Dibujo. / Cortesía de la BNJM
Dibujo. / Cortesía de la BNJM

Una perspectiva descolonizadora

Tercera parte del dosier Niños y jóvenes evocan al Maestro


Al cumplirse 131 años de la muerte en combate del Héroe Nacional de Cuba, BOHEMIA ofrece una pequeña muestra de los escritos y dibujos premiados en la XXVI edición del concurso Leer a Martí, el cual es auspiciado por el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional José Martí y otras instituciones: culturales, educativas, políticas.

Entre los galardonados se encuentra Clara Lauren Yanes Pérez, estudiante de Humanidades en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Su artículo se titula Visión descolonizadora de José Martí en “Tres Héroes”, “La Ilíada de Homero” y “Vindicación de Cuba”. De acuerdo con la autora, esos textos resultan fundamentales para comprender el pensamiento martiano, su poética y su postura “emancipatoria […] latinoamericanista y esencialmente cubana”.

Elvis González García, 17 años, Ciego de Ávila. / Dibujo: Cortesía de la BNJM

Visión descolonizadora de José Martí en “Tres Héroes”, “La Ilíada de Homero” y “Vindicación de Cuba”

[…] la literatura martiana logra exponer, de manera clara, su visión lúcida sobre el continente […] aúna lo americano y lo universal, el amor a la patria y al hombre.

[…] El relato martiano “Tres Héroes” no solo pretende recordar parte de la historia latinoamericana, que en sí es una acción descolonizadora, sino que, más allá, establece varios elementos fundamentales que forman parte de ese pensamiento descolonizador. Las claves giran alrededor de ideas centrales. La primera: la importancia de la libertad; la segunda: el reconocimiento de la historia propia, continental, nacional; la tercera: la magnitud que tiene la memoria continental.

Acerca de la libertad, su valor […] sobre todo, en el ámbito nacional, Martí declara abiertamente diferentes ideas descolonizadoras:

“Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y hablar sin hipocresía”.

“En América se vivía antes de la libertad como la llama que tiene mucha carga encima. Era necesario quitarse la carga, o morir”.

[…] declara que si un hombre permite “que pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado”. Y demanda a los hombres rebelarse “con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro”.

Luego, partiendo de la importancia de la libertad para los pueblos latinoamericanos que luchan contra la violencia de la acción colonizadora, Martí recae en la necesidad de conocer a sus héroes: “esos gigantes fundadores”, su historia, su memoria y su tradición histórica.

“Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino cómo se iba adonde estaba la estatua de Bolívar […] El viajero hizo bien, porque todos los americanos deben querer a Bolívar como a un padre. A Bolívar, y a todos los que pelearon como él porque la América fuese del hombre americano. A todos: al héroe famoso, y al último soldado, que es un héroe desconocido. Hasta hermosos de cuerpo se vuelven los hombres que pelean por ver libre a su patria”.

“Bolívar no defendió con tanto fuego el derecho de los hombres a gobernarse por sí mismos, como el derecho de América a ser libre”.

“Él [el Padre Hidalgo de México] declaró libres a los negros. Él les devolvió sus tierras a los indios”.

[…] “donde estaba San Martín siguió siendo libre la América. Hay hombres así, que no pueden ver la esclavitud. San Martín no podía; y se fue a libertar a Chile y al Perú”.

[…] “esos hombres que hacen pueblos son como más que hombres”.

“Esos son héroes; los que pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad”.

A esto se suma el hecho de que este texto enuncia otras claves descolonizadoras del pensamiento martiano: el decoro, la honradez, la importancia del trabajo, la transparencia que acaba con toda hipocresía humana, la necesidad y el derecho de justicia, el valor de la dignidad humana. Asimismo, el horror a la esclavitud y al maltrato contra los más débiles.

Kevin Alain Fernández Madera, 13 años, Pinar del Río. / Dibujo: Cortesía de la BNJM

“La Ilíada de Homero”: la condena y la crítica martiana a la guerra colonizadora

[…] hace un recuento de una guerra injusta. En esta ocasión, la guerra de Grecia contra Troya. En ese texto se hace un paralelismo con todas las guerras injustas de grandes pueblos contra otros más pequeños, con el objetivo de dominarlos, apagarlos, destruirlos espiritualmente.

“En la Ilíada no se cuenta toda la guerra de treinta años de Grecia contra Ilión, que era como le decían entonces a Troya; sino lo que pasó en la guerra cuando los griegos estaban todavía en la llanura asaltando a la ciudad amurallada, y se pelearon por celos los dos griegos famosos, Agamenón y Aquiles.”

Martí denuncia la guerra sin justificación, la guerra colonizadora. Pero también a los líderes, los tiranos, los malos gobernantes, los Estados autoritarios e imperialistas:

“El poema entero está escrito para contar lo que sucedió a los griegos desde que Aquiles se dio por ofendido: –la disputa de los reyes, –el consejo de los dioses del Olimpo, en que deciden los dioses que los troyanos venzan a los griegos, en castigo de la ofensa de Agamenón a Aquiles”.

