El bateo fue la nota más alta de Cuba en México. / wbsc.org
El bateo fue la nota más alta de Cuba en México. / wbsc.org

No es una mala palabra

Lo pedimos muchos: Una Liga Cubana ¡Profesional!


LA CHAMPIONS LEAGUE en su segunda edición (del 8 al 13 de abril de 2025, en la Ciudad de México) levantó un mar de ideas entre los aficionados. Cuando escribí la crónica para nuestro sitio web de la final perdida por Las Tunas ante los locales Diablos Rojos, titulada “Despertar en el infierno”, encontré un comentario, entre muchos, en mi sitio personal de Facebook: Giovanni Palco 211, de Félix Julio Alfonso, destacado historiador, ensayista y profesor universitario. Un gran conocedor de pelota. “Primer análisis realista que leo de este desastre de torneo. De hecho, el juego final fue el único decente y ante el único rival de calidad enseguida aparecen las deficiencias conocidas de nuestros bateadores y pitchers”. Volveré un poco más adelante con lo que me comentó luego por privado.

ABUNDEMOS en los hechos. Aún resuenan los maderos en el Estadio Alfredo Harp Helú, a 2 240 metros sobre el nivel del mar. Batear allí pareció fácil. Una pesadilla para los lanzadores. No solo cubanos. Los Leñadores también se regaron con el madero. En cinco choques, la tropa dirigida por Abeyci Pantoja fabricó 74 carreras, con 32 extrabases, incluidos 11 cuadrangulares. Fue la nota más alta de los antillanos, porque al campo cometieron 11 errores y la efectividad de algunos pitchers dejó mucho que desear, más allá de las mencionadas condiciones geográficas.

LA LID vio coronarse a los Diablos Rojos. Derrotaron a los Leñadores en el choque decisivo con pizarra de 6-1. Al menos pudimos disfrutar en esa instancia de un juego de béisbol sin marcadores estilo balonmano. Los también conocidos como Escarlatas eran favoritos precompetencia, así que bienvenidas esas medallas de plata. Con un legendario ex Grandes Ligas en la nómina como el dominicano Robinson Canó, el certero control de un staff de pitcheo programado al detalle desde el bullpen, más un historial de 17 títulos ligueros en el torneo local, era difícil pensar en un resultado adverso para los Diablos. Fue incluso polémico en su momento haber armado un equipo con lo mejorcito que tenemos –12 refuerzos, la mitad del plantel– y dejar fuera a figuras de la plantilla original que aportaron al título de la Serie Nacional 63. Pero pienso que definitivamente era necesario fortalecernos.

HAY QUE TENER CLARO que la Liga Mexicana de Béisbol es muy superior a la nuestra. Más de 80 peloteros que pasaron por Grandes Ligas estuvieron el curso pasado allí. Cifra que va en ascenso. Repetiré entonces lo que escribí en BOHEMIA digital: “podríamos acercarnos a ese nivel hoy si nos hubiéramos desarrollado profesionalmente, sin miedo a la palabra. Talento tenemos, nos falta oficio y motivación. Se nos ha hecho un poco tarde. Otras disciplinas, curiosamente, van sacando distancia, a pesar de ser la pelota nuestro pasatiempo nacional, declarado Patrimonio Cultural de la Nación. Los fracasos nos han ido llevando lentamente a modificar algunas cosas. Confío en que llegarán más cambios para el deporte de las bolas y los strikes”. Agrego además que disminuiría el éxodo de atletas. En México, al finalizar la competencia, Rafael Viñales y Denis Peña dieron la espalda.

CIERRO con lo prometido. Esto me dijo por el chat Félix Julio, autor, por citar una de sus obras de nuestro deporte nacional, de El Juego Galante: beisbol y sociedad en La Habana (1864-1895): “Mi opinión es que debe convertirse en una Liga Cubana Profesional, con patrocinio de empresas públicas y privadas, cubanas y extranjeras, incentivos económicos para jugadores, directivos y árbitros, posibilidad de contratar peloteros de otros países, con estadios y terrenos modernos, o sea, hay que cambiar el paradigma deportivo, como mismo lo ha hecho el boxeo”.

Comparte en redes sociales:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Te Recomendamos