El presidente estadounidense cuestionó las intenciones de Ucrania. / pagina12.com.ar
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Tensión en la Casa Blanca: ¿qué sigue?

La crisis en Ucrania expone la falacia de la unidad occidental y revela las profundas contradicciones del sistema capitalista


Hacia el final de la discusión en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, increpó a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski: “Usted no se ve como una persona que quiere la paz”.

Durante el encuentro, el político y excomediante europeo pidió a Washington que no impusiera una posición, a lo que Trump respondió: “No tiene derecho a dictar qué hacer. Juegan con la vida de millones de personas y con la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial. Están en una situación difícil y no tienen cartas fuertes en la mano”.

La polémica comenzó cuando el representante de Kiev afirmó que un alto al fuego “no funcionaría” y el republicano intentó contradecirlo.

Ante la escalada de tensión, la Unión Europea, forzada a asumir un papel más relevante, intentó consolidar su posición en una disputa que no le es propia. Francia y el Reino Unido buscaron solidificar su liderazgo militar, con acciones que podrían provocar la escalada del conflicto.

Alemania, con sus recientes comicios, mantuvo una postura aún indefinida. Sin embargo, el líder de Partidos de la Unión, Friedrich Merz, advirtió que Europa está a “cinco minutos del apocalipsis”, como una forma de sumarse a la campaña del terror.

El envío de tropas, que podría interpretarse como una provocación militar, sigue siendo un tema altamente polémico que divide a Occidente. La prensa europea reflejó el rechazo, al menos temporal, de la mayoría de los aliados a esta opción. No obstante, queda la duda de si esta cautela refleja una verdadera reticencia al riesgo o una estrategia para presionar a otros a incrementar su apoyo militar.

La pregunta es hasta cuándo podrán mantener esa postura antes de que la presión social y económica las obligue a cambiar de rumbo. Dicho esto, es importante destacar que no todos los líderes están en la misma línea. Hungría, Serbia y Eslovaquia, por ejemplo, criticaron el envío de armas y las sanciones contra Moscú, y en otros países hay un creciente descontento con las élites belicistas que impulsan la guerra en lugar de centrarse en la solución de los problemas que padecen sus pueblos.

El envío de tropas sigue siendo un tema altamente polémico que divide a Occidente. / actualidad.rt.com

A lo largo del siglo XX, y hasta la actualidad, la relación entre Estados Unidos y Europa ha sido una mezcla de cooperación y competencia. Si bien han actuado como aliados dentro del grupo atlantista, sus intereses económicos y geopolíticos han chocado en múltiples ocasiones.

Con Washington consolidado como la principal potencia imperialista, el Viejo Continente se configuró en una comunidad económica que buscó fortalecer su posición en el mercado. No obstante, esta relación ha estado marcada por tensiones estructurales, manifestadas en la política monetaria y las estrategias de expansión.

La Unión Europea reproduce la lógica imperialista, al igual que los EE.UU., tanto dentro del bloque como fuera de él. Mientras el gran capital continúe dictando las políticas de ambos lados del Atlántico, la tendencia apunta hacia una erosión de derechos, un aumento del riesgo de conflicto y una incoherencia política con consecuencias impredecibles.

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Un comentario

  1. Ante todo el sistema capitalista (SC) NO sufre de contradicciones. Para el SC los medios de producción DEBEN estar en ,manos privadas. Tradición, Familia y Propiedad es su lema. El SC es laico en lo religioso, promueve sí la existencia en un ser superior, prescindiendo de las religiones. El SC está en contra del divorcio, el aborto, la eugenesia, la eutanasia, el matrimonio entre homosexuales, los grupos LGTBIQ+, el leguaje inclusivo, la cultura woke, los tatuajes, entre otros. Acepta las protestas, cómo medio de presión política, siempre y cuándo sus argumentos no vayan en contra de los principios del SC. El SC nada tiene que ver con las ideologías fascistas (Italia) y Nacionalsocialistas/Nazistas (Alemania) toda vez que éstas promueven la supremacía del Estado y en contra de la Propiedad Privada. Otra cosa es negociar, sobre la marcha, de acuerdo a sus intereses cambiantes, propio del SC. Así nada que objetar. BIden apoyó a Ucrania durante todo su mandato. Trump, por el contrario, nada más asumir, acordó con Putin (el nuevo Zar de La Gran Rusia-LGR) repartirse y anexar Gaza (Paz para el Medio Oriente) para los EEUU y Ucrania para LGR. Ergo, no visualizo la contradicción del SC que asegura la articulista.

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