Foto/ Ricardo López Hevia
Foto/ Ricardo López Hevia

¿Qué se puede esperar de los gases de combustión?

Por Nailey Vecino y Toni Pradas


La combustión de sustancias químicas es uno de los principales rompedores del frágil equilibrio climático. Pensemos que si la constante y estable emisión a la atmósfera de gases liberados principalmente por chimeneas industriales y automóviles es preocupante para el ambiente y la salud, qué pudiera esperarse entonces de un escape imprevisto, masivo e incontrolado, como es la dantesca columna negra que ahora sale de los dos depósitos siniestrados por una caprichosa descarga eléctrica.

Los gases de combustión afectan a la atmósfera terrestre, la vida animal y vegetal y deteriora edificios, vehículos y otros materiales. No obstante, sus efectos son especialmente graves en la salud humana.

Mislenis Pérez de la Rosa, especialista asesora de Salud en la Dirección de Ciencia e Innovación del Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap), trasladó a BOHEMIA algunas previsiones que un grupo de especialistas de esa institución están analizando.

Según De la Rosa, si se respira humo de incendio con petróleo las complicaciones pueden incluir cualquiera de las siguientes consecuencias: Derrame pleural (líquido alrededor de los pulmones), neumotórax (pulmón colapsado) e infecciones bacterianas secundarias.

La inhalación de humo de hidrocarburos puede provocar neumonía, causando cambios bastante rápidos en los pulmones, por ejemplo, inflamación, hinchazón y sangrado.

Diversos síntomas pueden presentarse como es el coma (falta de respuesta), tos, labios y uñas de los dedos de las manos azuladas (cianosis), fiebre, dificultad para respirar, aliento con olor a un producto de hidrocarburos, estupor (disminución en el nivel de alerta), vómitos y sibilancias (sonido ronco o chillón durante la respiración).

Además, si se padece enfermedad cardíaca o pulmonar, el humo puede empeorar los síntomas.

Puede ocurrir, también, intoxicación por humo a partir de las sustancias finas en el aire, también llamadas material particulado o PM 2.5, por su diámetro de 2.5 micrómetros (aproximadamente un diezmilésimo de pulgada) o menos, inferiores al grosor de un cabello humano. Estas partículas microscópicas pueden entrar en los ojos o el sistema respiratorio y provocar enfermedades como bronquitis y neumonía

Los agentes y su acción

La combustión, se sabe, es la acción y efecto de arder o quemar. O para ser más precisos, es el conjunto de reacciones de oxidación con desprendimiento de calor que se produce entre dos elementos: el combustible (sea sólido, líquido o gaseoso) y el comburente (oxígeno). Habitualmente se manifiesta por incandescencia o llama.

El resultado de este procedimiento es un gas, o un conjunto de gases, cuya composición depende del tipo de combustible quemado y las condiciones de la combustión. La mayor parte de esos gases liberados son contaminantes y debe eliminarse antes de salir a la atmósfera.

Los componentes presentes en los gases durante la quema se dividen en dos tipos: los inofensivos y los contaminantes.

Un compuesto generoso es el nitrógeno (N2), que es un gas inerte presente en el aire que respiramos, en una concentración de 79 por ciento. Pero sometido a altas temperaturas se oxida y forma ciertas cantidades perjudiciales de óxidos de nitrógeno.

Es inocuo, además, el oxígeno expulsado junto al resto de gases de escape, aunque favorece la formación de óxidos de nitrógeno y es indispensable para la combustión.

Inofensivos también son el vapor de agua producido mediante la oxidación de hidrógeno, el cual se libera junto con otros gases de escape. Tampoco es nocivo el dióxido de carbono (CO2) producido por la combustión completa; así como el amoníaco (NH3), que juega un papel esencial en la reducción de los óxidos de nitrógeno.

Al contrario de los antes mencionados, son contaminantes otros compuestos de los gases emitidos, entre estos las sustancias sólidas (polvo, hollín), que incluyen óxidos de silicio, aluminio…

La falta de oxígeno en la combustión provoca la formación del peligroso monóxido de carbono (CO) en lugar de CO2.

El monóxido de carbono, en concentraciones altas y tiempos largos de exposición, puede provocar en la sangre la transformación irreversible de la hemoglobina (molécula encargada de transportar el oxígeno desde los pulmones a las células del organismo), en carboxihemoglobina, incapaz de cumplir esa función. Por eso, concentraciones superiores de CO al 0,3 por ciento en volumen resultan mortales.

Por su parte, los óxidos de nitrógeno (NO y NO2, que combinados forman NOx) no solo irritan la mucosa; también colaboran con la destrucción de la capa de ozono e incrementan la posibilidad de que haya lluvia ácida.

El tóxico anhídrido sulfuroso (SO2), que es incoloro y de olor picante, al condensarse o tener contacto con el agua forma ácido sulfuroso y ácido sulfúrico, que favorecen el deterioro del medio ambiente.

Diversos hidrocarburos (HC), como el benceno, los aldehídos o fenoles, contribuyen con la contaminación del aire. La presencia simultánea de HC, óxidos de nitrógeno, rayos ultravioletas y la estratificación atmosférica, conduce a la formación del smog fotoquímico, de consecuencias muy graves para la salud de los seres vivos. En dependencia de la estructura molecular de los Hidrocarburos, estos presentan diferentes efectos nocivos.

En combinación con los HC contenidos en el smog y con la humedad del aire, los antes mencionados óxidos de nitrógeno producen ácidos nitrosos, que posteriormente caen sobre la tierra en forma de lluvia ácida y contaminan grandes áreas, algunas veces situadas a cientos de kilómetros del lugar de origen de la contaminación.

En tanto, el plomo (Pb) tiene el triste honor de ser el metal más peligroso contenido en los aditivos del combustible. Inhalado, puede provocar la formación de coágulos o trombos en la sangre, de gravísimas consecuencias patológicas.

Por ello, es recomendable estar bien informados sobre la posible exposición directa o indirecta a tales sustancias, la evacuación desde las zonas afectadas, así como sobre el uso de medios de protección respiratoria en caso necesario.

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