Keiko Fujimori irá por cuarta vez a un balotaje. /la re-pública.pe
Keiko Fujimori irá por cuarta vez a un balotaje. /la re-pública.pe

Perú, un rompecabezas sin terminar de armarse

El candidato Roberto Sánchez sorprende y sube al segundo lugar. Keiko Fujimori lidera un escenario marcado por el descontento


Luego de los comicios del pasado 12 de abril y con el 90 por ciento de las actas ya contabilizadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el tablero electoral en Perú dio un giro inesperado en la recta final. Lo que parecía una pelea cerrada entre dos, terminó abriendo paso a un nuevo protagonista en la escena del balotaje.

La noticia del día es que Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, ha logrado escalar hasta el segundo puesto, desplazando a Rafael López Aliaga en una remontada de “foto finish”.

Con 11.98 por ciento de los votos, Sánchez se posiciona ahora como el rival más probable para enfrentar a Keiko Fujimori en junio, dejando atrás a López Aliaga (11.93 por ciento) y a Jorge Nieto (11.11 por ciento), quienes ven cómo sus posibilidades se desvanecen conforme se cierran las actas.

Pero lo único seguro, hasta el momento, es que la lideresa de Fuerza Popular se ha adueñado del primer lugar. Keiko suma más de 2.3 millones de votos, lo cual representa 16.8 por ciento del respaldo electoral.

No es una cifra arrasadora, pero en un país donde se presentaron 35 candidatos a la contienda electoral le alcanza para dormir tranquila sabiendo que ya está en el balotaje.

Este nuevo asalto a las urnas marca un hito personal de Fujimori, quien con esta campaña de 2026 suma ya cuatro intentos por alcanzar la presidencia. Tras haber quedado a las puertas de Palacio en 2011, 2016 y 2021 –siempre en segunda vuelta y a veces por un margen de votos que cabe en un estadio–, la hija del expresidente Alberto Fujimori asegura nuevamente su pase consecutivo a la siguiente ronda.

Indudablemente, se trata de una marca inédita en la historia reciente del país que la pone, una vez más, frente al espejo de sus propias posibilidades y el veredicto final de un electorado que parece no cansarse de las sorpresas.

El ambiente alrededor de estos números sigue marcado por la fragmentación. A pesar de que las tendencias ya son prácticamente estables y el jefe de la ONPE asegura que el sistema refleja fielmente la voluntad popular, el alto nivel de ausentismo y los votos en blanco o nulos siguen siendo el verdadero termómetro del ánimo social.

Salta así a la vista el desánimo de la gente. Casi dos millones y medio de peruanos decidieron votar en blanco o nulo, lo cual representa más del 15 por ciento de los votos emitidos.

Es un mensaje silencioso aunque contundente: hay un cansancio acumulado hacia una clase política que muchos, entre ellos el excandidato Yonhy Lescano, ven como un nido de “mafiosos e improvisados”.

El ambiente que se respira es de una apatía mezclada con decepción. Rostros conocidos y que parecían poder acumular “popularidad”, tal es el caso del humorista Carlos Álvarez, tiraron la toalla definitivamente y anunciaron su retiro de la política, calificándola como un “mundo sucio de traiciones” tras no lograr el apoyo necesario.

Las perspectivas para junio no son sencillas, pues habrá que elegir nuevamente entre propuestas muy distintas, en medio de un tablero donde las fichas se mueven lento y la confianza ciudadana está por el piso.

El rompecabezas electoral parece tener ya sus dos piezas principales, pero la gran incógnita es cómo se logrará gobernar un país donde el descontento es, para muchos, el ganador absoluto de esta primera vuelta.

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