Venezuela rindió honores a los hombres y mujeres (venezolanos y cubanos) asesinados en el ataque yanqui del pasado 3 de enero 2026. /comunas.gob.ve
Venezuela rindió honores a los hombres y mujeres (venezolanos y cubanos) asesinados en el ataque yanqui del pasado 3 de enero 2026. /comunas.gob.ve

¿La resignación es el camino?

El mundo rechaza las amenazas y el uso de la fuerza en la política internacional. El respeto a la soberanía de los Estados es esencial para la paz.


Es impreciso aseverar que el derecho internacional se ha visto fracturado con el ataque estadounidense a Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro. Si bien tal afirmación es cierta, sería oportuno añadirle “definitivamente”. Sí, porque el derecho internacional se ha visto removido de su espíritu y letra en muchas ocasiones (durante los siglos XX y XXI), en las que el imperialismo ha actuado como gendarme del orbe y cómplice del genocidio israelí en Palestina, y en Oriente Medio en general.  

   Ante la voracidad de los Estados Unidos la respuesta sigue siendo tibia o al menos no todo lo enérgica que los pueblos del mundo esperábamos de Rusia, Irán o China; ni de la Unión Europea (UE). Sin embargo, a la luz del momento existen diversas causas explicativas, lejos de las justificaciones al uso de algunos expertos académicos.

  Antes de entrar de lleno en este análisis –uno más–, enfatizamos la necesidad urgente de “detener en seco” a los yanquis, quizá utilizando el mismo lenguaje. Pero el universo de la política es sumamente complejo y, gracias a ese motivo, Washington, en lento declive, recurre a la intimidación y a la fuerza en un hemisferio considerado suyo por obra y gracia del “destino manifiesto”.

   Con ello no decimos nada nuevo, solo lo recalcamos. Veamos los diferentes actores con peso global: Rusia está inmersa en una guerra (Operación Especial) en esencia defensiva por su supervivencia, en la que deposita cuantiosos recursos materiales y logísticos, donde demuestra su poderío a través de la tecnología militar, dígase el Oréshnik, integrante de un sistema de misiles móviles terrestres y se trata de un misil balístico de alcance intermedio con capacidad hipersónica. Esto puede ser bien disuasorio.

   La República Islámica de Irán, un actor clave en el Levante, desde diciembre de 2025 sufre grandes manifestaciones, debido a la carestía de la vida y la devaluación de su moneda. En días recientes Teherán señaló a agentes de la CIA y el Mosad infiltrados, y también a la sombra de Internet, para desestabilizar al valeroso país, enfrentado a Israel y a los EE.UU. En estos días, el presidente estadounidense, Donald Trump, se jacta de un próximo ataque. Frente a esa posibilidad, una marea popular junto al gobierno le dijo No al imperio.  

   La Unión Europea enfrenta su propia crisis de legitimidad y suposiciones de una “probable” guerra con Rusia, la cual diseña en sus discursos y tácticas con vistas a recabar mayores apoyos financieros de los EE.UU., algo descartado por Trump. Incluso los miembros de la OTAN han debido aumentar sus aportes en un cinco por ciento de PIB. Trump insiste en que él alcanzará la paz entre Rusia y Ucrania, mientras continúa imponiendo aranceles a quienes osen comprar crudo ruso o comercien con los persas. 

  Tenemos a la República Popular China (RPCH), el principal objetivo a combatir de la nueva doctrina de Seguridad Nacional yanqui. Acá tampoco explicamos nada novedoso. Durante todo el 2025 EE.UU azuzó a su aliado japonés para el rearme, lo cual finalmente ocurrió, y le sacó una declaración semioficial de apoyar la soberanía de Taiwán, que China, y la mayoría del orbe, inclusive EE.UU, considera parte integrante del país.

   En una ambigüedad notoria, las sucesivas administraciones yanquis respaldan el ideario patriótico de Beijíng, al tiempo de abastecer militarmente a Taiwán, dándole palmaditas en la espalda: este 13 de enero el Ministerio de Defensa de Taiwán confirmó el inicio de la fase preliminar de un proyecto conjunto con EE.UU. en la producción de municiones de 155 mm para obuses. Igualmente, Washington instiga a los vecinos del gigante asiático a incrementar demandas marítimas o comerciales. A ese rosario de trabas e intrigas, la RPCH reacciona con el plan de “futuro compartido”.

