A 48 años de un dolor compartido
El 6 de octubre de 1976, un deleznable acto de terrorismo patrocinado por la CIA y el extremismo anticubano enlutó a Cuba. El vuelo 455 de Cubana de Aviación, que transportaba a 73 personas, fue saboteado a 18 mil pies de altura. Dos detonaciones lo hicieron precipitarse cerca de las costas de Barbados.
Entre las víctimas del horrendo acto se encontraban jóvenes promesas integrantes del equipo nacional de esgrima, quienes regresaban a casa tras una exitosa participación en el Campeonato Centroamericano y del Caribe en Caracas, Venezuela, además de noveles guyaneses que viajaban a la Isla para cursar la carrera de Medicina, una delegación oficial de la República Popular Democrática de Corea, así como los tripulantes de la aeronave DC-8 de Cubana de Aviación.
Este atentado, considerado uno de los más atroces en la historia de la aviación civil, dejó una profunda herida en el corazón del pueblo cubano. En esta fecha, se recuerda con dolor y respeto a las víctimas, y se retoma el pedido de justicia para que los autores materiales e intelectuales no queden impune.
En condena a ese terrible crimen se realizó hoy una peregrinación en la Necrópolis de Colón hasta el monumento erigido en honor a los mártires de ese suceso; razón por la cual en esta fecha también se conmemora el Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado.
Un acto solemne fue llevado a cabo en el Panteón de las Fuerzas Armadas, donde se colocaron ofrendas florales en nombre del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución cubana, y de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República.
Además de estudiantes, deportistas y familiares de los fallecidos, asistieron representantes del Partido, de la Unión de Jóvenes Comunistas, del Ministerio del Transporte, del Instituto Nacional de Deporte y Recreación, entre otras organizaciones políticas y de masas.
Cada año retumban las palabras que durante el multitudinario sepelio de las víctimas de esta abominable acción pronunciara el Comandante en Jefe Fidel Castro: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”.






























