“La Composición No 1”, en estilo expresionista abstracto, del estadounidense Jackson Pollock (1912-1956). En el Museo de Arte Moderno de Nueva York. / xtec.cat
“La Composición No 1”, en estilo expresionista abstracto, del estadounidense Jackson Pollock (1912-1956). En el Museo de Arte Moderno de Nueva York. / xtec.cat

Posibles confesiones de un artista

“Al fin me descubrí. Admiro la circunstancia de haber errado en el verdadero sentido de cada acto, incluso de los nimios. La liturgia matutina sirvió para apreciar puntos en común con esa fuerza-epicentro de todo aquello que duerme y respira en el reverberante latir de siglos.

  Me reclaman acercamientos educados a charlas baladíes. ¿Por qué salir del pequeño-grande espacio existencial? ¿Por qué renegar de frases, siluetas o acordes inimaginados antes? Vaya que intento la socialización, aunque el camino termina lanzándome con avidez hacia la guitarra, los pinceles, la cuartilla virgen, el telón a medio abrir.

  ¿Habrá estado El Altísimo embebido de sí cuando hizo brotar de la nada el Universo? Vago sonámbulo, rodeado de sobrenaturales musas… Ninguna certeza; a veces –las más– acabo envuelto en una rabia infecunda. Sin embargo, cuánto gusto da el viaje, y por eso sigo insistiendo.

   Buscaré un diálogo de creador a Creador; me dirán sería similar a incomodar a un ángel, doblegar a una dominatriz, dejar un grafiti “amable” en la pared de enfrente, o afirmar sin atisbo de remordimientos que la Coca Cola es ideal para la buena salud. Igual a preguntarle al espejo y que refunfuñe el reflejo. ¿Pedante? Quizá, pero como artista, no me gana ni Él.

  Cerró el adolescente el libro de Famosos, jurándose que cabalgaría con éxito las metas creativas. ¡A saber cuáles serán sus confidencias futuras sobre el mundo del arte, insondable hasta para el mismísimo Dios!

Comparte en redes sociales:

Un comentario

  1. Buenísimo 👏. Lo disfruté. En mi humildísima opinión profana, como monólogo interior mantiene un curso narrativo tan naturalmente evolucionado que parece más bien la radiografía de un divagante pensamiento egocéntrico real que una imaginativa creación de ficción. Tal vez se le ocurra montarlo en escena a alguno/a de nuestros maestros/as de la actuación, ojalá.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Te Recomendamos