Nuevos apuntes sobre nuestro béisbol, quizás hundido en su peor momento desde 1959
La vida, a veces, da segundas oportunidades. Y una de ellas podría tenerla el equipo Leñadores de Las Tunas en pocas semanas, lo que le posibilitaría borrar su reciente pálida imagen internacional.
Esta vez el escenario será la Liga de Campeones de Béisbol América, que se realizará del 8 al 13 de abril en México. Ojalá podamos ver un cometido decoroso (no hablo de ganar, sino de un “desempeño satisfactorio”).
El torneo, organizado por la Confederación Mundial de Béisbol y Softbol (WBSC) y la Liga Mexicana, tendrá la participación, además de los Leñadores de Las Tunas (Cuba), los Piratas de Santa María (Curazao), Tigres de Chinandega (Nicaragua), Titanes de Florida (Puerto Rico), Kane County Cougars (EE.UU.) y los anfitriones Diablos Rojos (México).

Lo sucedido hace pocos días con los Leñadores en la I Serie de las Américas, muy bien organizada en Nicaragua y que al parecer llegó para quedarse, dejó mucha tela por donde cortar.
Me imagino que nadie hubiera querido estar en la piel de Abeicy Pantoja, el director que hasta ese momento llegaba invicto tras conquistar las Series Nacionales 62 (2023) y 63 (2024).
Antes del debut, el estratega aseguraba:
“El equipo se ve en una forma óptima para la competencia, después de haber logrado los objetivos que nos planteamos en esta corta pero fructífera preparación”.
Y añadió:
“Vamos con la idea de ganar. Si lo logramos o no, eso se decidirá allá. El terreno nos dirá si estamos al nivel que creemos”.
Sin embargo, fueron falsas las expectativas, un mal recurrente en el deporte cubano.
Un desastre
En definitiva, los tuneros, reforzados con 11 jugadores adicionales, estuvieron muy por debajo de lo que se esperaba. Aquí, en BOHEMIA digital, ya lo habíamos calificado como “desastroso”.
El balance lo confirma: cuatro derrotas y una angustiosa clasificación a semifinales, donde volvieron a caer ante Nicaragua. No se llegó a disputar el tercer lugar. Cuba cerró en cuarta posición, por detrás de las Águilas Metropolitanas (Panamá), Tigres de Chinandega (Nicaragua) y las Cabras (Curazao), el equipo más sólido.
En el último partido, los Leñadores mejoraron su juego, pero ya era tarde. Perdieron 5-4 y no hubo más oportunidades.
Reiteramos aquí dos ideas que ya publicamos en BOHEMIA digital:
1.- ¿Puede el periodista sumarse a la inconformidad con una frase contundente? Si el béisbol cubano estaba en “terapia intermedia”, lo ocurrido en esta Serie lo ha dejado en “terapia intensiva”. ¿Qué vamos a hacer?
2.-En estos días, quien escribe, ha sido un bateador emergente en esta cobertura. Pronto devolveré el turno a nuestro especialista en béisbol, mi colega Giovanni Martínez.
Antes, una última reflexión, dura pero necesaria: si analizamos a fondo cada aspecto del juego, más allá incluso de los Leñadores, y observamos cómo se desempeñan otros equipos, la conclusión es contundente: ¡No sabemos jugar béisbol!
Una crisis sin precedentes
No estamos descubriendo el agua tibia: el béisbol cubano atraviesa quizás su peor momento desde 1959.
El Premier 12, efectuado en noviembre de 2024, nos dejó en penúltimo lugar, hundiéndonos hasta la décima posición del ranking de la WBSC.
Un año antes, Agricultores, campeón de la I Liga Élite, salió mal parado en la Serie del Caribe de Gran Caracas 2023: seis derrotas y una sola victoria, incluyendo un humillante 20-3 ante el equipo local, los Leones. Fue la peor actuación cubana en este tipo de torneos.
Resulta doloroso recordar que Cuba, uno de los fundadores de ese torneo, fue el país más exitoso en su primera etapa (1949-1960), con siete títulos en 12 ediciones.
Esta crisis no se resolverá con los ojos cerrados.
¿Qué toca hacer… con urgencia?


















