Temprano en la mañana y en la noche, los triciclos salen a recoger los desechos. /Ricardo R. Gómez Rodríguez
Temprano en la mañana y en la noche, los triciclos salen a recoger los desechos. /Ricardo R. Gómez Rodríguez

El Rampeño: por una higiene ecológica

Este Proyecto de Desarrollo Local (PDL) emplea 13 triciclos eléctricos para recoger diariamente alrededor de 120 metros cúbicos de desechos domésticos en el Consejo Popular Rampa


El Quijote del céntrico parque que lleva su nombre, en la intersección de J y 23, es testigo. A las ocho de la mañana e igual hora de la noche, salen varios triciclos eléctricos azules del estacionamiento situado frente a la estatua metálica del Caballero Andante.

Una pareja de operarios conduce cada vehículo. Tienen la misión de recoger los desechos sólidos en el Consejo Popular Rampa, del Vedado capitalino; de ahí proviene el nombre del Proyecto de Desarrollo Local (PDL) “El Rampeño”.

Día a día, incluidos sábados y domingos, van retirando las bolsas de basura colocadas por la población fuera de sus viviendas, en el cuadrante comprendido desde la avenida Línea hasta 27 y desde G hasta el Malecón.

Al frente del PDL está el joven emprendedor Yasiel René Hernández Román. Conversamos con él en la propia hidrogeneradora o solinera sede del Proyecto: un espacio antes inutilizado. Ahora cuenta con estacionamientos alrededor de la cerca perimetral y paneles solares en las cubiertas para cargar los vehículos.

Yasiel René Hernández Román, líder del proyecto. /Ricardo R. Gómez Rodríguez

Cuando los visitamos, estaban a la espera de baterías con el objetivo de almacenar la energía y suministrarla durante el horario nocturno.

–¿Cómo surgió la idea?

–Todo comenzó cuando hice una donación al centro del Sistema de Atención a las Familias de la calle 15 y J. Allí, los representantes del Consejo Popular me propusieron asumir esta iniciativa. Yo tengo fábricas textiles: elaboro medios de protección destinados a empresas, además de botas de goma y toldos para entidades, carpas y camiones. Me gustó la idea. El Estado suministró los triciclos y construyó la solinera: nosotros nos encargamos de operarla y controlar la gestión de la recogida.

–¿Algunos de los desechos reciclados les sirven en sus manufacturas?

–No he podido utilizarlos porque carezco de un local adecuado. Incluso tenía pensado montar una fábrica para elaborar mangueras con el mismo plástico acopiado, pero ha sido imposible por falta de espacio.

–¿Cuántos integrantes tiene el PDL y cómo se comportan los salarios?

–Tenemos 42 personas. Reciben como promedio 15 000 pesos mensuales, pero con el pago de horas extras pueden superar los 20 000 pesos al mes.

–¿Sabe cuánta basura recogen en una jornada?

–Cada día acopiamos alrededor de 120 metros cúbicos.

–¿Consideras que las calles están más limpias ahora con su labor?

–Sí. En comparación con otros lugares, el Consejo está en mejores condiciones higiénicas y ya no abundan los microvertederos de antes. Sin embargo, persisten las indisciplinas, pues hay personas que sacan la basura después de que pasan los carritos. Empezamos a las ocho de la mañana; al principio queríamos iniciar antes, pero hubo muchas quejas porque era muy temprano. Los operarios continúan hasta las 10 u 11 de la mañana, según la situación. Por la tarde-noche comenzamos a las seis y estamos hasta las nueve, aunque a veces concluimos un poco más tarde.

Persisten las indisciplinas

Yasiel René tiene razón; resulta complejo acostumbrar a los citadinos a respetar un horario fijo para sacar la basura. Además, a muchos les resulta más cómodo arrojarla en cualquier lugar, especialmente en esquinas donde históricamente se forman microvertederos, como en K y 19.

Una vecina de la zona comenta: “Aquí casi siempre esto está infernal. Pasan los camiones o triciclos, dejan todo limpio y a las pocas horas la gente vuelve a tirar sacos de escombros de construcción, ramas y basura”.

Sin duda, la iniciativa promete. Las autoridades de Plaza de la Revolución consultadas por BOHEMIA aseguraron que prevén extender el proyecto a otros cinco consejos populares del municipio.

Quien disfruta de la belleza de la capital desea verla más limpia. La falta de higiene comunal es una de las grandes problemáticas actuales, sobre todo en momentos de escasez de combustible, neumáticos y repuestos para los equipos tradicionales de recogida.

Por eso, esta propuesta resulta novedosa y se alinea con las tendencias globales en la materia, según explica el licenciado Carlos Alberto Pérez Rosabal, asesor jurídico del PDL: “Nosotros observamos las mejores experiencias internacionales y las adaptamos a las características de La Rampa. Introducimos ideas con la finalidad de lograr viabilidad, garantizar eficiencia económica y mantener la ciudad limpia sin contaminar el medio ambiente, promoviendo además una alta participación ciudadana”.

Carlos Alberto Pérez Rosabal, asesor jurídico del PDL. /Ricardo R. Gómez Rodríguez

–¿El Proyecto ha generado empleo en el vecindario?

–Sí. Uno de los logros más importantes es cómo hemos captado a jóvenes desvinculados del estudio o el trabajo”.

–¿Cuándo comenzaron las operaciones?

–El 1.⁰ de julio de este 2026. Desde entonces hemos estado organizando todo, incluida la fuerza de trabajo, que proviene de la propia comunidad con similares niveles de instrucción e integración social.

Sobre el impacto de la iniciativa, Carlos Alberto añade: “Los beneficios son indiscutibles, aunque hemos enfrentado dificultades asociadas a las indisciplinas sociales y al incumplimiento de los horarios. También tenemos dos triciclos fuera de servicio por garantía, mientras los otros 13 siguen prestando servicio a la espera de los técnicos. Lo otro es la inexperiencia inicial; al ser una misión novedosa, debemos perfeccionar la organización y la efectividad con el tiempo”.

“Aquí casi siempre esto está infernal”, comenta una vecina de K y 19. /Ricardo R. Gómez Rodríguez

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