Fotos. / YASSET LLERENA
Acudir a Fidel hoy es una urgencia. Significa buscar respuestas concretas para desmontar la manipulación mediática, articular la resistencia frente a las presiones imperiales y construir una alternativa más humana en un mundo asediado por la desigualdad. Se vuelve a Fidel por estrategia, convicción y supervivencia política.
Quienes asisten al I Coloquio Internacional Fidel: Legado y Futuro comparten la certeza de que su pensamiento es un arsenal vivo y necesario. Sus alertas tempranas sobre la crisis climática, el orden económico internacional y la hegemonía cultural cobran en la actualidad una vigencia estremecedora que guía los diálogos.
Cuando se debate sobre la urgencia de preservar la justicia social o de defender la identidad frente a la avalancha colonizadora moderna, es su visión estratégica la que marca el compás.

Las nuevas generaciones, sin haber compartido su tiempo físico, lo asumen como el referente principal de rebeldía y humanismo. En medio de las inmensas complejidades del escenario actual, su figura se agiganta y demuestra con creces que Fidel sigue, más presente que nunca, en la primera línea de combate.
A las puertas de su centenario, este espacio de intercambio demuestra que la fuerza de sus principios sigue convocando multitudes y trazando caminos. El desafío monumental es lograr que esa inmensa obra teórica y práctica se traduzca en acciones cotidianas para la emancipación de los pueblos.
La llama que ilumina este encuentro es, en esencia, la indomable voluntad de mantener viva la certeza de que un orden mundial más justo es verdaderamente posible con sus ideas como bandera.





























