La divulgación del marxismo entre los trabajadores fue tarea priorizada por Baliño durante las dos primeras décadas de la república neocolonial. / Ilustración: Blanquito
La divulgación del marxismo entre los trabajadores fue tarea priorizada por Baliño durante las dos primeras décadas de la república neocolonial. / Ilustración: Blanquito

Una historia de tesón y de luchas

Así valoró el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz la trayectoria de la organización política fundada por Baliño, Mella y un puñado de revolucionarios hace 100 años

Por. / Pedro Antonio García*


A inicios de la década de 1920 muy pocos cubanos tenían amplios conocimientos sobre el marxismo-leninismo. Los libros escritos por los fundadores del Socialismo Científico que podían adquirirse en Cuba procedían de editoras españolas de ideología anarquista y sus espantosas versiones, ya fuera por ignorancia idiomática o por mala voluntad de los traductores, muchas veces no reproducían con fidelidad los verdaderos argumentos de esos autores.    

A José Miguel Pérez, electo secretario general del Parido, la tiranía machadista lo deportó por “extranjero indeseable”. / Archivo de BOHEMIA

Solo quienes sabían inglés y francés, tal era el caso de Carlos Baliño y del líder de los tipógrafos Alfredo López, podían tener en sus bibliotecas particulares versiones auténticas de las obras de Marx, Engels y Lenin. Algunos con pleno dominio de esos idiomas, entre ellos Julio Antonio Mella, muy amigo del sindicalista, tuvieron acceso a los textos fidedignos de esos pensadores.

Así, cuando un grupo de revolucionarios se reunió el 16 de agosto de 1925 con el fin de fundar el primer Partido Comunista de Cuba (PC) y afiliarlo a la Tercera Internacional de Lenin, la mayoría de ellos no eran marxistas formados, sino luchadores por la redención de la clase obrera y el pueblo cubanos. De ahí que la divulgación del marxismo entre los trabajadores fuera tarea priorizada por Baliño durante las dos primeras décadas de la república neocolonial.

Junto al viejo mambí, uno de los fundadores del Partido Revolucionario Cubano de José Martí, asistieron también a ese conclave, en representación de la Agrupación Comunista (AC) de La Habana, el sindicalista de los cigarreros Alejandro Barreiro y Mella. Por la Sección Hebrea estaban Yoshka Grinberg, Yunger Semiovich (seudónimo de Abraham Fabio Grobart) y Félix Gurbich.

Por la AC de Guanabacoa asistió Venancio Rodríguez; Miguel Valdés, del Sindicato de Tabaqueros, y Emilio Rodríguez, la de San Antonio de los Baños. Baliño leyó un cable de la AC de Manzanillo en el cual se excusaban al no poder enviar a La Habana a alguno de sus miembros por falta de fondos para el viaje a la capital.

El Partido Comunista Mexicano encomendó a Enrique Flores Magón que ayudara en la organización de la magna cita. Entre los invitados se hallaban, además, el maestro canario José Miguel Pérez, quien desde hacía años residía en Cuba y rectoraba las escuelas para proletarios y sus familiares, fundadas por Alfredo López y la Federación Obrera de La Habana (FOH), y el dirigente sindical José Peña Vilaboa, cuyo delicado estado de salud le impidió asistir a la sesión inaugural.

A Mella le “fabricaron” una causa judicial por un delito que nunca cometió. / Archivo de BOHEMIA

Uno de los puntos centrales debatidos en el cónclave fue la educación de los futuros militantes del Partido y sobre esto se creó una comisión integrada por José Miguel Pérez, Mella y Alfonso Bernal del Riesgo, la cual redactó el programa educacional, además de encargarse de las clases y conferencias a impartir, de obligatoria asistencia para los miembros de la organización.

Entre otros acuerdos adoptados incluyeron un plan de reivindicaciones en defensa de los intereses de los obreros y campesinos y organizarlos en el combate contra los desalojos y desmanes de latifundistas, así como también se propusieron trabajar activamente en los sindicatos, y defender los derechos de la mujer y la juventud, haciendo hincapié en la lucha contra el creciente empleo de niños en los centros laborales del país.

