Lili Santiesteban (Cecilia), taxista y consultora de amores. / icaic.cu
Lili Santiesteban (Cecilia), taxista y consultora de amores. / icaic.cu

Tras los pasos de Neruda, Truffaut mediante

Parafraseando el título de un poemario del genial escritor chileno, Arturo Santana nos ofrece con Cinco historias de amor y un bolerón desesperado un filme interesante y entretenido, para disfrute de los amantes del cine

Por. / PEDRO ANTONIO GARCÍA*


Durante el recién finalizado 46º Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, uno de los títulos cubanos que recibió más elogios de los espectadores fue Cinco historias de amor y un bolerón desesperado, de Arturo Santana (Bailando con Margot, Habana Selfies). Este periodista dialogó, al finalizar la proyección, con varios asistentes a la sala Yara. Todos la encomiaron.

Yeni Soria (María Victoria) y Carlos Solar (Renato) en el apartamento de este último. / icaic.cu

El filme comienza con una cita de Francois Truffaut acerca del amor como único argumento posible y ello deviene anunciación del tema a abordar. Santana reconoce la influencia ejercida en él por la Nueva Ola Francesa, sobre todo, del autor de Los 400 golpes, “porque en todas sus películas se percibe esa búsqueda del sentimiento amoroso de los personajes, aunque esté envuelto en un thriller.

“También Godard por las estructuras, […] el sentido del montaje, los valores de planos que chocan, dejar hendiduras dentro de la trama para que el espectador las cierre contigo. Pero tampoco puedo dejar de reconocer la influencia del cine italiano: Antonioni y Visconti. Y por ese camino, llegamos a las influencias del cine cubano: Humberto [Solás] por un lado con su monumentalidad viscontiniana y Titón [Gutiérrez Alea] por el otro, con su sentido godardiano”.

Filme fragmentado en relatos y personajes, cuenta entre otras historias las vicisitudes de una taxista y “consultora de amor”, Cecilia (Lili Santiesteban), quien aconseja en su auto a los afectados por “penas del corazón”; aparte de recetar pociones mágicas de güira, mientras sueña con viajar a París a rencontrar a Francoise, una antigua pareja.

Ella ha abandonado (precisamente por Francoise) a Renato (Carlos Solar), un solitario actor y barman desempleado, quien ha puesto en alquiler un cuarto de su apartamento, al cual acude María Victoria de Las Tunas (Yeni Soria). A la vez, después de 230 noches juntos, Sandra la aeromoza (Leticia León, sí, la Monse de Regreso al corazón) y Toni (Andros Perugorría) se separan. Este, carboncillo en ristre, se refugia en la pintura. Hasta la aparición de un gatico abandonado…

El nivel de actuación es alto, nadie desentona, lo cual demuestra la buena mano del realizador en la dirección del elenco. / icaic.cu

La doctora Amelia (Iris Pérez, la muy conocida actriz de TV: El Conde de Montecristo 2002, Tierras de fuego, Con palabras propias) está enamorada de una actriz, Elena (Lisette de León), quien llega en estado crítico al hospital. La médico tiene ante sí una alternativa terrible: aplicarle una medicación extrema que pone en riesgo su vida pero puede salvarla. ¿Qué hará Amelia? ¿Qué haría usted?

Y por último tenemos a la adolescente Annia (Ariadna Sadé), cuya madre aún no se ha percatado de la conversión de su hasta hace poco niña en mujer enamorada. Cecilia recoge un día en su auto a la jovencita (bicicleta suya incluida) y le aconseja buscar mejores soluciones en vez de andar apedreando ventanas.   

Podría pensarse que la cinta es un gran melodrama aunque exactamente no lo es. Aclara Santana: “No lo hago explícito, y quizá eso no es que lo salve, sino que lo convierte en otra cosa. Por cierto, el melodrama no es ni malo ni bueno, es melodrama, y yo creo que el secreto es saber utilizarlo, tanto como la tragedia o la farsa”.

La música desempeña en este título un papel protagónico, aunque a veces se abusa de ella. Afirma el realizador: “El montaje cinematográfico lo siento muy musical, inclusive los diálogos tienen tempo, música y métrica. Trabajé con Rembert Egües en Bailando con Margot, y con Germán Velazco en Habana selfies, […] Charly González, un joven multinstrumentista, trabajó conmigo en esta oportunidad. También tengo en la música original a María Karla, quien es conocida por el gran público por aquella canción, Vudú, de una telenovela cubana. Además, estuvo Francis del Río, entre otros”.

La fotografía de Luis Alberto González es eficaz (él ya había trabajado con Santana como operador de cámara en Bailando con Margot). El nivel de actuación es alto, nadie desentona, lo cual demuestra la buena mano del realizador al dirigir el elenco, y Yaremis Pérez, en la dirección de casting, vuelve a anotarse otro buen punto a su favor, ya lo había hecho muy bien en Inocencia, de Alejandro Gil.

La doctora Amelia (Iris Pérez) ante una alternativa terrible. / icaic.cu

Aunque dista de ser una obra maestra, como ciertos influencers han manifestado en sus blogs, Cinco historias… es un buen filme, interesante y entretenido, para disfrute de los amantes del cine. Según Santana, es la segunda parte de una trilogía, junto con Habana selfies y otra en proceso de desarrollo. Cinco maneras de odiar a tu amante. Esperemos, pues, a su próxima propuesta. (Para esta reseña se utilizaron testimonios recogidos por Joel del Río en la entrevista que le realizara a Arturo Santana).

*Periodista y profesor universitario. Miembro de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica. Premio Nacional de Periodismo Histórico por la obra de la vida 2021.

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