    Repasado todo lo anterior se impone una pregunta: ¿Acaso la humanidad está en un callejón sin salida, intimidada sin remedio por el mafioso del barrio? Cada uno de los principales elementos analizados se ha opuesto vía diplomática al genocidio de Israel contra los palestinos, a la agresión yanqui en Venezuela y al secuestro de Maduro. Rusia, Irán, la UE y China han emitido declaraciones públicas y oficiales en contra de las acciones de la Casa Blanca y a favor del derecho internacional.     

  La Cancillería china, este 6 de enero, instó a EE.UU. a “la liberación inmediata del presidente Maduro y de su esposa, y a garantizar su seguridad (…); apoya firmemente al Gobierno y al pueblo de Venezuela en la defensa de su soberanía, seguridad, derechos e intereses legítimos. China apoya firmemente a los países de la región en la defensa del estatus de América Latina y el Caribe como zona de paz. China está dispuesta a colaborar con los países de la región y de la comunidad internacional para salvaguardar conjuntamente la paz y la estabilidad en América Latina y el Caribe”.

El portavoz de la cancillería china, Lin Jian, afirmó este 5 de enero que la detención de Nicolás Maduro viola claramente el derecho internacional y las normas básicas de las relaciones internacionales, y contraviene los principios establecidos en la Carta de la ONU. /binoticias.com

   Ahora, tal pareciera que Moscú, Teherán, Bruselas y Beijíng se mueven desde la prudencia, evitando entrar en el campo minado de una eventual Tercera Guerra Mundial. A los ojos de Trump eso denota debilidad.

   No obstante, el propio diario estadounidense The New York Times sostuvo el 12 de enero de 2026: “La era del dominio unipolar de Washington ha quedado atrás y en su lugar se está configurando un nuevo orden mundial” y, aunque ve todavía en los EE.UU a “un país muy poderoso capaz de doblegar a los demás a su voluntad”, admite el liderazgo “sin contrapesos” como ventaja pasada. “(…) nuevos patrones de interacción se están haciendo visibles en la niebla. A medida que el dominio global de EE.UU. se desvanece, un nuevo mundo está tomando forma, le guste o no a Washington”. Mencionó a los BRICS y al G20.

  Entonces, sin ánimo de justificación histórica, únicamente con la intención de exponer, desmenucemos algunas acciones más radicales: la CGTN de China, el 11 de enero 2026, anunció en su portal: “China, Rusia y Sudáfrica participarán en ejercicio naval conjunto de los BRICS denominados Will for Peace 2026 o Voluntad de la Paz 2026”.

   Miembro destacado y fundacional del BRICS, China en su promoción de una Comunidad de Futuro Compartido ha propuesto e iniciado diferentes iniciativas mundiales, siendo la Franja y la Ruta la pionera, bajo el esquema de otra visión de las relaciones internacionales con ventajas compartidas. En 2022, el presidente chino Xi Jinping propuso la Iniciativa para la Seguridad Global (ISG). En el propio año se publicó el documento conceptual donde se refleja la dedicación de China a mantener la paz mundial y su determinación de garantizar la seguridad global bajo principios diferentes.

   Dicha iniciativa persiste en el compromiso de acatar los principios de la Carta de la ONU, en tomarse en serio las legítimas preocupaciones de seguridad de todos, resolver pacíficamente las diferencias y disputas mediante el diálogo y la consulta. Según el economista y analista español Pedro Barragán, “China concibe su poder militar como un instrumento subordinado al desarrollo económico y al progreso social. Esta premisa ayuda a entender por qué su modernización es constante y por qué combina un discurso oficial defensivo con avances tecnológicos de primer nivel”, parecidos a los de Rusia en términos de precisión.

La incorporación de Cuba como socio del BRICS refleja el interés del grupo en ampliar su alcance en nuestra región. Reconoce además el papel histórico de Cuba en la defensa del multilateralismo y la soberanía nacional. En la imagen, Díaz-Canel con Lula durante la XVII Cumbre en Río de Janeiro. /cubahora.cu

  Vista así las cosas, la fuerza es táctica, impuesta en una estrategia amplia enemiga de los disparos. Además, el liderazgo en unas cada vez más revolucionarias tecnologías de las comunicaciones y de la inteligencia artificial colocan los escenarios de confrontación en otros ámbitos.

Entretanto, para los pueblos sigue siendo crucial la firmeza y lucha constante en defender, u obtener, la soberanía.

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