Aquí seguimos, decididos a nunca rendirnos a pesar de los cuantiosos daños del bloqueo estadounidense
Se camina apurado, hay algún que otro tropezón en la marcha, y a veces se piden disculpas, pero lo más generalizado es seguir como si nada, porque no se puede parar. Hay quejas para casi todo: interminables colas en cualquier gestión, la falta de efectivo en los cajeros automáticos, la burocracia enemiga de la armonía, y el calor pegajoso, provocador de chistes “calientes”.
La gente suele decir: “la cosa está dura”; nada se parece a “antes”, y pregunta hasta dónde llegará la inflación, la descortesía, la basura. Hay, sin embargo, una paradoja, un enigma: seguimos riendo, y cuando se convoca a la Plaza de la Revolución José Martí, madrugamos, queremos ser los primeros en ese mar de pueblo festivo, convencidos de que el “antes” se corresponde a etapas mejores de nuestras vidas relativamente recientes, y no al régimen capitalista de antaño, aunque algunos estiman una vuelta a la noria los nuevos tipos de propiedad.
Lo cierto es que, entre imprecaciones no siempre dirigidas a la principal causa de esta existencia complicada, en algunos casos agónica, en la diversa, amplia sociedad contemporánea se percibe un denominador común, aglutinador de sueños y esperanzas en un solo haz de propósitos: las cubanas y cubanos estamos armados con una terquedad visceral, la cual dio su paso inicial el 12 de enero de 1869, con la quema de Bayamo, por una población consciente ya de ser diferente a España, con voz y voluntad propias en pos de la libertad.
Nos animan convicciones profundas; entonces, ese “misterio” llamado Cuba sigue siendo asidero de metas por la justicia y la equidad social, vestidas con el traje emancipatorio a “lo cubano”. Vivimos inmersos en la “experimentación”, en ensayos económicos, en buscar fórmulas salvadoras en un ejercicio colegiado de dirección.
Fidel Castro lo dijo en el aniversario 60 de su ingreso en la Universidad, el 17 de noviembre de 2005: “Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo”.
¿Rendirse?

Las anteriores ideas me rondaron hace poco, cuando en las efemérides internacionales vi el anuncio sobre una jornada de la iniciativa del estadounidense Alain Horoit, nombrada “El Día de Nunca Rendirse”, que se celebra cada 18 de agosto, desde 2019. Internet remite a la siguiente informaciףn: su impulsor atravesף una etapa de pיrdidas, y a partir de esa experiencia de quiebre decidiף crear una jornada mundial con el objetivo de honrar la resiliencia.
Ademבs, se expresa: “El objetivo es dar voz a quienes enfrentan batallas personales o colectivas, reconocer la determinación y sembrar esperanza en tiempos difíciles”. La fuente señala: “Horoit comprendió la utilidad de su mensaje para otros y decidió transformarlo en un movimiento con alcance global, la conmemoración se volvió internacional al conectar realidades diversas: luchas de salud, sueños profesionales y retos familiares encuentran en la fecha un símbolo de aliento compartido.”
El homenaje ha solido concentrarse en los logros individuales, y yo pensé enseguida en nuestra gente, en cada uno de nosotros en el devenir constante de vicisitudes y carencias… ¿Porque así lo queremos? De ningún modo: Un enemigo ponzoñoso y despiadado intenta quitarnos hace más de seis décadas hasta el aire que respiramos. Tal cual: a una solicitud del gobierno de Cuba durante el peor momento de la pandemia de covid-19, el imperialismo estadounidense negó y obstaculizó la adquisición de oxígeno medicinal. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en su cuenta de X manifestó que ello jamás debía ser olvidado como un acto derivado de la política yanqui de bloqueo económico, financiero y comercial contra la Isla.
La pericia nacional y el gran conocimiento científico desarrollado en Revolución convirtieron ese pequeño revés en victoria, al crearse nuestras propias reservas y candidatos vacunales. Y ello denota creatividad, parte indudable del ADN Cuba. En diciembre de 2019, el mandatario destacó como gran monumento a la obra infinita de Fidel la resistencia y la dignidad del pueblo ante la arremetida del imperio. Precisó que se debe defender el socialismo como único camino para los explotados y oprimidos.
Crimen

