Dijo el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al pronunciar las palabras centrales del acto de reafirmación de solidaridad con el pueblo venezolano tras la agresión militar de Estados Unidos a esa hermana nación, y demandar la liberación de su presidente legítimo, secuestrado en la acción, junto con su esposa Cilia Flores. Nuevamente, la Tribuna Antimperialista fue escenario del reclamo
Noche, sorpresa, agresión y secuestro. Es el panorama que distingue a la madrugada del 3 de enero de 2026. Noticia de relevancia mundial, por las amenazas y los pretextos, con matices de provocación que Donald Trump y su camarilla venían inventando, desde meses atrás. Otro zarpazo del imperio: Esta vez no fue en los escenarios lejanos del Medio Oriente, sino acá, en el Caribe –proclamado Zona de Paz, junto a toda la América Latina en enero de 2014, durante la II Cumbre de la Celac, celebrada en La Habana–; específicamente en la República Bolivariana de Venezuela.
No les bastó con agredir y dejar víctimas inocentes, sino que llevaron a cabo el secuestro del Presidente legítimo de ese hermano país, Nicolás Maduro Moros, junto con su compañera de vida e ideales, Cilia Flores, en una acción que va más allá de lo imaginado en las relaciones entre países y viola todas las normas del derecho internacional.
Amanecer de ese mismo sábado 3 de enero. Las autoridades cubanas convocaron al pueblo de La Habana para un masivo acto de protesta por la alevosa acción, y allí estuvieron los capitalinos, para alzar su voz en nombre de los hombres y mujeres dignos, amantes de la paz, la amistad, la solidaridad, enaltecida esta vez por representantes de la sociedad civil y diversas instituciones.
Desde el Icap, los centros científicos, los profesionales de la Salud que han estado en contacto con ese hermano pueblo, los estudiantes e intelectuales, el reclamo fue unánime. Abel Prieto, presidente de la Casa de las Américas, calificó de brutal y alevoso el ataque y de inaceptable el secuestro del Presidente, ante lo cual la personas dignas tienen que reaccionar. Y evocó las palabras de Fidel cuando hace unos 50 años dijo que por Vietnam estábamos dispuestos dar a nuestra propia sangre. “Ahora, por Venezuela estamos dispuestos a dar hasta nuestra propia sangre”.

Al concluir expresó: “La paz debe regresar a la hermana Venezuela; la paz debe regresar al Caribe”.
En las palabras centrales, el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, luego de catalogar al imperialismo de genocida, inmoral y fascista, reiteró la denuncia y condena de Cuba a esta agresión militar como un acto de terrorismo de estado, un asalto criminal contra nuestra América –Zona de Paz–; una violación de la soberanía de una nación que es símbolo de independencia, dignidad y solidaridad. “Es un ataque inaceptable al derecho internacional”.

Aseveró que este no es patio trasero de los imperialistas, ni territorio en disputa. “No aceptamos, ni reconocemos la Doctrina Monroe. Ni reyes, ni emperadores trasnochados. La tierra de Bolívar es sagrada, y un ataque a sus hijos es un ataque a todos los hijos dignos de nuestra América”.
Refiriéndose a las palabras de Abel Prieto reiteró que, por Venezuela y por Cuba estamos dispuestos a dar hasta nuestra propia sangre, y hasta nuestra propia vida, pero a un precio muy caro.
Luego de referirse al actuar prepotente, terrorista y fascista del imperio, evidenciado en la agresión a la tierra de Chávez, alertó: “la agresión no es contra Venezuela; la amenaza es contra la humanidad entera. Se sustenta en las bajas doctrinas de la paz por medio de la fuerza”.
Más adelante afirmó que no puede haber silencio en torno a ese acto de terrorismo de estado, comparable con los crímenes contra la humanidad que comete el sionismo israelí, en la Franja de Gaza. “El artero ataque ha Venezuela rompe con la estabilidad que ha caracterizado durante años a nuestra región latinoamericana y caribeña”.
Llamó a la comunidad internacional a denunciar el secuestro de un presidente electo legítimamente para propiciar un cambio de régimen, como si alguien ajeno al pueblo venezolano tuviera ese derecho. “El objetivo no es nuestro hermano Maduro, no son los militares venezolanos; no es ni siquiera la falaz narrativa del narcotráfico, que sostuvieron con absoluto cinismo durante semanas y meses bandidos de la peor especie, como Marco Rubio. El muy oscuro objeto del deseo imperialista es el petróleo venezolano y los recursos de Venezuela”, aseguró.

En la Tribuna Antimperialista se encontraban también los miembros del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; Manuel Marrero Cruz, Primer Ministro; Salvador Valdés Mesa, vicepresidente de la República; Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central del PCC, Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores, y Orlando Maneiro Gaspar, embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Cuba, entre otros.




















