Los Cocodrilos regresan a la gloria. / ROBERTO MOREJÓN
Los Cocodrilos regresan a la gloria. / ROBERTO MOREJÓN

Rey nuevo y Palacio vacío

 Detalles sobre la controvertida Serie Nacional 64, y numeritos muy interesantes


Fue un cierre de campeonato diferente. La final se tuvo que efectuar en la sede neutral del Estadio Latinoamericano. El desabastecimiento de combustible en el país provocó cambios en lo previsto, pero a los Cocodrilos poco les importó. Se adaptaron al nuevo ambiente y alzaron el cetro, igual que en la Serie 59.

Esta vez el camino fue más sencillo. Marcadores holgados en los dos primeros choques: 8-3 y 7-3, parecían de antemano la “Crónica de una muerte anunciada”.

Incluso, el tercer día retumbó más fuerte el título de la afamada novela de Gabriel García Márquez sobre el diamante, cuando Matanzas volvió a ganar, aunque esta vez, con una dosis psicológica extra: 7-5, dejando tendido al campo a Las Tunas con cuadrangular de Yurisbel Gracial en el noveno capítulo. En ese choque clave los Leñadores llegaron a tener ventaja de cinco carreras en el segundo inning, y estancaron a 15 hombres en circulación… no son pocos.

Luego vendría el mordisco letal. Nocaut en siete capítulos: 11-0. La historia de la Serie Nacional 64 casi pudo escribirse antes del out 27 de ese cuarto compromiso.

Ojo al dato. Tan solo dos derrotas en la postemporada para los Cocodrilos: 4-0 frente a Sancti Spíritus en cuartos de final, 4-2 contra Industriales en la semifinal y otro 4-0 para cerrar.

Vamos con más números de interés. Según registros del estadístico Rodolfo Álvarez, por primera vez en 36 finales un equipo se lleva la corona con un nocaut. El marcador 11-0 es, además, tan solo la quinta blanqueada en el juego decisivo de una final. Las otras fueron de: Santiago de Cuba (9-0) a Industriales en la Serie 38. Habana (6-0) a Villa Clara en la 48. Ciego de Ávila (8-0) a Pinar del Río en la 55. Y Granma (4-0) a Matanzas en la 61. Así, Matanzas pasó a la historia de las postemporadas como el único elenco que ha propinado y recibido una lechada en el juego decisivo del campeonato.

Esta fue la octava barrida en finales del béisbol cubano. Las Tunas se unió a Ciego de Ávila (Serie 56), únicos defensores de título que reciben un escobazo.

A propósito de la escuadra oriental, mis respetos. Tercera final consecutiva para una generación que ha ido envejeciendo. Así que a partir de ahora deberá ser tiempo para renovaciones.

El espectáculo

Cuba se ubicó tercera en la Serie de las Américas. / PANCHITO GONZÁLEZ

Lamentablemente, debo decir que la final de la Serie Nacional 64 fue una de las menos glamorosas. Y en gran medida se puso en evidencia por la ausencia de público. Estoy seguro que, de haberse jugado en el Julio Antonio Mella y el Victoria de Girón, la historia hubiera sido otra.

Estuvo muy poco concurrido el Coloso del Cerro. Algo más de 1 000 fanáticos el primer día. Menos de 1 000 durante segundo y tercero. Y tan solo 621, según cifras oficiales de la Comisión Nacional, en la jornada de la definición, la cual por cierto, además de sábado, fue 14 de febrero, Día del amor y la amistad, momento perfecto para una agradable salida en familia.

Por eso he repetido tantas veces en este espacio la necesidad de mejorar las condiciones, de todo tipo, desde gastronómicas hasta culturales. Es cierto: el país enfrenta una dura crisis económica. Sin embargo, algo más siempre se puede hacer. Todo el tiempo veo como otros torneos fuera de Cuba, de calidad deportiva cuestionable, convierten los escenarios en auténticas fiestas. A nosotros nos encanta la rumba. O sea, tampoco se necesita demasiado para convocar a un pueblo ávido de entretenimiento.

En definitiva, se puede gritar sin susto: “El rey ha muerto, viva el rey”. Una frase que resume a la perfección el desenlace de la Serie Nacional 64. Matanzas destronó sin piedad a Las Tunas.

Ese lema se empleaba ritualmente en la sucesión de las monarquías, muy habitual en el reino de Francia (Le roi est mort, vive le roi), usado desde 1422.

De mantenerse en el actual estado de forma, ese equipo que dirige Armando Ferrer pudiera marcar una etapa importante, pues ya es el principal rival a vencer en lo que pueda seguir de ahora en adelante, como la próxima Liga Élite y Serie Nacional 65.

Todos Estrellas de la Serie Nacional 64

OFENSIVO

Receptor: Harold Vázquez (SCU)

1B: Alexei Ramírez (PRI)

2B: Liuber Gallo (SSP)

SS: Rodolexis Moreno (SSP)

3B: Ángel Alfredo Hechavarría (IND)

Jardinero: Francisco Martínez (SCU)

Jardinero: Yasiel González (HOL)

Jardinero: Leonel Moas (CMG)

BD: Lázaro Cedeño (HOL)

DEFENSIVO

Receptor: Andrys Pérez (MTZ)

1B: Reinaldo Almanza (CMG)

2B: Jorge Luis Contreras (CAV)

SS: Juan Miguel Martínez (MTZ)

3B: Ernesto Torres (HOL)

LF: Rafael Álvarez (CMG)

CF: Leonel Moas (CMG)

RF: Yasiel González (HOL)

INTEGRAL

Receptor: Andrys Pérez (MTZ)

1B: Jonathan Bridón (CAV)

2B: Liuber Gallo (SSP)

SS: Luis Domínguez (HOL)

3B: Henry Quintero (LTU)

LF: Rafael Álvarez (HOL)

CF: Leonel Moas (CMG)

RF: Yasiel González (HOL)

Jugador más valioso de la postemporada: Eduardo Blanco (MTZ)

Serie de las Américas

La segunda edición del torneo continental, celebrada en Caracas, Venezuela, dejó a un equipo cubano en podio: tercera posición.

A mi juicio, la nómina era bastante completa, con jugadores de la talla de Roel Santos, Yoelkis Guibert, Yoel Yanqui o Erisbel Arruebarrena, por solo citar a algunos. Nada menos la base de la escuadra que debía jugar poco después el Clásico Mundial. Por ello, soy de los muchos que piensan que debió ser capaz de al menos, disputar la final.

Una nota más negativa: los 12 ponches de los nuestros en el choque clave de la etapa semifinal, que perdieron ante los anfitriones venezolanos de Navegantes del Magallanes, con pizarra de 9-1.

La parte más positiva: tres cubanos integraron el Todos Estrellas del certamen. Una vez concluida la fase inicial, Luis Vicente Mateo, segunda base, fue el líder en average: 500. Alfredo Despaigne, bateador designado, con 381 también se incluyó en el selecto listado y Yasiel González, jardinero derecho, se confirmó como máximo remolcador, con nueve.

La medalla de bronce se consiguió cuando vencieron a las Águilas Metropolitanas de Panamá con pizarra de 7-2. El cetro lo alzó en definitiva Navegantes del Magallanes ante su afición, cuando dispuso de Caimanes de Barranquilla en una peleada final 10-9.

Al cierre de este escrito varios de esos peloteros del elenco comandado por Germán Mesa se reforzaban con otros, para efectuar cinco juegos de preparación ante clubes de Nicaragua. Preámbulo de la máxima cita: el Clásico Mundial de Béisbol (del 5 al 17 de marzo).

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