El hambre y las tentativas de reasentamiento de los palestinos son medidas sionistas rechazadas por el mundo. Israel miente
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, cada día se supera más y con él todo su gabinete. Ha llegado a decir que los únicos hambrientos en Gaza son los rehenes en poder aún de la resistencia palestina Hamás, a la cual le endilga las culpas de la actual situación, como si eso lo eximiera de responsabilidad en la matanza continuada y deliberada de más de 60 000 personas. Hasta la fecha, 100 menores han muerto de desnutrición. Llegó a afirmar que era falsa una portada del New York Times de un niño desnutrido y su madre, pues “los medios de comunicación han distorsionado la realidad sobre el hambre basándose en las estadísticas y afirmaciones de Hamás”.
Tampoco se responsabiliza de un eventual éxodo de los legítimos dueños de Gaza. Sigue “cocinando” la indignante propuesta de “migración voluntaria”; o sea, forzarlos a irse “por su bien”, incluso hacia naciones africanas, entre las que podría ser Sudán del Sur, inmersa en una guerra civil con un terrorismo enconado, culpable de migración, hambruna y asesinatos de civiles. Pese a que ese “proyecto” sigue sin cuajar, las posibilidades de deshacerse por la vía de la expulsión de los palestinos se mantienen en el tapete. Con ella comulga el presidente yanqui, Donald Trump, quien meses atrás habló de hacer en el enclave costero la “Riviera de Gaza”, en franca alusión al esplendor inmobiliario y turístico francés.
Causa-Consecuencia
Desde estas páginas lo hemos denunciado en repetidas ocasiones: mientras continúe la impunidad y el respaldo del imperialismo estadounidense al plan colonialista del sionismo, muy poco cambiará la realidad y el genocidio seguirá escalando. Israel está aprovechando la situación para hacerse definitivamente de la Cisjordania ocupada, a través de los tristemente famosos colonos, que en realidad son paramilitares disfrazados de labriegos y de buenas intenciones hacia Palestina, cuando solo quieren colonizarla.

Y he ahí una contradicción, porque hasta los Estados Unidos acató las normativas de la ONU en cuanto a la ilegalidad de esos asentamientos, pero alienta a Netanyahu a la expulsión de la población gazatí y, además, prosigue con el respaldo militar. En cambio, algo diferente sucedió en estos días en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde el representante estadounidense quedó aislado cuando se debatió la situación de hambruna ya generalizada en Gaza, al impedir o dificultar Israel la entrada de ayuda.
Si bien la Unión Europea esgrime todavía el argumento de la probidad en la defensa de Israel frente Hamás, quizás considerando las imágenes de horror y el socavamiento de los límites de la decencia, más el reclamo de los pueblos de poner fin a la hambruna y al genocidio, esa asociación de naciones ha dado algunos pasos simbólicos con anuncios de reconocer, en el futuro cercano, a Palestina como un Estado.
Por otra parte, Alemania, en la figura del canciller Friedrich Merz, informó que detendrá temporalmente determinadas exportaciones de armas a Israel. El analista Peter Schwarz es crítico: “No ha explicado qué ocurrirá con las armas aprobadas y aún sin entregar, ni cómo se gestionarán las armas utilizadas para la expulsión de la población palestina de Cisjordania (…) no se cansa de enfatizar que nada cambiará en la relación de Alemania con Israel. En entrevista a la emisora ARD dijo: “Alemania e Israel coinciden en quién es el agresor en la guerra de Gaza: la causa se llama Hamás. Es el terrorismo de Hamás.”
De igual forma, y tan permisivo como el envío de armas, son los contratos con empresas tecnológicas y los vínculos comerciales de muchos países, entre ellos varios gobiernos árabes. Israel está sufriendo un desgaste en su economía y en el terreno militar; sin embargo, le queda músculo para seguir golpeando, precisamente gracias a esas bocanadas de oxígeno.
En este contexto debe elogiarse la postura de los pueblos del mundo; por las redes sociales digitales circulan vídeos de consumidores decididos a asumir el boicot, ese que no hacen sus gobiernos, al no comprar productos israelíes. Ni conservas, ni frutas: Nada.
Eppur si muove
Otro elemento interesante que considerar son las manifestaciones de ciudadanos israelíes, quienes el 8 de agosto, en número de 100 000, protestaron contra el plan del gabinete de Seguridad del control absoluto del ejército sionista de Gaza. Se trata de un intento desesperado de acabar con Hamás y luego avalar un gobierno “amistoso”, donde la cúpula ve una oportunidad, mientras la ciudadanía aprecia peligro para los seres queridos.

A Netanyahu llevan varios años intentando sacarlo del poder debido a medidas impopulares; entonces, la acción militar de la resistencia palestina en octubre de 2023 le vino como “anillo al dedo”. Si en un principio logró capitalizar el casi unánime apoyo de las fuerzas políticas, militares y civiles, a la altura de 2025 la tenacidad del pueblo palestino, la captura de rehenes y el rejuego de las treguas de cese al fuego reactivaron viejas antipatías.
Aquí es preciso analizar el tema objetivamente: los israelíes se afilian al colonialismo cual esencia nacional, pero quién sabe si los elementos progresistas, a la luz de la historia vivida, logren perfilar una convivencia pacífica.
Hay un hecho cierto: este tipo de armonía es imposible en tanto los palestinos vivan subyugados, alienados de su patria y es sabido que donde la independencia sigue siendo deuda se lucha hasta alcanzarla, prerrogativa dada por el derecho internacional. Uno contemplativo también de la libertad de información.
Cuba, siempre solidaria
En ese sentido, la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) se sumó al amplio repudio mundial y en declaración pública “condena el reciente asesinato en Gaza por el ejército israelí de un equipo de periodistas de la agencia Al Jazeera, encabezado por el conocido corresponsal Anas Al-Sharif. Es un nuevo ataque flagrante y premeditado a la libertad de prensa y un intento de acallar las pocas voces que reportan en directo las acciones genocidas y la magnitud de las atrocidades que comete allí el Estado de Israel. Se debe investigar y sancionar a los responsables de esta nueva masacre, que se enmarca en un acumulado de más de 200 periodistas asesinados.”
Al cierre enfatiza: “Exigimos un cese al fuego inmediato y la retirada del ejército israelí de Gaza, Cisjordania y todos los territorios palestinos ocupados, e instamos a la comunidad internacional y a los organismos de justicia a romper la pasividad y actuar con firmeza para detener el genocidio que tiene lugar ante nuestros ojos”.
Netanyahu podrá mentir todo lo que estime, mas la verdad seguirá abriéndose paso; ojalá pague por todos y cada uno de sus crímenes. Entretanto, Palestina ya entró por el portón ancho de la historia.
























2 comentarios
No recuerdo una causa mundial de masiva persistencia y publicidad que la del pueblo palestino y el genocidio impune en Gaza
son incontables los discursos y protesta que se suceden a diario que hasta hoy no se diluyen y no . alcanzan resultados consecuente pero no se localicen Israel ha sufrido la mayor resistencia y recibido justo castigo
Es que no se puede mantener engañado a todo el mundo todo el tiempo.
El heroico pueblo palestino merece ser libre, independiente y soberano para construir su propia felicidad.
A los mentirosos les seguirá creciendo la nariz. Palestina vencerá.