Villa Clara ganó nueve consecutivos para colarse en los play off. / ROBERTO MOREJÓN
Villa Clara ganó nueve consecutivos para colarse en los play off. / ROBERTO MOREJÓN

La espera, desespera

 Clasificación histórica y polémica de Villa Clara


DESPUÉS DE UNA muy dilatada fase inicial, debido a un número importante de partidos que quedaron para recuperar entre finales de diciembre y principios de enero, especialmente de Villa Clara, la Serie Nacional 64 llegaba a la instancia de cuartos de final en el momento de escribir estas líneas. Los duelos estaban pactados por fin: Las Tunas-Villa Clara, Matanzas-Sancti Spíritus, Holguín-Artemisa y Mayabeque-Industriales. Sin embargo, de lo que más se hablaba era de la «peleada» o «polémica» –según los criterios de cada cual– clasificación de los Leopardos. Y las escribo ambas entre comillas, para deshilacharlas a continuación. Resulta que jugaron en la recta final contra rivales que ya tenían definido su futuro, para bien o mal. Como Las Tunas (primer lugar de la tabla de posiciones) o Ciego de Ávila, Granma y Camagüey, tres sin opciones matemáticas de pasar a la postemporada. En medio del debate que generó este asunto, debido a que los contrarios usaron sus bancos y muchas figuras clave ni asistieron, una cosa sí fue cierta, los naranjas lo asumieron como lo que era, partidos de vida o muerte para ellos. Por cierto, precompetencia muy pocos contaban con su presencia en los play off, sobre todo por la juventud de la plantilla: 13 novatos. Entonces, hay que escribirlo así: ¡ganaron nueve consecutivos! Y no hay nada que reprochar a la tropa dirigida por Ramón Moré. Aunque también es entendible que, sobre todo los aficionados de Pinar del Río, no se sientan bien con lo ocurrido. Su elenco fue el más perjudicado. Terminaron el calendario regular con 40 victorias y 35 derrotas, y permanecieron a la espera en la octava casilla. Mientras que los del centro del país acabaron con igual balance, pero el detalle principal fue que ganaron el duelo particular a los occidentales 3-2.

TAMBIÉN hay que recordar algo primordial. La mayor deuda había quedado desde la subserie Villa Clara versus Ciego de Ávila, ya que ninguno de esos cinco choques se pudo efectuar en la fecha establecida. ¿La causa?, un hecho lamentable: la hierba del estadio José Ramón Cepero estaba crecida. Y la lluvia empeoró las cosas. Claro, es muy probable que no hubiera sido lo mismo si se jugaba en aquel momento, con intereses de ambas partes. No hubiéramos pasado por la duda después –que ha estado en la mente de muchos– de si fueron partidos regalados o no. Pero ojo, eso tampoco fue culpa de los anaranjados. Ellos jugaron pelota.

A PROPÓSITO, recuerdo que aproveché el paso de los Leopardos por La Habana y entrevisté a Moré. Era el mes de septiembre. Un momento nefasto: llegaron al Latinoamericano para enfrentar a Industriales con tan solo cinco éxitos y 14 reveses. En cambio, entre muchas cosas interesantes, el estratega me dijo una frase que aún recuerdo. Incluso, me sirvió de título para aquel trabajo publicado en nuestro sitio web: «Estoy orgulloso de este grupo». Y argumentó lo siguiente: «Sé que los resultados no han sido del todo buenos, pero hemos dado batalla. No pierdo la fe, todavía podemos luchar para meternos entre los ocho primeros». ¡Y lo hicieron!

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