El balance de la agresión israelí desde el 7 de octubre de 2023 asciende a 62 819 muertos y 158 629 heridos, niños muchos de ellos. / jpmas.com.ni
El balance de la agresión israelí desde el 7 de octubre de 2023 asciende a 62 819 muertos y 158 629 heridos, niños muchos de ellos. / jpmas.com.ni

Legado vigente en nuestra actual política exterior

Hace 65 años, las masas aprueban, en Asamblea General del Pueblo convocada por Fidel, la Primera Declaración de La Habana


A propósito de tan crucial evento, el 4 de septiembre de 1960 BOHEMIA publicó el Editorial “Para Gloria de Cuba”. He aquí un fragmento: “Han determinado los señores Cancilleres, dando la espalda al sentir de sus propios pueblos y a la conciencia vigilante del hemisferio –¡que triunfará, pésele a quien le pese!– que un país pequeño, no claudicará en uso de su libertad y en el ejercicio de su soberanía, lograda por primera vez después de sacudirse dos coloniajes, el de España y los Estados Unidos.”

Desde este 23 de agosto por toda Venezuela hay una gran movilización del pueblo voluntario para alistarse en un poderoso cuerpo defensivo frente a los ejercicios militares yanquis. / cdn.latribuna.hn

Con su magisterio habitual, Fidel Castro Ruz, el 2 de septiembre de 1960, condujo a un millón de capitalinos, en representación de todo el país, a través de argumentos irrebatibles sobre los destinos de la Patria en peligro, debido a la hostilidad imperial. Al pie de la estatua de José Martí, tan magnífico en ideas e ideales como su monumental figura en mármol, las cubanas y los cubanos dignos se enfrentaron a la Declaración de San José de Costa Rica, con la que la Organización de Estados Americanos (OEA) por mandato yanqui se entrometía en nuestras decisiones. Aún hoy se nos llama “Isla de la Libertad”.

En esa oportunidad, el secretario de Estado norteamericano Christian Archibald Herter se refirió a la ayuda recibida de la Unión Soviética, lo cual a ojos imperiales nos convertía en base de operaciones para una supuesta propaganda comunista e infiltración. Se llegó a decir incluso que éramos foco de interferencia en los asuntos internos de toda la región, desconociendo el contagio de la fuerza moral, en un sedero de dos vías: damos y recibimos amor. Transcurridos 65 años, los gobiernos honestos apoyan a las brigadas médicas cubanas, vilipendiadas en la actualidad por los Estados Unidos.

Quedaban abiertas las puertas a sanciones futuras, y se creaba el espejismo idóneo a una eventual intervención militar, acontecida 12 meses después por Playa Girón. Allí el imperialismo y sus mercenarios salieron como se dice popularmente “con el rabo entre las piernas”. Tamaña lección de Historia les haría sopesar la reciedumbre de Cuba, y de Fidel, aunque mantengan el bloqueo económico, comercial y financiero contra la mayor de las Antillas.

Volvamos a aquel 2 de septiembre cuando nuestros compatriotas escucharon, como siempre de boca de Fidel, la verdad. Aprendieron sobre el principio de la solidaridad entre pueblos y naciones. Las palabras del líder desgranaron compromiso político y social con los “pobres de la Tierra”, en apego a la herencia humanista de Martí, y en ese camino comprometido daríamos ayuda a Argelia, Angola, Vietnam….

Entre muchas cosas, el Comandante en Jefe denunció los intentos de poner en práctica la ultrajante Doctrina Monroe, conocida todavía por su esencia de “América para los americanos”, una que de facto nos descarta. Yo diría más: somos los fundadores de culturas “nuevas”, explosivas en colores, músicas, saberes, y, lo más significativo, un sentido de comunidad sui géneris: véase, por ejemplo, el Poder Popular cubano, o el de Venezuela.

La hermana nación está enfrentada desde mediados de agosto de 2025 al despliegue de Washington en la zona caribeña de tres destructores de misiles guiados (el USS Gravely, el USS Jason Dunham y el USS Sampson), aviones espía P-8, un submarino de ataque y unos 4 500 marines que, según la Casa Blanca, prestarán servicio en operaciones antidrogas en el Caribe, argumento que nadie se “traga”, pues se trata de un acto prepotente de intimidación, porque los EE.UU. insisten en ser los únicos “americanos”, en una doctrina presente en la política exterior yanqui, sin  importar el signo de su administración.  El primer secretario del Partido Comunista y presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reiteró este 25 de agosto el apoyo a la Revolución Bolivariana y Chavista de Venezuela, liderada por Nicolás Maduro. En su cuenta de X manifestó: “La fortaleza de la Unión Cívico-Militar en #Venezuela derrotará las amenazas imperialistas y los actuales intentos de sabotear el desarrollo del país”. 