“A Aquiles no lo pinta el poema como hijo de hombre, sino de la diosa del mar, de la diosa Tetis. Y eso no es muy extraño, porque todavía hoy dicen los reyes que el derecho de mandar en los pueblos les viene de Dios, que es lo que llaman ‘el derecho divino de los reyes’, y no es más que una idea vieja de aquellos tiempos de pelea, en que los pueblos eran nuevos y no sabían vivir en paz, como viven en el cielo las estrellas, que todas tienen luz aunque son muchas, y cada una brilla aunque tenga al lado otra”.

Se habla de la soberbia de los reyes, los gobernadores, las clases poderosas y en el poder, que determinan sin una justificación cabal, apoderarse de las naciones, los pueblos y los hombres más pequeños, débiles, con menos recursos.

Así, Martí llega a la siguiente conclusión:

“En la Ilíada, aunque no lo parece, hay mucha filosofía, y mucha ciencia, y mucha política, y se enseña a los hombres, como sin querer, que los dioses no son en realidad más que poesías de la imaginación, y que los países no se pueden gobernar por el capricho de un tirano, sino por el acuerdo y respeto de los hombres principales que el pueblo escoge para explicar el modo con que quiere que lo gobiernen”.

Verónica Velázquez Laformades, 11 años, Mayabeque. / Dibujo: Cortesía de la BNJM

“Vindicación de Cuba”: descolonizar la imagen del pueblo cubano

Martí escribe una clara expresión contra la anexión de Cuba y contra aquellos cubanos “cobardes y débiles” que la postulan:

“Es probable que ningún cubano que tenga en algo su decoro desee ver su país unido a otro donde los que guían la opinión comparten respecto a él las preocupaciones sólo excusables a la política fanfarrona o la desordenada ignorancia”.

“Vindicación de Cuba” proclama la realidad de una nación, la cubana, que fue quebrantada por diferentes acontecimientos en busca de su sometimiento y la pérdida de su identidad. Y manifiesta:

“Hemos sufrido impacientes bajo la tiranía; hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes para ser libres; estamos atravesando aquel período de reposo turbulento, lleno de gérmenes de revuelta, que sigue naturalmente a un período de acción excesiva y desgraciada; tenemos que batallar como vencidos contra un opresor que nos priva de medios de vivir, y favorece, en la capital hermosa que visita el extranjero, en el interior del país, donde la presa se escapa de su garra, el imperio de una corrupción tal que llegue a envenenarnos en la sangre las fuerzas necesarias para conquistar la libertad. Merecemos en la hora de nuestro infortunio, el respeto de los que no nos ayudaron cuando quisimos sacudirlo”.

Asimismo, mientras defiende la […] decisión y la acción cubana de ser libre, José Martí denuncia a aquellos que ahogan la necesidad cubana y de los cubanos de defender “el arte de gobernarse a sí mismos y de edificar una nación”. Presenta Martí a una nación valiente, incansable, luchadora y trabajadora. Proclama el Apóstol a un esforzado pueblo cubano, que no cesa en su empeño de fundar la nación libre:

“La pasión por la libertad, el estudio serio de sus mejores enseñanzas; el desenvolvimiento del carácter individual en el destierro y en su propio país, las lecciones de diez años de guerra y de sus consecuencias múltiples, y el ejercicio práctico de los deberes de la ciudadanía en los pueblos libres del mundo, han contribuido, a pesar de todos los antecedentes hostiles, a desarrollar en el cubano una aptitud para el gobierno libre tan natural en él, que lo estableció, aun con exceso de prácticas, en medio de la guerra, luchó con su mayores en el afán de ver respetadas las leyes de la libertad, y arrebató el sable, sin consideración ni miedo, de las manos de todos los pretendientes militares, por gloriosas que fuesen”. 

El pensamiento descolonizador de José Martí aparece vinculado, esencialmente a estas líneas fundamentales: el deseo y actitud emancipatorios de los pueblos latinoamericanos, la necesidad de levantar ciudadanos cultos y de comprender la importancia que tiene ser pueblos y hombres latinoamericanos, cubanos, junto a la necesidad de comprender y aprehender la historia propia de los países latinoamericanos.

Además, la intención descolonizadora martiana combate las ideas anticubanas, profundamente irrespetuosas a lo propio y lo autóctono de los pueblos latinoamericanos, las ideas racistas y las guerras colonizadoras […] Para defender la nación cubana y romper con una imagen colonizadora del pueblo, Martí presenta a una nación valiente, incansable, luchadora y trabajadora. Proclama el Apóstol a un esforzado pueblo cubano, que no cesa en su empeño de fundar la nación libre.


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