El grupo Brics fijó prioridades en materia tecnológica-financiera-comercial. Hubo consenso a favor de la paz mundial. Se demandó el fin del bloqueo estadounidense contra Cuba
En julio de 2025, Cuba asistió por primera vez a una Cumbre de los Brics en calidad de socio, algo de suma importancia, pues se trata de un foro político y económico internacional decisivo para el Sur Global.
Creado en 2009, se configuró con Brasil, Rusia, India y China. Con el tiempo, a esta organización de alta pegada se sumaron: Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Indonesia, Irán y los Emiratos Árabes Unidos. Los estados socios son: Bielorrusia, Bolivia, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Uganda, Uzbekistán y Cuba.
Los días del 12 al 13 de septiembre de 2026 en Nueva Delhi, India, tuvo lugar la XVIII Cumbre del ya famoso cónclave. Tras varios debates se aprobó una Declaración final compuesta por 140 puntos, la cual refleja las preocupaciones de los Brics al calor del conflictivo escenario mundial. En un punto muy sensible referido al pueblo cubano se expresa la necesidad de poner fin a las medidas económicas, comerciales y financieras contra la mayor de las Antillas.
Mucha solidaridad

Este hecho suscitó el agradecimiento del representante cubano en la cita, el ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez Parrilla, quien, en su intervención, también expresó: “Cuba no es una amenaza; ¡el bloqueo sí! Todas estas acciones violan la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, incluyendo el Derecho Internacional Humanitario, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y las normas internacionales de comercio y navegación.
“Si se permitiera al gobierno de Estados Unidos destruir a una pequeña nación con el propósito de cambiar su sistema político, o con cualquier otro, el mundo se tornaría aún más peligroso de lo que ya es. ¿Qué vendría después, quién sería el próximo?”, manifestó el político.
En ese sentido subrayó una cosa esencial: “Somos un país de paz. No somos una amenaza para nadie. Nos asiste la razón y la justicia. Continuaremos defendiendo, hasta las últimas consecuencias, nuestro derecho a la libre determinación, y nada nos apartará del camino de desarrollo socialista que nuestro pueblo, en estrecha unidad, ha escogido libremente”.
Necesario un nuevo orden mundial
La declaración final, asimismo, insistió en el carácter de América Latina y el Caribe como zona de paz, fundamentada en el respeto mutuo y la solución pacífica de controversias. Se alabó el propósito latinoamericano de no intervención. Dicha filosofía de concordia impregnó cada uno de los puntos de una declaración considerada histórica en el ámbito de la política.
Este propósito de la soberanía, sin embargo, necesita nuevas coordenadas de acción, siendo este el eje medular de muchas intervenciones. Entre ellas, sobresalió la del anfitrión, el primer ministro indio, Narendra Modi: “Debemos transformar esta pirámide de privilegios en una plataforma de asociación, donde cada país tenga voz”. Sostuvo, además, que el orden internacional debe dar una participación más equitativa a todas las naciones y no solo a unas pocas.
La llamada Declaración de Nueva Delhi recogió entonces significativas posiciones sobre el actual orden mundial, las relaciones internacionales, la seguridad, la prolongación de la guerra en Oriente Medio, y variados asuntos económicos y de cooperación interna.
Modelo de colaboración
Llamaron mucho la atención las palabras del mandatario chino, Xi Jinping, junto con las de Vladímir Putin, jefe de Estado de Rusia. El primero, por ejemplo, calificó al bloque de “grupo líder” del Sur Global y de modelo de autosuficiencia entre los países emergentes y en desarrollo, los cuales deberían promover un desarrollo impulsado desde la innovación. Mientras, Putin dijo al respecto: “los Brics son una de las poderosas fuerzas motrices de los procesos de consolidación de las relaciones internacionales, del verdadero multilateralismo”. Apuntó cómo el grupo “participa activamente en el proceso de formación de un nuevo orden mundial más justo y multipolar”.
Ambos propusieron iniciativas con vistas a lanzar una modernización y actualización de las nuevas tecnologías al servicio de la humanidad, no al revés. Se privilegió el respeto básico a las diferentes culturas. A la vez, se reafirmó el interés colectivo hacia una gobernanza también en las finanzas, donde el uso de monedas locales y el Banco del Brics juegan un papel fundamental.
Puede hablarse entonces de una muy fructífera cita, en la que se alzó enérgica la voz de Cuba, que celebra el centenario del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, quien visitó la India en dos oportunidades (1973 y 1983). Atento permanentemente a los problemas del Tercer Mundo, Fidel sentía un especial afecto por Indira Ghandi.
Toda la obra de esta singular mujer estadista impregnó a los participantes en la XVIII Cumbre de los Brics, porque si bien se analizaron diferentes temas, el mensaje central es claro: ¡menos imposiciones y más cooperación!


























