Equipo cubano que ganó la medalla de bronce en la VI Copa del Caribe. / CHAPPELL WHYMS JR.
Equipo cubano que ganó la medalla de bronce en la VI Copa del Caribe. / CHAPPELL WHYMS JR.

Fichas de dominó

 Cinco razones por las cuales debemos asistir a la VII Copa del Caribe


COMO FICHAS de dominó, cayeron, aunque por motivos diferentes, los últimos dos eventos internacionales de béisbol a los cuales Cuba debía asistir al cierre de 2025. Inicialmente, la primera edición de la Copa América fue suspendida por los organizadores –Panamá– debido a problemas logísticos. Luego declinamos ir a la VII Copa del Caribe en las Bahamas, del 3 al 8 de diciembre, tras hacerse público que la Confederación Panamericana de Béisbol (Copabe) valoró el ranking de la Confederación Mundial de este deporte y otorgó cinco boletos directos para el torneo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. O sea, en nuestro caso, ya no había que buscar dicho cupo en el terreno.

PUEDO OFRECER varias razones, concretamente cinco, por las cuales considero que debimos presentarnos en Nassau. 1-Tratar de ganar un torneo que se nos ha negado muchas veces y, ciertamente, es asequible a nuestro nivel actual. 2-Desquitarnos ante rivales del área que han crecido y nos han doblegado, en especial Curazao, vigente campeón. 3-Fogueo para la base de un equipo que pretende asistir al Clásico Mundial en marzo de 2026, aun cuando –al cierre de este escrito– no se había recibido la licencia del gobierno de Estados Unidos para hacerlo. 4-No cortar una racha de cuatro presencias consecutivas, siempre en podio: oro en Puerto Rico 2023; platas en Curazao 2021 y Bahamas 2022, y bronce en la pasada cita, que también acogió Nassau, capital de las Bahamas en octubre de 2024. 5-Estimular a los atletas que se han ganado un lugar y pudieran no ser convocados luego por diversas razones: incorporación de residentes en el exterior, bajón de rendimiento, lesión, enfermedad… Permitirles experimentar el orgullo de vestir y defender las cuatro letras.

LO DIGO desde una perspectiva cercana, pues estuve el año pasado en las Bahamas, escribiendo para BOHEMIA y Jit. Una sede inmejorable. Infraestructura hotelera de ensueño y un estadio espectacular, el Andre Rodgers, completamente sintético. No por gusto es la tercera vez que acogen el certamen (2022, 2024 y 2025). En un trabajo que publiqué al terminar la edición de 2024 con el título: “Aterrizar, evolucionar, estudiar”, profundicé en los factores que en aquel momento nos despojaron de la pelea por el título, lo cual se tradujo a la postre en una medalla de bronce y la satisfacción a medias. Por cierto, en 2024 la Copa del Caribe no dio pasaje para ninguna otra lid y fuimos. Ahora estarían cinco países: Curazao e Islas Vírgenes de los Estados Unidos, ambos nos derrotaron el año pasado. Y también saldrían al diamante Sint Maarten, los anfitriones y República Dominicana. Este último no disputa el cupo que se ofrece, pues serán sede de los Centroamericanos. Lo cierto es que Cuba, al no asistir, se borró por completo la posibilidad de intentar mejorar el escalón en el podio, probarnos en la escena foránea y prepararnos para empeños mayores.

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