El socialismo sí logra cosas consideradas imposibles. En China ello también se debe a la adecuada política de introducción de la ciencia
Perseverancia, el mejor logro científico
Le tomó tres años a la República Popular China (RPCH) crear un tren de levitación magnética: Maglev; o un prototipo de tren “bala”, superando a Japón, una de las naciones más avanzadas en este tipo de transporte. La propuesta podrá alcanzar una velocidad máxima de 600 km/h. ¿Qué son tres años en ciencia? Muy poco.

En cambio, a la RPCH le ha tomado 76 años llegar a la consolidación de un sistema diferente conducido por el Partido Comunista, atemperando los tiempos de los cambios al interior de las necesidades de la sociedad. En La naturaleza experimental del socialismo y la complejidad de la reforma y apertura en China el escritor Li Tuo asegura que las revoluciones socialistas, particularmente en países anteriormente colonizados o de escaso desarrollo económico, no pueden avanzar directamente hacia un “socialismo completo” y, citando a Lenin, opina que deben pasar “una serie de intentos concretos, imperfectos y variados de crear uno u otro Estado socialista”.
Según fuentes periodísticas del gigante asiático, el sistema de producción del aludido medio locomotor nació dentro del sector de propiedad estatal, aunque se concibió bajo el original enfoque de “mercado constructivo”, donde la “competencia dentro del gobierno” se volvió ese “motor”. Es decir, aquí se emplea una categoría propia: la realización de un sector público orientado al producto.
Desechando “etiquetas”
Al preguntársele a la prestigiosa economista alemana Isabella Weber (nacida en la ex RDA) si China era neoliberal, respondió tajante: “Ese es un argumento falaz”. Lo subrayó siguiendo dos razones esenciales: “Cuando el discurso neoliberal y la agenda que apuntaba a la privatización ganaron bastante impulso, el Estado chino no cedió el control de los sectores económicos más importantes. No lo hizo en las finanzas, ni en la industria pesada, ni en la infraestructura y la propiedad de la tierra.” Hoy en día son casi 90 los conglomerados industriales funcionando bajo control de la Comisión Estatal para la supervisión y administración de los activos del Estado.
Y prosigue: “El neoliberalismo se basa en el libre movimiento de los precios posibilitado por la propiedad privada. Pero esto no nos dice nada sobre el tamaño del Estado, cuya función es supuestamente establecer y controlar las reglas del mercado, no participar activamente en el mercado con su propia agenda, ni controlar los precios para perseguir objetivos sociales, políticos o económicos.
“Ahora bien –resalta Isabella Weber–, el Estado chino hace precisamente esto último. Este tipo de gobernanza económica mediante la participación en el mercado también significa que el Estado es un agente importante de la mercantilización imponiendo las reglas. China está probablemente tan mercantilizada (como) EE.UU. Parece haber un mercado para todo y estos mercados están en gran medida digitalizados (incluso los pagos) y operan a un ritmo acelerado, pero evitando la mayoría de las desigualdades estadounidenses. El proceso conlleva algunos efectos adversos de la mercantilización, como, por ejemplo, condiciones laborales adversas en los sectores de bajos salarios. Las diferencias entre el campo y la ciudad también contribuyeron a generar desigualdades”.
Sin embargo, considera, se deben evitar las “etiquetas vagas” y sustituirlas con un acucioso estudio del socialismo chino, el cual con sus sucesivas reformas “creó un nuevo tipo de sistema económico que nos lleva a revisar muchas nociones preconcebidas”. Esta comentarista añadiría que China encabeza procesos otrora inconcebibles en una sociedad subdesarrollada y, si bien ya poseía de un milenario saber científico, debió soportar la humillación occidental. En la actualidad, se ha vindicado, tras años de desatar al tope sus fuerzas productivas.
Fuerzas productivas de nuevo tipo
Desde hace tiempo, en las reuniones partidistas de alto nivel, se enfatiza la marcada importancia que otorgan las máximas autoridades, y todas las instancias de su competencia, al aumento de la capacidad del desarrollo propulsado por la innovación, ajustando el término intencionadamente para graficar la función rectora de la ciencia y la tecnología en el empuje de la RPCH.

