El presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez agradece la solidaridad de tantos amigos: “Han traído un enorme corazón latiendo”
Segunda parte de Llamas de solidaridad
El Convoy Nuestra América desarrolló un conjunto de actividades. Como reseñan colegas de Cubadebate y del sitio de la Presidencia de Cuba, realizaron “un encuentro cargado de simbolismo y emotividad” en el habanero Palacio de las Convenciones, junto al primer secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y varios altos dirigentes.
Entre los oradores, la muy estimada estadounidense Medea Benjamín, cofundadora de Code Pink, una organización vanguardia en cuanto a la amistad y el apoyo a la mayor de las Antillas, expresó: “Nosotros venimos con los corazones muy deprimidos, en el sentido de que estamos viviendo en un país cuyo presidente dice que puede tomar a Cuba y hacer con ella lo que le dé la gana. Y eso para nosotros es tan doloroso”, pues “no representa el pueblo de los Estados Unidos, que quiere vivir en cooperación, amistad y amor con Cuba”. Según los medios de prensa, Medea anunció que llevarán las historias de estos días a sus congresistas y amigos para convencer a quienes gobiernan su país de “acabar con esa política cruel e inhumana y levantar el bloqueo”.
Por su parte, Díaz-Canel manifestó: “Somos una amenaza porque somos los guardianes de la vida”. Y lanzó la siguiente pregunta: “¿Cuántos estados en el mundo podrían resistir un bloqueo como el que sufre Cuba? […] ¿Pudieran estar resistiendo? ¿Pudieran estar soñando? ¿Pudieran estar planificando? No hemos perdido nuestros programas, no hemos perdido nuestros sueños. Seguimos buscando soluciones, no estamos cruzados de brazos […] “Ustedes están construyendo los puentes que el imperio no puede destruir”.
Palpar la realidad
Activistas europeos del Convoy Nuestra América de 50 organizaciones de solidaridad, colectivos sindicales, obreros y agrupaciones políticas procedentes de 17 países de Europa, además de Argelia y Marruecos, constataron en el Instituto Finlay de Vacunas parte de la realidad cubana.
Ellos fueron con un mensaje claro: “Let Cuba breathe” (Dejen respirar a Cuba). Se le puso al corriente de los proyectos de investigación y producción de vacunas que han posicionado a Cuba en un lugar destacado a nivel mundial. También estuvieron en el Centro de Inmunología Molecular. Dicen que salieron fuertemente impresionados.
Muchas jornadas fructíferas han emprendido estos valientes, tanto como los integrantes latinoamericanos. Además, otras destacadísimas personalidades han dicho presente; por ejemplo, Jeremy Corbyn, miembro del Parlamento del Reino Unido y del Consejo de la Internacional Progresista. El primer mandatario Díaz-Canel, el secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista cubano y otros altos funcionarios le dieron la bienvenida en un encuentro personal y laboral muy fluido.
Toda esta gente hermosa y decidida, amigos probados en tiempos difíciles, han recorrido con total libertad los más disimiles rincones habaneros, con desmentido a esas calumnias imperiales de que en Cuba hay una dictadura que aplasta a un pueblo triste y acabado.
En cada declaración sostenida con la prensa se palpa lo contrario. A esas felices circunstancias se añade otra espectacular: el 24 de marzo 2026 arribó al puerto de La Habana la embarcación insignia del Convoy solidario Nuestra América, la cual lleva por santo y seña Granma en homenaje a la Revolución y a Fidel.
Desde Yucatán, México, recorrió 370 millas náuticas en cinco días y hasta pasaron ciertos “sustos” debido a un clima adverso; no obstante, ¡Aquí están! Con una carga de donativos que contempla 73 paneles fotovoltaicos, imprescindibles para enfrentar la contingencia energética.
A la prensa le recalcaron sus intenciones primeras: visibilizar y romper el cerco político y comercial yanqui a Cuba. Nuevamente debemos traer a colación una de las motivaciones del grupo entero, pronunciadas por Daniel Adler en el ICAP: “amor, amistad, solidaridad son delitos según el gobierno estadounidense. Pero Cuba nos enseña que la solidaridad internacional es redentora”.
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