La técnica se aprende desde la cuna del deporte. / Pastor Batista
La técnica se aprende desde la cuna del deporte. / Pastor Batista

Pasión en grande con las pequeñas ligas

Sancti Spíritus: resultados que no son al azar

Quinta parte de ¿Hacia dónde vamos?


Si la casualidad –como término o principio filosófico– existe, en el deporte no es recurrente y mucho menos dice la última palabra en cuanto a resultados.

Así lo confirma el saldo que han venido delineando las pequeñas ligas en Sancti Spíritus: plata en 2025 (9-10 años) y siempre entre los cuatro primeros lugares, en el caso del 11-12.

Los muchos poquitos

Tras hurgar entre terrenos, directivos, especialistas, entrenadores, familiares, niños… para BOHEMIA está claro que no hay una sola causa detrás de ese estable comportamiento en unas ligas que de pequeñas solo tienen el nombre.

Si bien para Nelson Ventura Hernández, comisionado provincial de béisbol, “lo fundamental ha sido el trabajo de base”, no tiene la menor duda de que “son muchos los poquitos que tributan al asunto”.

Que esa experiencia esté bien afincada en todos los municipios del territorio, se disponga de los entrenadores necesarios y no haya vacío en las plantillas, deviene poderoso cimiento.

Escuchamos a Yordanis Castellanos, al frente del equipo 9-10, hablar con satisfacción del importante rol que están desempeñando los beisbolitos; aseguran la escalera en este deporte y recordamos la frase del propio Ventura: “si no siembras, no recoges”.

Yosvani Canuto y Luis Alberto Meneses, entrenadores del 11-12, saben muy bien lo que le ha reportado a la provincia bajar a las escuelas, descubrir la semillita o motivar a los niños en las edades propicias, antes -incluso- de que se inclinen por otros deportes.

Estas ligas también han sido ciencia, metodología, constancia, rigor en el entrenamiento diario, trabajando lo general, sin descuidar las diferencias, las individualidades. ¿Por qué encasillar a un niño como jugador de cuadro si puede, al mismo tiempo, ser un excelente jardinero? La integralidad no tiene precio, salva juegos, decide un campeonato.

A su corta edad lo entiende Alex Gómez, capitán del equipo 11-12, torpedero y segunda base, con experiencia en dos lides nacionales y una capacidad increíble en dirigir calentamientos de verdadero lujo.

Cualquier valoración tiene, necesariamente, que tener en cuenta un eslabón importantísimo: la familia. Afirma Ventura que “padres, abuelos, tíos, hermanos… disfrutan cada juego tanto como los propios niños”.

Es que su acompañamiento se torna fundamental no solo a la hora de hacer maravillas para complementar y en algunos casos completar lo que en el orden material puede asegurar el Inder en las circunstancias actuales. Además de la alegría con que gestionan transporte, alojamiento o alimentación, se van a otras provincias a infundirles ánimo a sus hijos…

Es la comprensión ante decisiones nuestras, la motivación en casa con esos niños, la exigencia en el empeño en hacer cada vez mejor las cosas.

“Estoy viendo más desarrollo y preocupación por el béisbol” –comenta Rosa de la Caridad Báez. Y su opinión no responde solo al conocimiento que le aporta su perfil profesional en medicina deportiva.

“Es que tengo aquí a mi hijo Cristian Rivadeneira y veo cómo trabajan con él. Ha mejorado bastante no solo en cuanto a habilidades físicas o técnicas, sino también desde el punto de vista social, psicológico”.

Dos detalles:

“La matrícula en la EIDE no corre riesgo, hay condiciones para la continuidad”, afirmó el comisionado provincial de béisbol.

A diferencia de la juventud que distingue a los entrenadores de esos “pollitos llamados a convertirse en Gallos”, en el terreno hay dos “puros” (entiéndase: hombres de avanzada edad). Indagamos y… son el preparador físico y entrenador de pitcheo, espirituanos de la Serie Nacional que, mientras tanto, vienen a ayudar.

Entonces, una pregunta que no necesita respuesta: ¿Se dan cuenta de los muchos poquitos que hay en torno a las Pequeñas Ligas en Sancti Spíritus?


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