Irán se defiende de los ataques de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero de 2026. /resumenlatinoamericano.org
Irán se defiende de los ataques de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero de 2026. /resumenlatinoamericano.org

Definición de una época

Estados Unidos e Israel necesitan sentir que llevan las riendas de todos en Asia Occidental, pero la República Islámica de Irán es un digno oponente 


En un escenario mesooriental en plena ebullición, es difícil vaticinar desenlaces, aunque hay una cosa cierta la República Islámica de Irán no permitirá menoscabos a su soberanía. Es este un sentimiento muy arraigado y un principio rector del devenir histórico de esa gran cultura.

Es preciso puntualizar sobre algo a lo cual se refiere el articulista Andreu Coll en su texto Ataque a Irán: nuevo episodio de un conflicto global. Él recuerda cómo en los períodos de 1905 y 1910-1911 la nación persa libró batallas por la democracia, movimiento derrotado por la intervención colonialista británica. Posteriormente, en 1941, el MI6 (Servicio Secreto de Inteligencia) británico impuso como Sha de Persia a Mohammad Reza Pahlevic, quien facilitaba a Gran Bretaña (y en cierta medida a los EE.UU.) el acceso a las enormes riquezas nacionales y a las rutas transoceánicas.

Más tarde, en 1953, durante el gobierno nacionalista progresista de Mohammed Mossaddeq, de nuevo los británicos, con el añadido de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) organizaron un golpe de Estado para derrocarlo por nacionalizar la industria petrolera y destinar la renta de ella derivada al desarrollo social. Todo, ante la atenta mirada del vecino Israel.

Y llega 1979. En un proceso complejo de tendencias políticas y religiosas dentro de la región, tiene lugar una revolución de los chiitas que descabeza al gobierno corrupto y entreguista del Sha; nace así uno de los proyectos más antimperialistas de la Historia Contemporánea.

Los ayatolás iraníes han transitado por diferentes etapas, cuyo telón de fondo han sido las sanciones, los bloqueos, y las intimidaciones tanto de Israel como de los yanquis. Algo intolerable para todo pueblo digno. Siendo un país subdesarrollado, el Estado dispuso los recursos disponibles para educar al pueblo y potenciar sus capacidades científicas y tecnológicas en beneficio colectivo. Occidente, por su parte, se arroga el derecho de intervenir en los asuntos internos de la nación asiática y de buscar un cambio de régimen, fin último de la embestida perpetrada contra Teherán este 28 de febrero.

El informado lector de Bohemia rechaza el embustesobre la bondad israelí y estadounidense hacia el pueblo iraní, y no se compra el argumento de la probable tenencia de armas nucleares, pues en 2003, el asesinado ayatolá Alí Jamenei emitió una fatua (pronunciamiento de la jurisprudencia islámica) con el compromiso de nunca crear este tipo de armamento.

Desde el sitio Tricontinental, Vijay Prashad echa mano a un suceso sintomático de lo oportunista de las relaciones estadounidenses hacia el exterior: Irán y EE.UU. firmaron en 1957 un acuerdo de Cooperación Respecto a Usos Civiles de la Energía Atómica, el cual posibilitó a la potencia imperial transferir tecnología y materiales nucleares a través del programa Átomos para la Paz, ideado por el presidente Eisenhower. O sea, cero animadversiones, porque se estaba en consonancia con el régimen del Sha, quien incluso dio el visto bueno para el Centro de Investigaciones Nuclearse de Teherán, entidad productora de radioisótopos médicos. Empeño detenido en 1979.

La guerra Irán-Iraq supuso un punto de inflexión para varios cambios dentro de la patria de los persas; uno de ellos fue retomar el uso pacífico de la energía nuclear con fines médicos y la electrificación, pero nunca Tel Aviv ni Washington han querido aceptarlo, pues en lo concreto tratan de evitar que Irán se transforme en un Estado influyente y de potencia media pase a ser dominante en la región de Asia Occidental.

A Estados Unidos no le conviene perder su ascendencia sobre los aliados del Golfo Pérsico, lo mismo en el tema energético, soporte de los petrodólares. Ambos objetivos se tambalean, primero con el posible cierre del estrecho de Órmuz, por donde pasa el 20 por ciento del crudo del planeta, con la consiguiente elevación del precio de los combustibles y mercancías varias. También las numerosas bases militares yanquis, de ser atacadas, perderían tropas y armamentos. Por ahora, el fanfarrón y criminal presidente norteamericano, Donald Trump, minimiza el asunto y se ufana de estar “venciendo”, jactándose de la muerte de parte de la dirigencia iraní. Sin duda una lectura errada de los acontecimientos…

Israel, por su parte, es enemigo acérrimo de Irán, al que no perdona el anhelo soberanista. Tampoco le es simpático el respaldo a las causas independentistas de Palestina y Líbano, por ejemplo. Y mucho menos la “osadía” de los militares iraníes de enfrentarlos con sofisticados y precisos misiles en la salvaguarda de la patria.  

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, visita a los heridos durante la agresión estadounidense-israelí. /resumenlatinoamericano.org

Son todos estos elementos, y algunos más, el verdadero sustrato de la guerra actual, jamás la negativa iraní a un compromiso serio con la paz; tanto es así que, en Omán, en las conversaciones recientes con los Estados Unidos, Irán aceptó no almacenar uranio enriquecido. ¿Entonces? El imperialismo yanqui optó por embarcarse (literalmente) en una aventura bélica sumamente peligrosa si se llegara a extender fuera de la región o si se termina utilizando armamento nuclear convencional.  

Para el experto en temas internacionales Michel Hudson, “el ataque a los negociadores (la segunda vez que EE.UU. comete este tipo de actos contra Irán) es una perfidia que pasará a la historia. Su objetivo era impedir que Irán avanzara hacia la paz, antes de que sus líderes pudieran refutar la falsa afirmación de Trump de que Irán se había negado a renunciar a su deseo de obtener su propia bomba atómica”.

De “paseo” yanqui, se ha convertido en un acontecimiento muy serio precisamente por el sentido de dignidad tan alto de los atacados. Este 8 de marzo 2026, según Al Mayadeen, Irán lanzó misiles y drones contra la refinería de petróleo de Haifa (Israel), unidades militares sionistas y unidades logísticas estadounidense en la zona, en la 27ª oleada de la Operación “Promesa Verdadera 4”, en respuesta a las agresiones de los Estados Unidos e Israel.

Cerremos el presente comentario con unas ideas de Hudson provocadoras: “De hecho, la perturbación comercial y financiera será tan global que creo que podemos considerar el ataque del sábado 28 de febrero contra Irán como el verdadero detonante de la III Guerra Mundial. Para la mayor parte del mundo, la inminente crisis financiera (por no hablar de la indignación moral) definirá la próxima década de reestructuración política y económica internacional”.

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