
Desde que el hombre cambió la rueda de palo por un neumático inflable (¡Vaya invento noble!) lo más común del mundo es “adivinar” uno de esos clavos que te desinflan el día.
Por cierto, años atrás resolvías el asunto con un pesito (MN), luego con tres, cinco, veinte, cincuenta, cien… y en verdad no tengo idea de a dónde llegará la varilla ni la pértiga para poder saltar los nuevos precios que sobrevengan.
Pero no es “para hacer leña de ponche cogido” que estoy sentado frente al teclado.
Es que luego de haber llegado más de una vez a echar aire en la ponchera Piloto, ubicada en plena Carretera Central, a pocos metros de La Feria, en Sancti Spíritus, me veo casi obligado a escribir algo.
Arrendado desde mayo pasado, ese local no solo exhibe renovada e impecable limpieza, organización y buen gusto hasta en el tejido que visten quienes allí trabajan, sino algo fundamental y que a veces escasea en muchas entidades: el correcto trato que todo usuario merece.

“Para nosotros es importantísimo atender bien y con calidad a todo el que llega aquí, lo mismo con una bicicleta en mano que en auto, en camión o en lo que sea, venga de donde venga y vaya para donde vaya” –comenta con voz pausada Daylán Rodríguez Fonseca, un joven de 34 años que hasta hace poco tiempo sudaba la camisa en el campo y hoy administra este lugar, con un dominio y desenvolvimiento tales en la labor que cualquiera lo imaginaría vinculado al oficio desde toda su vida.
Esas cualidades deben haber calado en viejos poncheros como Ángel Javier Jiménez y Camilo Domínguez, quienes llevan unos 25 y 20 años, respectivamente, entre neumáticos; así como en Alejando Carvajal y Liosvani Echemendía, muchachones encargados de echar y medir el aire, a la vez que “entre col y col” van aprendiendo los secretos del ponche.
Ello hace que, amén de la diferencia de edades, todos hablen ‘en silencio’ el mismo idioma: buen servicio, lo más ágil posible (aun cuando a veces hay quienes se desesperan sin razón), dominio del manejo de los equipos para el desmonte y remontaje de las gomas, extremo cuidado con las pestañas de ellas y con bordes de las llantas.
De la honradez heredada en vena y reactivada “en segunda dosis” junto a su suegro, le viene a Daylán, además, la disciplina necesaria para ajustarse escrupulosamente a todo lo normado.
“Nos gusta estar al día con nuestros deberes. Por ejemplo, cada mes pagamos 20 000 pesos por arrendamiento, entre 10 y 14 000 más por consumo de electricidad; con la ONAT no hemos tenido ni pensamos tener dificultades.”

Los verdaderos problemas se concentran en otra dimensión: la logística, por llamarla de algún modo.
Del mismo modo que otros, en todo el país, también ellos deben hacer malabares para conseguir lo que material e insoslayablemente hace falta a la hora, no de sacar el clavo del neumático, sino de aplicar en ese mismo orificio el material que selle con calidad e impida la fuga del aire cuando el vehículo ruede otra vez sobre el pavimento.
Por cierto, qué daño continúa haciendo la tracción animal. ¿Será que las pobres bestias, sometidas en la mayoría de los casos a brutal régimen de explotación, se han puesto de acuerdo para largar por doquier clavos de herradura y poncharles el bolsillo a ciclistas, motoristas y choferes de otros medios de transporte?



























4 comentarios
Los neumáticos, las llantas, el compresor de aire, los aditivos para coger el ponche se tienen que comprar en MLC por un precio especulativo en CUP. Quién regula el mercado de oferta y demanda en Cuba? Quién protege al consumidor en Cuba?
Querido Pastor, siempre son recibidas con agrado estas bien contadas historias en las que muestras ejemplos alentadores, y también preocupaciones. Son, además, estímulo al empeño por arreglar lo no poco que anda mal en nuestro entorno. Esta, y locura de precios aparte, acerca del buen hacer de los poncheros espirituanos Daylán, Ángel, Camilo y Alejandro, me recordó la publicada en otro también excelente reportaje, firmado por la colega Irene y colaboradores, que creo vale la pena sumar a la tuya, como sugerencia de amena relectura complementaria, o atractiva primera vez para lectores que no disfrutaron del estreno. Dejo aquí el link para quienes se animen a bucear en Bohemia:
http://bohemia.cu/actualidades/nacionales/2021/05/el-altruismo-de-alexis-y-su-humana-razon-audio-y-video/
El altruismo de Alexis y su humana razón (+ audio y video)
Alexis vive hoy en La Habana, lejos de aquel mundo de fantasías que lo acunó. Se ajustó al ritmo citadino; creó una familia, y hasta se convirtió en trabajador no estatal cuando las condiciones estuvieron creadas para ello. La ponchera que hoy está bajo su responsabilidad se ubica en San Pedro y Marino, en el Consejo Popular Plaza
Sobre los precios ni hablar, esto es lo de nunca acabar, señores por un cambio de neumáticos de una motorina eléctrica me cobraron 450.00 pesos, aquí no se gasta material, no se gasta electricidad, solo el esfuerzo de arme y desarme de las llantas. Hasta dónde llegaremos, si hace unos meses cobraban por este mismo trabajo 60 pesos.
No sé, Andrés R, si ese precio (450 pesos) tendrá más de bochorno o de falta de respeto. Tampoco yo tengo idea de hasta dónde van a subir… El asunto es bien preocupante. No creo exagerar si dijera que bien podría ser considerado muy peligroso no solo para el equilibrio de las finanzas sino también para la seguridad de nuestro querido país.