Sobre el recién fundado Partido se desató la más cruel represión de la tiranía machadista, la cual ya había iniciado su estela de crímenes con el asesinato del periodista de ideas conservadoras Armando André. Su primer secretario general electo, José Míguel Pérez, fue expulsado del país por “extranjero indeseable”. A otros militantes se les “fabricaron” causas judiciales por delitos que nunca cometieron: tal fue el caso de Mella, a quien se le orientó en 1926 marcharse a México pues ya el sátrapa había cursado la orden de ultimarlo, asesinato que se perpetró tres años después.

La muerte de Baliño (1926) y de Peña Vilaboa (1928) dejó a los comunistas cubanos sin sus mentes más lúcidas. No obstante, con el ingreso al primer PC de Rubén Martínez Villena (1927) –quien devino su líder natural, aunque solo fue miembro del Comité Central y asesor jurídico de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC)–, se realizaron acciones relevantes como la Huelga General del 20 de marzo de 1930 y la transformación de un paro espontáneo del movimiento obrero capitalino en la Huelga General Revolucionaria que logró el derrocamiento del tirano Gerardo Machado en 1933.

Cuando en 1936 se produjo en España un levantamiento contrarrevolucionario, apoyado por la Alemania nazi y la Italia fascista, el primer PC organizó la marcha de más de 1 000 cubanos a la península en lo que constituyó la primera gran gesta internacionalista de nuestro pueblo. Luego, en los años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), desempeñó un notable papel en el Frente Nacional Antifascista, con el envío de ropa, medicinas, azúcar y tabaco a las tropas aliadas. Ofrendaron sus vidas dos de sus militantes como integrantes del Ejército Rojo Soviético: Aldo Vivó, en la defensa de Leningrado (hoy San Petersburgo), y Enrique Vilar en la liberación de Belarús y Polonia.

Rubén Martínez Villena, al ingresar en el Partido, devino su líder natural. / Ilustración: Aurelio

Legalizada su existencia tras la apertura democrática de 1938, primero bajo el nombre de Unión Revolucionaria Comunista y a partir de 1944 con el de Partido Socialista Popular, defendieron en el parlamento burgués los derechos del pueblo y batallaron porque se promulgaran las leyes complementarias que permitieran hacer realidad las disposiciones progresistas de la Constitución de 1940.

En los años de la tiranía batistiana tuvieron que retornar a la clandestinidad. Durante la lucha insurreccional integrantes del Partido perdieron la vida; entre ellos, José María Pérez y Fulgencio Oroz. Militantes comunistas crearon en el norte de Las Villas un foco guerrillero que luego se incorporó a las tropas de Che y Camilo.

En 1961, a propuesta de Blas Roca, quien desde 1934 era el secretario general del primer PC, Fidel asumió ese cargo. El Partido de los comunistas cubanos se fusionó con el Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo en las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), las cuales dieron paso al año siguiente, tras un proceso de restructuración y construcción, al Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba. En 1965 adoptó el nombre de Partido Comunista de Cuba.

Al valorar la organización política fundada hace 100 años por Baliño, Mella y un pequeño grupo de revolucionarios, Fidel afirmó: “Jamás podrá olvidarse el papel que desempeñó en la divulgación de las ideas marxista-leninistas, y en la formación de una conciencia revolucionaria entre nuestros trabajadores y nuestro pueblo […] Atravesó numerosas vicisitudes, instantes históricos muy difíciles. La mayor parte de su vida la vivió en la clandestinidad o en la semiclandestinidad”.

“Y no hay ley progresista, no hay ley o medida en beneficio de los trabajadores y de los campesinos o del pueblo en los años de la seudorrepública, que no haya sido arrancada a fuerza de tesón y de lucha por ese primer Partido Comunista de Cuba”.

*Periodista y profesor universitario. Premio Nacional de Periodismo Histórico por la obra de la vida 2021.

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Fuentes consultadas

Los libros Historia del Movimiento Obrero Cubano y El Movimiento Obrero Cubano, documentos y artículos, ambos editados por el Instituto del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista.

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