Testimonios sobre una intelectual comprometida con la mejor literatura y la promoción de sus autores
Este 9 de agosto una prestigiosa poeta, antóloga y editora cumplió 84 años. El aniversario fue celebrado en el habanero Centro Cultural Dulce María Loynaz, con un homenaje en el que se evocaron su vida y obra.
En la sala de conferencias, amigos, conocidos y amantes de la poesía escucharon la voz de Aitana Alberti León, declamando versos suyos, en los minutos iniciales de un audiovisual concebido por la editora y promotora cultural Beatriz Almaguer. Luego, comenzó el recorrido por la existencia de quien, al decir del escritor, crítico y sociólogo hispano Manuel Quiroga Clérigo es “la herencia íntegra de la poesía abierta de Rafael Alberti, del territorio libre de María Teresa León”.

Ambos intelectuales españoles, pertenecientes a la denominada Generación del 27 y unidos tanto por el amor como por su dedicación a las letras y el arte, debieron exiliarse en Argentina debido al triunfo del franquismo en su país. Ya instalados en Buenos Aires nació su única hija, a quien dieron el nombre, según precisa Almaguer, de “la última cumbre que avistaron en Alicante, desde el barco”, cuando se alejaban de su patria.
Mientras en la pantalla se sucedían las imágenes, frente a los congregados en el centro Loynaz, la realizadora del audiovisual citaba remembranzas compartidas por la propia agasajada: “Nunca podré olvidar cómo a medida que fui creciendo nuestro hogar en América se iría convirtiendo en un lugar de reunión para emigrados españoles de todo género, quienes sentían la necesidad de encontrarse y contar sus historias, que a mí me impresionaban mucho de niña y de adulta pude leer apasionadamente en La arboleda perdida y otros libros escritos por mi padre”.
Vendría, en 1963, el retorno de la familia a Europa (primero se mudarían a Roma, en la década posterior volverían a España); y en 1984 el asentamiento definitivo de Aitana en la mayor de las Antillas. “Pleamar, así nombró a su casa, su querido rincón en La Habana, donde ha vivido desde que se estableció con sus hijas: Altea y Marina, gracias a la valiosa mediación de Nicolás Guillén. ‘Creo que lo esencial es reconocer cómo cualquier alusión a Cuba siempre estará marcada por nuestros íntimos vínculos con este país y su pueblo, del que me siento una parte viva y feliz’; declaraba en uno de los cuadernillos que publicaba cada mes”, rememoró Almaguer.
Dichos folletos eran obsequiados a sus invitados al espacio Fe de vida: imagen y palabra, cuya sede fue durante más de un decenio la misma institución que este agosto rindió tributo a la intelectual en vísperas de su cumpleaños.
Aquellos encuentros le permitieron divulgar los aportes de relevantes literatos españoles (entre ellos Federico García Lorca, Miguel Hernández, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda) y de escritoras coetáneas, igualmente significativas (Maruja Mallo, Marga Gil, Concha Méndez, María Teresa León, Josefina de la Torre, María Zambrano, Ernestina de Champourcín, Carmen Conde, Rosa Chacel). Asimismo, difundió el quehacer de múltiples autores nacidos en Cuba.

Además, la estudiosa creó el premio Rafael Alberti y con él distinguió hasta 2019 a personalidades de las letras, la música, la cultura en general; por ejemplo, los cubanos Cintio Vitier, Fina García Marruz, Roberto Fernández Retamar, Eusebio Leal, Virgilio López Lemus, Nancy Morejón, Waldo Leyva, Frank Fernández y Harold Gramatges.
Aitana tiene el don “casi magnético” de hacer amistades y sostener “conversaciones cercanas y sinceras”, ya sea su interlocutor una figura encumbrada o una persona sencilla. “Ella fue, es y será una mujer hermosa”. A su belleza física y espiritual se suma la irradiada por “el credo de justicia y compromiso que definió su vida”, recalcó Beatriz Almaguer.
Y antes de dar paso a otros testimonios, reflexionó: “Homenajes como este, aunque modestos, tienen un valor profundo para nuestra memoria colectiva. Porque la verdadera riqueza de una nación reside en su cultura”.
Desde Barcelona, el arquitecto catalán Joan Carles Fogo Vila recordó sus viajes a Cuba, a instancias de Aitana, lo cual “supuso una apertura de nuevas ventanas, tras abrirme generosamente las puertas de los ámbitos culturales en esta ciudad de las columnas”.
Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, aseguró: “Rafael y María Teresa forman parte de nuestra mitología, nos sentimos herederos de sus sueños por la justicia social, de su literatura, de su lucha por un futuro digno para el ser humano, y en ese sentido Aitana es parte de nuestra memoria”.
Tampoco el poeta y ensayista Roberto Manzano escatimó las frases elogiosas, incluida la siguiente: “Los espacios de confabulación fundados por Aitana Alberti en su estancia habanera son estelas acendradas, solo posibles en una mentalidad consciente y apasionada”.
Como promotora, siempre se rigió por un principio fundamental: la calidad literaria, subrayó la poeta Nancy Morejón. Su colega, Virgilio López Lemus resaltó el talento de la editora para valorar una obra y ofrecer recomendaciones con el propósito de mejorarla. Ella ha sido “una especie de alma esplendorosa” que ha ayudado a un buen número de autores; “una mujer que, sobre todo, ha hecho el bien”.


















