Rubén Martínez Villena, miembro del Comité Central del primer Partido Comunista de Cuba, asumió como asesor legal de la CNOC y devino su líder natural.
Rubén Martínez Villena, miembro del Comité Central del primer Partido Comunista de Cuba, asumió como asesor legal de la CNOC y devino su líder natural.

La necesaria unidad

La constitución de la CNOC en 1925 marcó un hito en la historia del movimiento obrero cubano al agrupar a lo más honesto de las organizaciones sindicales y conducir al proletariado a exitosas acciones


Como resultado de los efectos económicos y productivos de la primera Guerra Mundial, se vio acrecentado el costo de la vida en Cuba. Los alimentos básicos subían desorbitadamente de precio y se comenzó a carecer de harina para hacer pan durante semanas en todo el país. En Santiago de Cuba, además, se produjo un total desabastecimiento de azúcar y manteca, agravado por las especulaciones de los comerciantes, quienes vendían esos productos en el mercado negro.

A partir de noviembre de 1918 una ola de huelgas se extendió por toda la geografía nacional en respuesta a esa situación. A uno de esos paros, el de los portuarios de La Habana, se les sumaron los marítimos de Cárdenas, Isabela de Sagua, Santiago de Cuba y Guantánamo. También se solidarizaron los tipógrafos, choferes, trabajadores de la construcción, tranviarios y otros, incluso los estudiantes de la única Universidad existente entonces.

En casi todas las acciones proletarias de la época, el triunfo fue parcial. Lograron la liberación de los huelguistas presos y la satisfacción de casi todas las demandas. Mas, hubo promesas no cumplidas. Comenzaron a apreciar algunos líderes sindicales la necesidad de una central nacional única que garantizara la unidad de clase.

En La Habana, 17 meses después, se celebró un congreso nacional con una agenda de temas importantes, entre ellos la constitución de una organización de todos los trabajadores cubanos. Mas, era necesario crear las federaciones provinciales.

Alfredo López Arencibia desempeñó un papel protagónico en la fundación de la CNOC.
Enrique Varona González, líder sindical ferroviario del antiguo Camagüey, hizo una relevante labor en la movilización de los trabajadores azucareros y portuarios de su provincia.

En ese proceso se destacó el dirigente de los tipógrafos Alfredo López Arencibia, quien a pesar de ser un anarcosindicalista tenía un gran espíritu unitario. Ejemplo de ello fue su labor, junto al marxista José Peña Vilaboa, en la fundación de la Federación Obrera de La Habana (FOH) el 4 de octubre de 1921, en la cual asumió el cargo de secretario general ante el agravamiento de la salud de Peña.

Poco a poco la clase obrera fue fundando en las provincias y en las ciudades más importantes del país instituciones unitarias que agruparan sindicatos y gremios. Pero todavía en 1925 los trabajadores azucareros, la principal masa proletaria de la nación, no se hallaban aún organizados, salvo en algunos centrales.

En ese sentido el dirigente ferroviario del Camagüey Enrique Varona González desempeñó un importante papel en la movilización de los trabajadores azucareros, a quienes se les impedía organizarse, aunque ya habían dado prueba de su poder en grandes huelgas. Varona se vinculó también con los portuarios y su acción, sobre todo en su provincia; el tirano Gerardo Machado lo situó junto con López Arencibia en la lista de dirigentes sindicales a eliminar.

El 2 de agosto de 1925, convocado y organizado por Alfredo López y la FOH, se inició en Camagüey el Tercer Congreso Obrero Nacional, cuyo principal acuerdo (aprobado el 6 de agosto) fue la constitución de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC). Más de 160 delegados de 128 organizaciones sindicales dijeron presente. De los trabajadores azucareros solo enviaron representación al evento los centrales Chaparra y el Delicias.

La característica principal del congreso fue su profundo espíritu unitario y en uno de sus acuerdos contemplaba la convocatoria a un congreso latinoamericano con el fin de constituir una confederación de trabajadores de nuestra América.

También reflejó la posición antirracista del proletariado cubano, cuando en los estatutos de la recién fundada confederación se declaró que no reconocía prejuicios de ninguna clase entre los obreros: “teniendo todos iguales derechos, no pudiendo pertenecer a la CNOC ninguna organización que mantenga en su seno, disimulada o visiblemente, prejuicios de raza, nacionalidad o cualquier otro que tienda a dividir a los trabajadores en superiores e inferiores”.

Interior del teatro del Palacio de los Torcedores donde la CNOC celebró importantes actos. / Leyva Benítez

Pronto sobre la nueva central sindical nacional caería la más cruenta represión. El presidente Gerardo Machado le había prometido a los jerarcas de Wall Street que una huelga no le duraría más de un cuarto de hora. En su lista sangrienta tuvo el número uno Enrique Varona, asesinado el 19 de septiembre de 1925 por los esbirros del sátrapa, quienes en julio de 1926 perpetraron la desaparición de Alfredo López.

Otros combatientes tomaron sus puestos. El abogado y poeta Rubén Martínez Villena, miembro del Comité Central del primer Partido Comunista de Cuba, asumió como asesor legal de la CNOC y devino su líder natural. Nunca tuvo el cargo de máximo dirigente en estas dos organizaciones de manera formal, pero supo conducirlas en diversas acciones exitosas como la Huelga General del 20 de marzo de 1930, en la cual paralizó al país por más de 24 horas, y en la huelga de agosto de 1933, cuando enrumbó al Partido y a la confederación obrera por el camino correcto, subsanando errores cometidos.

Tras el derrocamiento de Machado, la CNOC siguió desempeñando un importante papel en la defensa de los intereses de los trabajadores, sobre todo en la lucha contra el régimen Caffery-Batista-Mendieta. Su labor por la unificación del movimiento obrero trajo aparejada la creación de federaciones provinciales de trabajadores a lo largo dl país, paso imprescindible en la fundación de una central sindical nacional. En 1939 se autodisolvió para integrarse plenamente en la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC).  


*Periodista y profesor universitario. Premio Nacional de Periodismo Histórico por la obra de la vida 2021.


Fuentes consultadas

Los libros Historia del Movimiento Obrero Cubano y El Movimiento Obrero Cubano, documentos y artículos, ambos editados por el Instituto del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista.

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