Venezuela desmonta la mentira de EE. UU. sobre la “narcolancha” y denuncia un montaje de Rubio y Trump para justificar agresiones y cambio de régimen
Estados Unidos presentó de “hazaña militar” el hundimiento de una lancha frente a las costas venezolanas. Donald Trump habló de “11 terroristas abatidos”, Marco Rubio agitó un video “sin clasificar” y la Casa Blanca lo celebró como prueba de que Venezuela es un “narcoestado”.
Pero lo que debía ser evidencia se reveló como un montaje plagado de incongruencias, que desnuda la estrategia real: fabricar relatos para justificar agresiones y preparar un cambio de régimen.
El ministro venezolano Diosdado Cabello lo desmenuzó con precisión. El supuesto “buque cargado de drogas” era apenas un peñero de nueve metros, sin cabina y con capacidad limitada. En el video no aparecen 11 tripulantes, sino cinco.
Para colmo, la lancha cambia de forma entre un cuadro y otro. Herramientas digitales, entre ellas, Gemini, confirmaron que se trata de un producto de inteligencia artificial, una animación torpe más cercana al entretenimiento que a una operación militar.
La trama no es casual. Marco Rubio, uno de los más hostiles contra Caracas, insiste en retratar a Venezuela de epicentro del narcotráfico. Donald Trump, siempre presto al espectáculo, se apropió del falso ataque y lo tomó de trofeo electoral.
Mas, los errores son demasiado burdos: el escenario cambia de noche a día en segundos, los motores se multiplican y desaparecen, y lo que parece una embarcación de pescadores se presenta como una “narcolancha del Tren de Aragua”.
Denuncias desde Caracas
Caracas respondió con firmeza: el material difundido es un deepfake diseñado para alentar la guerra. El ministro de Comunicación e Información, Freddy Ñáñez, lo denunció en redes tras publicar el análisis técnico del video.
Nicolás Maduro fue más allá: advirtió de que la maniobra busca “llenarle las manos de sangre a Trump”, mientras EE. UU. despliega buques de guerra y un submarino nuclear en el Caribe. El objetivo no es detener la droga, sino apropiarse de las riquezas energéticas y minerales de Venezuela y destruir el proyecto bolivariano, que encarna soberanía y justicia social.
También la BBC recogió voces expertas que cuestionan la legalidad de la operación. ¿Cómo supieron que eran miembros del Tren de Aragua? ¿Qué droga llevaban? ¿Cuál era la cantidad? Nada se responde. Gustavo Petro fue tajante: si el ataque ocurrió, fue un asesinato deliberado. Y es que la lucha contra el narcotráfico jamás ha justificado ejecuciones sumarias de supuestos transportistas pobres del Caribe.
Venezuela en la legalidad, EE. UU. en la mentira
La “narcolancha” no prueba eficacia antidroga, acaso la desesperación política de Washington. Incapaz de doblegar a Venezuela por la vía diplomática, inventa enemigos y fabrica montajes para sostener su narrativa.
Caracas, en cambio, mantiene su política antidroga en coordinación regional, dentro de la legalidad internacional, con resultados concretos y sin convertir la lucha en espectáculo electoral.
La conclusión es clara: frente a un imperio que hace de la mentira su estrategia, Venezuela responde con soberanía, verdad y dignidad. La verdadera amenaza no viaja en peñeros, transita en los montajes mediáticos y militares de Estados Unidos, cuyo objetivo final no es la droga, es forzar un cambio de régimen y silenciar el ejemplo de un pueblo que resiste.





















Un comentario
Soy venezolano y sostengo con absoluta certeza y convicción que ese suceso infausto constituye un falso positivo extremadamente peligroso, pues ellos pretende ser una narrativa muy burda para justificar una agresión injustificada contra nuestro país para apoderarse de todas nuestras riquezas materiales que se encuentran en el subsuelo patrio. Si esa agresión maldita e injusta se da, lucharemos sin tregua hasta la última gota de nuestra sangre hasta vencer o morir.