El río Guadalupe creció de uno a 10 metros en 90 minutos, y arrasó comunidades. / latimes.com
El río Guadalupe creció de uno a 10 metros en 90 minutos, y arrasó comunidades. / latimes.com

Desastre ambiental en Texas

La reciente tragedia expone el costo humano de debilitar las agencias de emergencia e ignorar el cambio climático


El territorio de Texas, en Estados Unidos, está marcado por un clima que desafía los límites. Allí se viven tanto sequías como diluvios profundos, huracanes y nevadas. Pero lo que sucedió en la noche del 4 de julio en el condado de Kerr superó todo precedente. Las lluvias fueron torrenciales; el río Guadalupe –que nace en Kerr y desemboca en la bahía de San Antonio– experimentó un aumento de un metro a casi 10 en solo 90 minutos, una categoría que no había alcanzado desde 1987. Fue demasiada agua confluyendo en un área pequeña y en muy corto tiempo dejó más de 100 muertos, entre ellos niñas y niños que estaban en campamentos de verano.

Niños en campamentos de verano fueron sorprendidos por la crecida récord. / jornada.com.mx

Ese día Trump promulgó uno de los paquetes de leyes más regresivos en la historia del país, que incluía la reducción del presupuesto –para salvar vidas– de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés). En la pasada temporada de huracanes (con Helene y Milton), la institución ya había agotado casi la mitad de su presupuesto anual (de 20 000 millones de dólares) para 2025, y dejó a las comunidades vulnerables sin recursos ante desastres como el de Kerr.

FEMA es la entidad que coordina respuestas federales, estatales y locales ante catástrofes, no solo asistiendo en labores de rescate y ayudando financieramente a los estados en esas emergencias, sino priorizando a las personas y familias al proveer fondo financiero directo para satisfacer necesidades esenciales. Pero el presidente republicano busca terminar con esta función del Estado y dejar que cada organismo, sin personal calificado, ni adiestramiento ni presupuesto, vea cómo enfrenta situaciones calamitosas.

Unos 2 000 empleados calificados de tiempo completo (un tercio de su plantilla) han sido despedidos, con la pretensión de cortar 73 por ciento de sus ingresos hasta lograr su casi desaparición, nombrando personal sin experiencia en el manejo de desastres, sin contar con la información vital para prevenir tragedias como la sufrida por Texas. Aunque las autoridades no quieren asumir la responsabilidad por un suceso que según el mandatario es algo inédito que ocurre cada 100 años, en realidad son fenómenos más frecuentes, intensos y de mayor duración precisamente por el cambio climático, así lo ha venido advirtiendo incansablemente la comunidad científica del orbe.

La tragedia de Texas demuestra que hay cada vez menos capacidad instalada para hacer las previsiones del tiempo. Científicos alertaron de que Estados Unidos retrocede décadas en capacidad de monitoreo climático, lo que, aunado a una consistente política negacionista, hizo que los avisos o no llegaran o fueran insuficientes para la evacuación inmediata por riesgo mortal.

Mientras tanto, el gobierno prioriza dos ejes destructivos: el presupuesto militar, que llegó a 997 000 millones de dólares, y el salvavidas permanente para el capitalismo fósil, con la eliminación de protecciones ambientales y la intensificación de la explotación de combustibles, los mismos que agravan este tipo de catástrofes.

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Un comentario

  1. Para evitar la muerte por huracanes inundaciones tornados fuertes terremotos terremoto más mag 7 tsunamis volcanes los no musulmanes se convertirse al islam y los musulmanes aplicar el Corán al 100 % en Europa en Asia en África en Océano Pacífico en América del Norte y del Sur 3/9/2025.

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