Foto./ kcna.com.es
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Inquietudes nucleares en Asia-Pacífico

En la península coreana existe una “guerra no activa”. Se trata de una situación para no perder de vista por sus constantes amenazas a la paz regional, con posibilidades de extenderse al mundo


Limita al norte con China y Rusia, y al sur con el estrecho de Corea, que la separa de Japón. Con esta posición geográfica la península coreana es de una importancia geopolítica capital. Lleva 70 años de tensa calma, al estar fragmentada en dos Estados con ideologías diametralmente diferentes, si bien existen nexos familiares entre las partes. Abordaremos algunas aristas de una de las áreas de fractura más significativas del mundo con un altísimo potencial de conflictividad.

Para expertos en el tema, como los costarricenses Octavio Alonso Solórzano y Teresa de Jesús Portador, la mentada zona gana cada día más en ascendencia, por cuanto la región Asia-Pacífico está viviendo una nueva geopolítica. Esto se debe al crecimiento económico de la mayoría de los países que la conforman, por los cambios en las relaciones de poder a nivel mundial y, sobre todo, por el progreso de la República Popular China (RPCH).

Ambos consideran, no obstante, que “la presencia militar de Estados Unidos, y el reforzamiento en torno a la cooperación que mantiene con Corea del Sur y Japón, imposibilita la reunificación de la península coreana”. Tras analizar otros factores, son pertinentes ciertas preguntas: ¿Se agravará la crisis en la península coreana, a tal punto que involucre a las naciones que participaron en la guerra de las Coreas (1950-1953)? ¿Estados Unidos podrá implicarse allí en un conflicto de largo aliento, a pesar de estar presente en otros lugares, o continuará con su actual política de contención aplicada a la parte Norte? ¿La presión de Estados Unidos a Pyongyang y su guerra comercial contra Beijing forman parte de una única estrategia? ¿Y cuál rol se le asignará a Rusia? (1)

Son todos escenarios que se deben considerar. Sin embargo, es preciso acotar que la influencia china puede verse como el eje crucial para la paz, porque la proyección internacional de la RPCH en este asunto es la de mantener diálogos multilaterales que puedan llevar a reanudar el tema, detenido y en ascuas; el gigante asiático mantiene su propuesta de desnuclearización de la península, de pasar del armisticio a un completo acuerdo de paz que garantice la existencia de Corea del Norte. Por el momento, “moderación y abstención para no salirse de control”, como acertadamente dijera en 2016 el Canciller chino Wang Yi.

Sucesos inquietantes

No es ocioso recordar –como se comentaba al inicio de estas líneas– que las relaciones entre las dos Coreas siempre están en tensa calma, con elevadas posibilidades de una imprevista confrontación, porque en honor a la verdad ninguna de las partes da “su brazo a torcer”. Lo cierto es que la artificial frontera sigue sumamente militarizada. En el Sur, las tropas estadounidenses copan territorios. Cualquier “chispa” pudiera incendiar la pradera.

Por ejemplo, el 27 de julio de 2023 las dos Coreas recordaron las siete décadas de distensión, pero el día 19 de ese propio mes sucedió algo que la puso en “remojo”: Travis King, de 23 años y miembro de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, cruzó la línea de demarcación militar que fija la frontera común. El revuelo causado por el suceso llegó hasta el secretario de Defensa yanqui, Lloyd Austin, quien aseguró que el país estaba investigando la situación. Luego de dos meses en Pyongyang, King regresó a su casa.

En el desfile del 27 de julio de 2023, por los 70 años de armisticio, Pyongyang muestra su poderío militar./ rt.com

La prensa y los altos mandos militares estadounidenses fueron muy “discretos” al evaluar el hecho, aunque ha trascendido que el joven trataba de huir de acusaciones en Corea del Sur por comportamiento indebido en un bar. Algunas fuentes más tendenciosas indican que el militar quiso comprobar por sí mismo la realidad norcoreana, tantas veces tergiversada en la prensa de Occidente. Al final, “la sangre no llegó al río” y las dos naciones pudieron celebrar en paz los 70 años del Acuerdo de Armisticio.

