Con luz propia resplandece su obra que nutre la cultura nacional. Es preciso estudiar las esencias de una poesía mayor donde están presentes las raigambres y la riqueza de la identidad étnica, cultural.
Los Motivos de son y Sóngoro Cosongo son, sin dudas, los poemas de Nicolás Guillén de más amplia trascendencia universal. Han sido traducidos, editados decenas de veces, recogidos en innumerables antologías, compositores de diferentes países los musicalizaron, muchos intérpretes y declamadores de las más diversas zonas geográficas los mantienen en su repertorio.
Dan fe de una verdadera transculturación en nuestra nación. Como reconoció oportunamente nuestro Poeta Nacional: “El espíritu de Cuba es mestizo. Y del espíritu hacia la piel nos vendrá el color definitivo. Algún día se dirá: color cubano”.

En el primer poemario, Motivos de son, se deduce la intención autoral de denuncia social –en especial de la situación económica y cultural del negro- de reivindicación de un sector popular tradicionalmente marginado.
Otras variaciones añade Guillén en Sóngoro Cosongo: el léxico, los valores semántico y morfológico presentan la evolución del son como estructura poética.
Según reconoció Fernando Ortíz: “el son es un engendro mestizo, es decir música mulata”. Su apropiación por el notable intelectual significa, según ha reconocido la ensayista y poeta Nancy Morejón: “No solo una conquista formal, sino, en tanto símbolo, una conquista socio-étnica que representa, en lo musical, esa identidad, al tener en su génesis de Europa y de África”.
Es evidente, lúcido, enriquecedor, el tratamiento de lo nacional en Sóngoro… mediante tres vías que conforman una unidad: la valoración de la presencia y el aporte negro a la idiosincrasia cubana, la crítica al racismo –tanto blanco como negro- y la enunciación poética del carácter transculturado de nuestra identidad.
Las mayorías, los más jóvenes, deben conocer en profundidad los valores literarios e ideológicos intrínsecos en la escritura de Guillén.
Él reconoció: “una poesía criolla entre nosotros no lo será de un modo cabal con olvido del negro que, a mi juicio, aporta esencias muy firmes a nuestro coctel. Y las dos razas que en la Isla salen a flor de agua, distantes en lo que se ve, se tienden un garfio submarino como esos puentes hondos que unen en secreto dos continentes”.
De hecho también en Sóngoro… le rinde culto a la rumba, así reafirma su simpatía por los distintos ritmos de procedencia africana que llenan el pentagrama de la música popular cubana.
Una, otra vez, debemos revisitar la valía de sus aportes sustanciales al panorama cultural y artístico. Esa savia la cultivó el Poeta Nacional de Cuba en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, organización de la cual fue fundador y presidente hasta su partida física en 1989.
De manera raigal Guillén ha quedado en la memoria y el sentir del pueblo cubano que siempre lo reconoce en lo más profundo de su alma.
























