Tras caer inmóvil una mañana, una cachorra pastor alemán se recuperó de una luxación de cadera gracias al criterio clínico de un veterinario octogenario
Por. / Dr. Walfrido López González
- YOYO Y FINITA. LAWTON. LA HABANA.
Su cachorra de raza pastor alemán, negra como el azabache, comprada por una buena suma, marchaba en desarrollo y comportamiento normales propiciando enorme alegría a todos con ese cariño tan propio de los cubanos por sus mascotas hogareñas. Fue llevada al veterinario cercano, desparasitada y vacunada con dos pentavalentes que la protegerían contra el moquillo canino, la hepatitis viral canina, la parvovirosis, la parainfluenza y la leptospirosis. De modo sorpresivo, una mañana se echó al suelo sin poder levantarse. ¡Menudo problema!
Acudieron al otro extremo de la ciudad para consultar al viejo veterinario amigo, ya octogenario, que la examinó una y otra vez; preguntó hasta el cansancio por posibles accidentes, alimentos en mal estado, en fin, su protocolo médico habitual. Diagnosticó una probable luxación coxo-femoral, es decir, la salida de la cabeza del hueso fémur de la cavidad acetabular del hueso coxal.
Sorteó una radiografía para comprobar y recetó antiálgicos y antinflamatorios, pronosticando una recuperación gradual cuando los ligamentos de fijación se reordenarán y fijarán una seudoaculación, con posible ligero defecto en la marcha. Brota la pregunta clásica ¿Cuánto tiempo?
El profesional responde: dos semanas, dos meses o más ¡Siempre se recuperará, volverá a caminar, a correr para alegría de ustedes! Poco a poco sus piernas ganaron fuerza, primero se levantaba y caía, después se paraba y caminaba unos pasos y ahora, pasados 4 meses, corre toda la casa llenando de alegría a sus moradores… y al viejo albéitar ¡Nos Vemos!


























