Ya produce el arroz y el frijol que durante todo el año demanda el territorio, impulsan otros cultivos e incursionan en el girasol para obtener aceite vegetal
Fotos. / PASTOR BATISTA VALDÉS
Si en todos los territorios hubiese Empresas Municipales Agroindustriales y –además– funcionaran como lo hace la asentada en Bolivia, al norte de la provincia de Ciego de Ávila, el país no tuviera que comprar en el exterior ni un grano de algo tan imprescindible en la cocina criolla cubana como es el arroz y el frijol.
Si la nación decidiera hoy mismo no enviar ni una onza más de esos productos hacia las bodegas del mencionado municipio, de todos modos, los habitantes de él continuarían recibiendo sin dificultad lo normado en la canasta básica familiar.
Tal es el impulso que han venido registrando ambos cultivos, en busca de una mejor satisfacción de las necesidades internas, del autoabastecimiento y de la soberanía alimentaria.

“Tenemos las condiciones para asegurar las siete libras de arroz que corresponden a cada habitante (unas 49 toneladas al mes y más de 590 en el año) –afirma Eddy Torres Acosta, director general de la empresa– del mismo modo que sucede con el frijol, producto del que ya le entregamos a Comercio Interior el volumen necesario para todo el año”.
Con luz larga, y tocando a lo cortico cada detalle, los bolivianos saben muy bien qué área deben sembrar, cómo darles las atenciones culturales, ejercer control sobre las plantaciones, hacer una buena contratación, cosechar bien y garantizar el destino final.
Si las disponibilidades de agua permitieran plantar las 4 000 hectáreas que el municipio puede cubrir con ese grano, los resultados, desde luego, fuesen mucho más favorables en la provincia y el país.
Aun así, de un plan de 1 388 hectáreas, entre las campañas de frío y primavera tienen sembradas más de 1 700.

Entre tanto, fomentan otros cultivos (plátano, malanga, yuca, boniato…) y dan los primeros pasos en torno al girasol, con el propósito de aprovechar su semilla en la producción de aceite vegetal.
Entre las alternativas que le permiten a la empresa incrementar ingresos y ayudar a resolver necesidades de la población está un centro de elaboración de alimentos que vende diariamente unos 200 000 pesos en croquetas, hamburguesas, puré de tomate, dulce de frutas y otras ofertas, así como panes, gracias al rescate de una instalación que la cadena del pan mantuvo sin uso durante meses.




