El año pasado, el ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez Parrilla presentó una actualización del informe nacional sobre el impacto del bloqueo de los Estados Unidos. Las cifras son estremecedoras y evidencian que ese engendro de pretendida dominación es la principal causa de nuestros problemas y carencias. El titular, en conferencia de prensa, cuantificó los daños de esa deliberada política, ilegal e inhumana en sectores como el económico-comercial, social, servicios públicos, energético, turismo, y en el sector no estatal de la economía.
Según el análisis, del 1º de marzo de 2023 hasta el 29 de febrero de 2024 causó daños y perjuicios materiales a Cuba estimados en el orden de los 5 056,8 millones de dólares, un incremento de 189,8 millones con respecto al informe anterior, y representa una afectación aproximada de más de 421 millones de dólares mensuales, más de 13.8 millones de dólares diarios, y más de 575 683 dólares en daños por cada hora de sanciones. De no existir el bloqueo, indicó, el PIB de Cuba a precios corrientes pudo haber crecido cerca de un 8 por ciento en 2023.
Acto genocida

Los días 29 y 30 de octubre, por trigésima segunda ocasión, la Asamblea General de las Naciones Unidas consideró el proyecto de resolución de Cuba sobre el bloqueo. El apoyo de la comunidad internacional fue abrumador. A las tantísimas secuelas de este tipo de prepotencia imperial debe sumársele el habernos incluido arbitrariamente en la lista de países supuestamente patrocinadores del terrorismo.
Entre esas secuelas se distingue una: la limitación al acceso a medicamentos y tecnologías médicas de vanguardia dirigida a los tratamientos contra el cáncer infantil, primera causa de muerte hoy en niños cubanos de entre uno y cuatro años. Tan bien cuidada puertas adentro de una sociedad protectora, la infancia es mancillada.
A Cubadebate, el doctor Carlos Alberto Martínez, jefe de la Sección encargada del Control del Cáncer en el Ministerio de Salud Pública, argumentó que, en nuestras condiciones económicas actuales, se dificulta la adquisición de terapias oncoespecíficas: “Ha obligado a modificar los protocolos de tratamiento, esta sobrevida se ha reducido a un 60 por ciento. Ese es el mayor costo de esta política para los niños y niñas que han tenido y tienen que enfrentar el cáncer.”

De manera general, las afectaciones al sector de la salud entre marzo de 2023 y febrero de 2024 ascendieron a 268 515 210 dólares, cifra que sobrepasa en 28.7 millones a la reportada en el informe anterior. Seguramente en 2025 devendrán más altas. Y en seis décadas, los daños acumulados a los servicios en esta esfera ascienden a 3 625 millones 840 mil 594 dólares.
Cuba impulsa a contracorriente el Programa Integral encaminado al Control del Cáncer vigente y su Estrategia Nacional de Implementación, los cuales amparan como promedio anualmente a unos 450 niñas, niños y adolescentes diagnosticados de cáncer, enfermedad que constituye la segunda causa de fallecimiento en infantes de cinco a 19 años.
La resiliencia de ese vasto conglomerado menudo es encomiable, así como la de sus familiares y el personal de salud, entregados en cuerpo y alma a intentar salvarlos. Jamás se dejan vencer, y junto con ellos toda una nación, ofrecida en risas a través de payasos terapéuticos, en demostración de las pulsaciones de un pueblo donde el “Día de Nunca rendirse”, son todos los días.



















3 comentarios
Daño moral, conceptual, espiritual, lesivo.y
degradante causado que influye, determina
y condiciona nefastas etapas sociales por el bloqueo que divide, define. Nos reta a descubrir, concebir, inventar, acertar bien
y ejecutar, certeras medidas revolucionaria heroicas y restablezca consecuentemente valores ocultos, perdidos o reprimidos.
Eso es lo el enemigo no logra entender, cómo somos capaces de no rendirnos y prácticamente despojados de esas cosas materiales a las que ellos dan tanta importancia seguimos soñando y construyendo un pais.
¿Quién dijo que hablar del bloqueo, por su reiteración, fatalmente suena a teque? Podría responderse a tan generalizada afirmación que trabajos bendecidos por su imaginativa factura, como este, que convoca a la voluntad resiliente de no rendirse, desmienten el fatalismo temático y demuestran que aun un asunto supuestamente saturado, puede interesar y emocionar. Esa antigua guerra a que se nos somete sin piedad alguna y con recrudecidos ataques cada vez superados a sí mismos en su crueldad, es para los cubanos, como metáfora, un símil espantoso del tirano al que condenó Martí, en la misma estrofa en la que animó a tampoco transigir con el error.
«…Del tirano di todo ¡Di más! Y clava con furia de mano esclava sobre su oprobio al tirano…»
Gracias María Victoria.