre las tablas.
• LA NOTICIA feliz primero, porque todavía se comentaba: un equipo Cuba clasificó a la Copa Mundial Sub-15 contra todos los pronósticos. Se coronó en el Panamericano, con acumulado de cuatro victorias y dos derrotas, y sacó así pasaje para el evento del orbe que acogerá Italia en 2026. Pasó incluso por encima de los favoritos y anfitriones de República Dominicana. Felicidades a los muchachos, quienes tan solo jugaron un campeonato nacional de 18 encuentros como parte de la preparación. Y también a su director técnico, Alexander Urquiola, quien nuevamente sacó un excelente resultado al frente de la categoría en la escena internacional. Rememoremos: en 2022 un elenco comandado por él acabó en el segundo lugar del mundo en Hermosillo, México.
• NO TAN FELIZ fue lo hecho por el Sub-18: quedó séptimo en el mundial que organizó Japón. Bateo anémico: 22 entradas consecutivas sin anotar carreras, solo cinco imparables repartidos entre tres juegos de la primera ronda y 31 ponches recibidos. ¡Lamentable! Cuba es de hecho el más laureado en la historia de estas lides. De las 31 ediciones previas, ganamos 11, seguidos por los Estados Unidos (10). Sin embargo, la última vez que se levantó el título fue hace 21 años, en 2004, tras vencer a Japón en la final.
• LA NOTICIA más difícil de digerir era, sin embargo, otra. Tenía que ver con el próximo Clásico Mundial de Béisbol y la posible ausencia de Cuba. Sí, las sucesiones de hechos vinculados con la prohibición o manipulación de nuestros equipos o deportistas por los Estados Unidos, continua. Las Grandes Ligas no nos han hecho la invitación formal. En 2006 y 2023 también se respiró tensión. Se aprobaron apenas meses antes de iniciar la lid. La diferencia esta vez es el contexto político: Donald Trump volvió a la presidencia de los Estados Unidos y Cuba, de forma muy injusta, a la lista de países patrocinadores del terrorismo. ¿Este pudiera ser entonces el primer Clásico sin nuestra selección? Esperemos que no. De lo contrario sería pisotear, una vez más, de una forma muy burda, los compromisos adquiridos por la sede de un evento.
• LA SERIE NACIONAL 64 tuvo un arranque atascado. Entre los continuos aguaceros de verano y una nueva desconexión del Sistema Eléctrico Nacional, la cantidad de dobles juegos como consecuencia de los suspendidos, apenas en las dos primeras subseries, fue notable. Se reflejó en el rendimiento de los protagonistas, expuestos también a estas situaciones adversas, más las habituales del día a día que no son menos. De todos modos, nada justifica las indisciplinas. Hubo varias graves: pelotazos intencionales, bancas vacías y hasta la agresión a un árbitro.
• OJALÁ termine la obra, baje el telón y en la próxima entrega hablemos solo de pelota y de temas agradables. Es decir, que aparezca Talía, la musa de la risa en el teatro, y la bote de jonrón.




