Cerca de 44 millones de brasileñas y brasileños de bajos ingresos, en más de 2 000 municipios del interior del país, fueron atendidos por médicos cubanos. / redaccionrosario.com

Los venezolanos no se arredran, en pleno integran las milicias y denuncian. Magencio Telegra, en el texto “¿Qué hay detrás del operativo militar de EEUU en el Caribe?” sostiene: “En resumidas cuentas, la incursión militar de EE.UU. en el Caribe representa una provocación y un precedente muy peligroso para toda la región, no solamente para Cuba y Venezuela. Cualquiera sea su escala, su impacto será negativo en la medida en que contribuya a la desestabilización de países sometidos a fuertes presiones de todo tipo. No hace falta decir que su objetivo no es combatir el narcotráfico. Si los EE.UU quisieran hacerlo, darían pasos concretos para controlar Wall Street, que es donde se lavan los capitales de la droga, así como los paraísos fiscales que operan en los propios EE.UU., pero eso no lo hará ningún presidente, mucho menos Trump”.

Tal vez el lector pueda argumentar que estamos desfasados al aludir a la Primera Declaración de La Habana. Nada más alejado de su impronta: devino suceso trascendental al condenar de manera categórica las atrocidades y los crímenes del imperialismo; proclamar el derecho de los oprimidos a combatir y alcanzar reivindicaciones económicas, políticas y sociales; instar al derecho del campesino a la tierra, el del niño a una educación gratuitita y general, del enfermo a una asistencia médica pública, del anciano a una vejez segura. El documento denunció la discriminación de los negros, la explotación de los obreros, la persecución de los intelectuales y científicos, el maltrato a las mujeres. En fin, enarboló la soberanía y la dignidad, esas metas redentoras por la que vale la pena luchar.

Fidel puntualizó una cuestión primordial: la verdadera democracia es incompatible con las oligarquías financieras de los gobiernos latinoamericanos de turno, esos que juegan con los destinos de sus pueblos: ahí están el argentino Javier Milei o el salvadoreño Nayib Bukele en sus juegos de austeridad y represión, engañando a la gente con discursos populistas y hasta carismáticos.

En 1960 Fidel puntualizó algo crucial: el derecho y el deber irreductible de los pueblos a luchar por la libertad. Principio distintivo en este 2025 al tratarse el tema de Palestina frente al genocidio israelí en Gaza, repudiado reiteradamente mediante manifestaciones populares. Duele, lacera cada una de esas atrocidades. Entre las más dolorosas, las infligidas a niños indefensos, a quienes trata de matar por hambre: en noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional acusó formalmente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de criminal de guerra, de “inanición cual método de guerra”.

Acusación acorde al hecho innegable del Gobierno sionista con el apoyo abierto de EE.UU. (bajo Joe Biden y ahora Donald Trump) y el respaldo tácito de todas las potencias occidentales de utilizar el hambre masiva y deliberada como una herramienta política en su plan para limpiar étnicamente a Gaza. El balance global de la agresión israelí desde el 7 de octubre de 2023 asciende a 62 819 caídos y 158 629 lastimados.

Y ante ello Cuba no puede callar. Con razón se coloca en sus raíces a la Primera Declaración de La Habana, uno de los pilares de nuestra política, tanto exterior como nacional. A más de seis décadas, la Revolución sigue siendo referente de hidalguía y valentía, junto a los oprimidos. Se nos reconoce por un humanismo encomiable, de llana solidaridad: nuestros médicos en cualquier rincón son muestra clara del contundente legado llamado Fidel.

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Un comentario

  1. Bien hilvanados y fundamentados los contundentes argumentos de este trabajo que relaciona el legado de ética y dignidad de la histórica Primera Declaración de La Habana -porque hubo una segunda no menos trascendente- con la resistencia y heroicas luchas anteriores y más recientes de nuestro pueblo contra el hegemonismo supremacista imperial de EEUU, que ahora mismo amenaza con tambores de guerra y tan perversos como falsos pretextos a la gran patria hermana bolivariana y chavista, que tampoco se inclina ante el arrogante agresor. Deme Venezuela en qué servirla, es parte de nuestro ADN martiano. Ni allá ni aquí habrá rendición jamás. Y mientras el emperador de turno moviliza sus barcos de guerra con misiles y marines y hasta submarino atómico, los valerosos patriotas venezolanos le recuerdan a Girón y a Vietnam, y nuestros admirables contingentes de batas blancas seguirán elevando su ejemplo moral y prodigando salud y vida donde se reclamen sus servicios.

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