Prensa Latina (PL) entrevistó al investigador mexicano Héctor Arturo Oropeza, quien lo dijo claro: “Definitivamente, China es hoy una potencia en tecnología, es la segunda potencia tecnológica del mundo y el avance que ha tenido ha sido fenomenal”.
Siendo las nuevas fuerzas productivas, revolucionarias en toda la extensión de la palabra, con el incremento de la innovación tecnológica, el uso de los macrodatos o la tecnología inteligente.
En febrero de este año, PL dio a conocer los 10 mayores logros en ciencia y tecnología de China en 2024. Cito algunos paradigmas: la misión lunar Chang’e-6 y su recolección de muestras de la cara oculta del astro, el primer chip visual complementario del mundo inspirado en el cerebro y basado en el lenguaje primario, el primer dispositivo de almacenamiento en disco óptico de ultra alta capacidad a nivel de peta bytes, una inédita solución sin hielo a la refrigeración a ultra baja de temperatura…
Ni qué decir de la Inteligencia Artificial (IA), donde, gracias al empuje de la formación de su capital humano, China luce desde 2023 –¡oigan bien!– 254 grandes modelos de IA, hoy indispensable como una tecnología de desarrollo económico y se yergue en solución retadora frente a la sobrevivencia de la humanidad, indicó Oropeza.
A su vez, Yuan Da, vicesecretario general de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, afirmó que “el gobierno seguirá con la implementación de políticas económicas orientadas a apoyar la innovación, las que incluyen una serie de medidas para incrementar la inversión en investigación y desarrollo (I+D) de las empresas con fortalecimiento de plataformas tecnológicas y creando mecanismos de conversión de esos resultados”. Y justo me quedo en la idea final.
De poco valdrían los esfuerzos en capacitar a la gente con conocimientos avanzados si en esa larga cadena de validación de un producto, lo invertido en educación, las industrias y los organismos pertinentes se desentienden de la introducción en la vida diaria. Por tanto, hablar de neoliberalismo es una burla, y denota racismo y subestimación, porque en el caso chino lo determinante ha sido la voluntad política del Estado socialista, que, junto con la resolución de su haz empresarial y de actores privados, han puesto ese saber en función del bienestar colectivo.
El Maglev funciona mediante la interacción de imanes superconductores a bordo y las bobinas en la vía. A diferencia de él, la política china si tiene los “pies en la tierra”, está lejos de “levitar”. El presidente de la RPCH, Xi Jinping, sigue una estrategia trazada desde esa postura de entrega en favor de la modernización, asumida como derecho inalienable. Justa y equitativa, abierta; de ganancias compartidas, enfocada en los pueblos; promoviendo la formación de talentos, el alivio de la pobreza; fomentando empleo. Esa modernización debe ser diversificada, inclusiva, en coordinación entre la civilización material y espiritual, amigable con el ecosistema, apuntalada por la paz y la seguridad. Cada uno de esos empeños lleva perseverancia cual análisis de laboratorio.



















2 comentarios
Las primera noticias que escuché de China çuando triunfo la revolución cubana y yo era muy jovencito fue la forma en que solucionaron la plaga de gorriones qué acababan con los sembradios. con golpes de.latas y mucho ruido impedian que las avecillas se posaran para descansar y caian desfallecidas a la tierra donde eran recogidas por camiones. Habrá más creatividad y perseverancia que la aplicación de este método plaguicida
Estupendo artículo que de modo muy bien resumido y con lenguaje ameno desmonta mentirosas versiones y ejemplifica logros notables como resultados del extraordinario desarrollo científico y tecnológico alcanzado dentro del socialismo con características chinas. Se agradece.