Cuba sigue esperanzada con el Clásico
En la pasada entrega de béisbol publicada aquí solo me centré en la Serie Nacional 64 y su no tan feliz momento, entre indisciplinas y aplazamientos. Ahora toca opinar con respecto al Clásico Mundial.
Las palabras de Juan Reinaldo Pérez Pardo, presidente de la Federación Cubana de este deporte, fueron breves, claras y también esperanzadoras. Esto dijo durante una conferencia de prensa efectuada el pasado martes en el Salón Adolfo Luque, del Estadio Latinoamericano.
«Nosotros tenemos indicado por el Comité Organizador del evento, no realizar ninguna acción, hasta no solo recibir la licencia, sino haber firmado el contrato.
«Por las características que conocemos tienen las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, debemos respetar el pedido que nos han hecho.
«Tenemos que proteger, no solo a nuestro sistema deportivo, sino también a los atletas que están fuera del país y quieren jugar. Varios son residentes y nacionalizados estadounidenses. Además, entrenadores que quizás pudieran estar con el equipo no radican hoy en Cuba.
«A veces no explicamos las cosas en su totalidad para protegerlos. De todos modos, entendemos que próximamente vamos a recibir la licencia, como ha ocurrido desde la primera edición de 2006.
«Tenemos un trabajo adelantado en manos de todos los decisores que tienen que ver con la dirección del equipo. Incluso, no debemos tener ni siquiera comunicación con los atletas que viven en ese país para no malograr lo que todavía no ha nacido», concluyó el directivo.
Lo cierto es que, en trabajos anteriores, hablé del tema. Me pregunté en uno de esos escritos: ¿Este pudiera ser el primer Clásico sin nuestra selección?
Sería pisotear una vez más, de una forma muy burda, los compromisos adquiridos por la sede de un evento.
Aunque siendo realistas, todo puede pasar. En lo que va de 2025 la totalidad de las visas para eventos deportivos en suelo estadounidense han sido negadas a Cuba. Así que hasta tanto no se tengan más noticias, el Clásico sigue estando, como decimos popularmente, en veremos.
Eso sí, Cuba sigue esperanzada.


















