Pollo a la napolitana: un sabor argentino

En el vasto paisaje culinario argentino, pocos platos generan tanto debate y fascinación como el pollo a la napolitana. La historia se entrelaza con la leyenda, afirmando que su creación se remonta a un restaurante llamado «Nápoli», ubicado frente al famoso Luna Park en los años 40. Según esta narración, un cocinero, ante la urgencia de disimular una milanesa sobrecocida, decidió cubrirla con una generosa capa de queso y salsa de tomate, dando origen a este delicioso plato.

Sin embargo, el prestigioso historiador Daniel Balmaceda, autor del libro «La comida en la historia argentina», desafía esta creencia popular. Tras realizar una exhaustiva investigación, Balmaceda concluye que el restaurante «Nápoli» nunca existió. En lugar de ello, la milanesa a la napolitana surgiría como una adaptación local de una pizza, combinando el inconfundible sabor del queso y rodajas de tomate.

De este modo, la milanesa a la napolitana se convierte en un simbolismo de la creatividad argentina, al fusionar influencias culinarias y reflejando el ingenio local ante ingredientes disponibles. Más allá de la controversia histórica, lo cierto es que hoy en día sigue siendo una opción que desata pasiones en las mesas de toda Argentina.

Así, entre mitos y realidades, el pollo a la napolitana sigue siendo un plato querido, que invita a disfrutar y a explorar su rica y compleja historia.

Ingredientes:

•4 postas de pollo deshuesadas

•4 dientes de ajo machacados

•1 cucharadita de sal

•½ cucharadita de pimienta

•4 cucharadas de zumo de limón o naranja agria

•4 lascas de queso fundido

•4 cucharadas de puré de tomate con especias

•1 cebolla grande picada en ruedas

Preparación:

Adoba el pollo con ajo, pimienta, sal y el zumo de limón o naranja agría. Déjalo reposar al menos dos horas. Cocínalo a la plancha o en un sartén con poca grasa, volteándolo para que se doren por ambos lados.

Cuando estén cocinadas, unta cada posta con el puré de tomate o la Vita Nuova, pon encima una lasca de queso y rodajas de cebolla y gratínalas en el horno, sobre una bandeja engrasada, o en una cazuela plana tapada, a fuego bien bajo.

Comparte en redes sociales:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Te Recomendamos