Teresa Pérez Pacheco, vecina del municipio de Guanajay, en la provincia de Artemisa, rememora con desasosiego la tarde-noche del 6 y el amanecer del 7 de noviembre de 2024. Aunque su territorio no fue de los más afectados en la provincia, el huracán Rafael dejó una huella devastadora en su entorno, arrasando con la arboleda y las instalaciones destinadas a la cría de animales
Vive en Guanajay desde 2019, porque es oriunda de Pinar del Río, provincia donde los habitantes están habituados a lidiar con los huracanes, que suelen “tocar” sin recato a esa parte de la geografía cubana con bastante frecuencia.

Es muy feliz en su finquita, lugar en el que la armonía es palpable.
Pero llegó Rafael, el huracán, que le ha quitado el sueño a Teresa Pérez Pacheco y la ha angustiado sobremanera, porque en unas horas destruyó el entorno que con tanto empeño levantó y ha mantenido la familia.
“Creía haber visto todos los efectos que los huracanes pueden ocasionar –dice-, pero este ha rebasado los límites. Me ha impresionado mucho, por su poder destructivo. El miércoles teníamos creadas las condiciones para preservar todo lo que pudimos. A partir del mediodía el incremento de los vientos empezó a preocuparme y fue creciendo. Parecía que estaba pasando muy cerca. Por momentos parecía embestida que destruían todo a su paso. Yo quería abrir las ventanas y mi hijo me explicó que si las fuertes ráfagas entraban en la casa arrasarían todo.
“Me desvelé pensando en el panorama que veríamos a la mañana del jueves. Cuando abrí las puertas y vi la destrucción, la tristeza me embargó. Ha sido uno de los amaneceres más tristes de mi vida. A lo largo del camino que conduce a nuestra casa, los cocoteros en el suelo cerraban el paso. De raíz los arrancó el viento. En las áreas destinadas a los frutales, el paisaje era similar; matas de aguacate, de mango, chirimoya… no pudieron con la fuerza de los vientos y sucumbieron al azote. Las naves destinadas a criar animales perdieron los techos y sufrieron otras averías”.

—¿Cuál fue la decisión? ¿Buscar amigos que les ayudaran?
—No. Decidimos hacerlo en familia. La recuperación será fuerte y pensamos que demoraremos alrededor de 15 días en recoger tantas ramas y troncos de árboles y arreglar las naves. Es muy doloroso pasar por esto, pero la casa no sufrió daños, ni la familia tampoco.
“Como no teníamos servicio eléctrico, ni conexión en los celulares, no conocíamos de la tremenda afectación en las torres de alto voltaje. Un muchacho de los que trabajan en el mantenimiento de estas moles de hierro nos comentó que estaban tendidas en el suelo, dobladas o retorcidas, y eso nos dio la idea de la fuerza de los vientos que venían con el huracán”.
En esos momentos Teresa y su gente no sabían que, además de la devastación en su propiedad y en otras de las zonas aledañas, los 11 municipios artemiseños sufrieron daños; los más graves en el territorio cabecera de la provincia –Artemisa-, Alquízar, Mariel, Bahía Honda, San Cristóbal y Candelaria.

En los cultivos de plátano, yuca, frijol y arroz, Rafael causó estragos; hubo averías serias en bodegas, centros de producción, el estadio 26 de Julio, una considerable cantidad de centros educacionales, sobre todo en los techos, más de 2 800 casas reportadas con daños totales o parciales, lo mismo que diversas instituciones de salud.
Como reflexionando para sí comenta: “Estamos vivos, en pie, y sin daños en nuestra vivienda. Hay muchas personas que han perdido parte de sus casas, los techos y bienes materiales. En medio de las dificultades materiales por las que atraviesa el país, les va a llevar un plazo mayor reponerlos. En cuanto a la electricidad, por la envergadura de los daños, demorará un poco más, aunque los trabajadores de la Unión Eléctrica están haciendo un notable esfuerzo para, como en otras oportunidades, volver a iluminar”.


























2 comentarios
Teresa es mi amiga de siempre y me duele mucho la situación de estragos q le ha dejado ese ciclón Rafael. Estoy segura q saldrá adelante con su familia y aquellos amigos q siempre dan su preciada ayuda. Un relato q ha hecho Irene, del panorama real el cual nos detalla la fuerza de ese ciclón en la bella Cuba.
Escrito muy lindo y cargado de emoción que nos dió a conocer por lo que pasó Tere y su familia y nos exacerbo nuestro espirito solidario y la tristeza de no poder estar junto a ella para apollar.
Los muchachones del pre siempre unidos