¿Buenos pasos?

El anterior pasaje viene a ilustrar cómo los habitantes de la península coreana viven en constante nerviosismo, que poco a poco va escalando, aunque nunca sin explotar del todo. Así tenemos que el 14 de noviembre de 2023, las carteras de Defensa de Japón, los Estados Unidos y Corea del Sur se reunieron con vistas a acelerar el intercambio de datos en tiempo real sobre los lanzamientos de misiles norcoreanos. Convinieron, para dentro de unas semanas, un plan de ejercicios militares trilaterales. Además, según informaciones de Sputnik, el reciente 15 de noviembre Corea del Sur y los Estados Unidos realizaron en la península maniobras aéreas conjuntas con despliegue de los bombarderos estratégicos yanquis B-52H. La fuente noticiosa rusa se hace eco del ministerio de Defensa surcoreano, el que destacó que “los ejercicios de contención se efectúan según los acuerdos alcanzados entre las dos naciones para aumentar la visibilidad regular de las fuerzas nucleares estadounidenses en la región”. Tras esas maniobras, Corea del Norte desplegó sus misiles nucleares. (2)

Ejecuciones que hay que ver a la luz de la geopolítica y en el hipotético caso de que los estadounidenses apoyen otra contienda en la península coreana. Otro episodio ilustrativo lo tenemos cuando el pasado 16 de marzo Pyongyang lanzó un misil balístico intercontinental, que cubrió la distancia de 1 000 kilómetros a más de 6 000 metros de altitud. La operación, que los norcoreanos también llaman “disuasiva”, se inscribe entonces en una política de rearme muy bien justificada este año por la ministra de Asuntos Exteriores del país asiático, Choe Son-Hui, quien señaló como culpable a la hegemonía estadounidense.

A riesgo de que se nos considere parcializados, los yanquis abogan por la desnuclearización de Corea del Norte sin hasta este momento darle ninguna garantía a Pyongyang de respeto hacia su sistema político. En opinión de la Canciller, las armas nucleares de su país solo sirven “para protegerse de la amenaza norteamericana”.

Vigilancia china

Por toda esa complejidad, insistimos en que la situación en la Península es extremadamente inflamable. Beijing lo sabe y trata, por diversas vías, de hacer valer el sentido común en las relaciones entre las dos Coreas y con terceros actores. Propósito muy vehemente, por cuanto la parte Norte no está sujeta a las normas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

De eso trató la reunión entre Xi Jinping, secretario general del Comité Central del Partido Comunista y presidente de China, y Kim Jong-Un, líder del Partido de los Trabajadores de Corea y al frente de la Comisión de Asuntos del Estado de la República Democrática de Corea, efectuada en un ya lejano abril de 2019. La cita dio relevancia al papel mediador de la RPCH como clave, llamando a las partes a retomar los diálogos con vistas a mayor estabilidad del Asia-Pacifico, tan cara para los propios planes de desarrollo del gigante asiático, en definitiva beneficiosos para el conjunto de la zona. (3)

En ese sentido, Kim Jong-Un aseguró que estaba decidido a transformar los lazos intercoreanos en una relación de reconciliación y cooperación, y a celebrar una cumbre de líderes. También manifestó disposición a dialogar con los Estados Unidos y a celebrar una reunión entre los dos países. Un reporte de Xinhua asegura que el estadista recalcó: “La cuestión del desarme nuclear de la península coreana puede resolverse si Corea del Sur y los Estados Unidos responden a nuestros esfuerzos con buena voluntad y crean una atmósfera de paz y estabilidad, tomando medidas progresivas y sincronizadas para la materialización de la paz”.

Eso lo dijo antes de reunirse en junio de 2019 con su homólogo norteamericano, Donald Trump. ¿Y ahora que el magnate presidente no comanda las tropas? ¿Habrá que esperar a su eventual retorno? Por los datos antes aportados se constata que, gobierne quien gobierne, “la mecha nuclear” sigue encendida.

En junio de 2019, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un, tuvieron un histórico encuentro para relanzar la aproximación entre los dos países./ infobae.com

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