Adioses y retornos

Cada día la nación cubana se desnuda de uno de sus hijos: un amigo se marcha, un primo busca nuevos horizontes, un padre se despide… Recientemente se hizo público: la población del caimán ha sido contraída en 10 055 968 habitantes, pero, más allá del dato, son las historias de esas familias separadas las que pesan. No se necesitaban cálculos complejos ni análisis detallados para entender que las despedidas fracturan

Por. / ALEJANDRA MOREJÓN FUENTES, HÉCTOR ALEJANDRO CASTAÑEDA NAVARRO, PASTOR BATISTA, TALÍA SUÁREZ y TANIA RENDÓN


Primero fue su hermano mayor, cuatro años después lo decidieron sus padres y, en octubre, su hermana le dio la noticia: me voy en dos meses. Alejandro, de 23 años, ha visto a su familia desintegrarse en busca de otros horizontes. Aunque la decisión significara dejarlo enfrentar solo la defensa de la tesis, que le otorgaría el grado de Ingeniero Civil en la Universidad de Matanzas, no había marcha atrás. Mediante una videollamada deberían celebrar el ansiado momento.

Él los entiende, quizás en forma de resignación, porque “quién no ha venido a este mundo a vivir mejor cada día”. Pero… ¿cuánto se deja atrás?

La migración genera un significativo efecto social, cultural, político y económico en la sociedad cubana, involucrando frecuentemente a la familia en este proceso. / caleidohumano.org

Fracturas filiales

Si se habla de costos, Rosa los conoce muy bien. Con sus 77 años quedó a cargo de su nieta, quien todavía cursa la escuela primaria. Le toca hacer malabares con las palabras cada vez que debe contestar la pregunta más difícil: ¿Cuándo viene mi mamá?

Historias similares se entrelazan en las voces de muchos decididos a probar suerte en una frontera distinta. No es casual la realización de talleres enfocados a la familia en las provincias de Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, por ejemplo, se encuentren jueces cubanos dedicados al asunto de la migración y al modo en que incide en niños y adultos mayores; los dos segmentos poblacionales menos participantes de ese flujo hacia el exterior.

A Norberto Rosabal Callejas, con amplia experiencia en la labor de tribunales, se le ensombrece el rostro cuando habla de dos ancianos: quedaron solos con un pequeño nieto, cuya guarda y cuidado solicitaron y les fue concedida; mas, en este momento piden privación de la responsabilidad parental para los padres del menor, de quienes no han vuelto a saber después de haber viajado a los Estados Unidos.

En el ámbito de derechos y de sentido humano, uno de los aspectos ponderables constituye el del interés superior del niño. Muy bien lo sabe la joven Liliana Palmer Martín, ella preside la sala encargada de la familia y otras materias, en el Tribunal Provincial Popular espirituano.

En total concordancia con instrumentos internacionales (la Convención de los Derechos del Niño) y nuestros (el Código de las Familias), ese principio parte de “escuchar y tener en cuenta la opinión del infante en todos los casos y finalmente decidir lo mejor para su desarrollo”, explicó Liliana.

Justamente lo concibe el joven psicólogo clínico y coordinador de equipo multidisciplinario del Tribunal de Familia en la Fiscalía avileña, Danis Rodríguez Ceballos, al afirmar: “Muchos padres ven únicamente la necesidad de resolver la situación económica e ignoran el efecto psíquico, traumático, que deja toda fragmentación familiar, sobre todo en menores cuyo desarrollo integral requiere comprensión, estabilidad, presencia directa de los progenitores en su crianza”.

En el texto Calibrando el rumbo, publicado en nuestras páginas, edición número 2 de 2023, se hace referencia a la investigación de las profesoras de Psicología de las casas de altos estudios de Pinar del Río y La Habana, Leidy León y Patricia Arés, que abarca varios años de consulta.

Profesionales del Derecho subrayan que la mayor cantidad de situaciones en torno a privación de la responsabilidad parental llegan por razones de migración. / Jorge Luis Baños

Conforme con las especialistas, los menores de edad manifiestan cambios conductuales y emocionales, caracterizados por su notable agresividad, y expresiones frecuentes de ansiedad y angustia; resulta común que perciban su futuro en un entorno incierto: “Los hijos de migrantes son, desde sus discursos y el de sus familias, emigrantes por transitividad; es decir, potencialmente emigrantes”.

Danis asevera que posee un alto valor escuchar al menor y considerar su declaración; es fundamental examinar integralmente el estado de la relación entre el (los) hijo (s) y sus padres, y las personas solicitantes de la responsabilidad parental, así como sus posibilidades, acorde con la ley.

Está el caso de una mujer, de Morón: hace años le entregó su bebita a una vecina, se fue de Cuba y no ha regresado, dificultando el proceso normal de adopción. Un padre, residente en otro país, se niega a que su hijo adolescente se reúna con la madre emigrante: son apenas dos de los numerosos relatos que empiezan a parecer “cosa normal” (y nunca lo serán) en cualquier parte del archipiélago.

El juez avileño Roberto Cruz Santiesteban se dice convencido de que el fenómeno migratorio no puede ser ajeno al Derecho, tanto al de Familia como al Internacional Privado.

La realidad lo demuestra: los conflictos más comunes en cuestiones filiales se hallan hoy en los actos del reconocimiento de hijos, determinación de guarda, y cuidado y régimen de comunicación, autorización de viaje al exterior del menor; medidas definitivas a adoptar sobre los niños durante la sustanciación del divorcio cuando uno de los padres ha abandonado definitivamente el territorio nacional, además de la suspensión y privación de la responsabilidad parental.

Miriam Antonia Téllez Vargas, presidenta de la sala ocupada de estos casos en el Tribunal Provincial Popular tunero, subraya que muchos padres parten sin dejar actualizada la situación de hijos menores de edad, si bien pueden hacerlo antes de viajar al concurrir a la notaría y delegar temporalmente en alguien o aprovechar la llamada homologación de acuerdo: consenso mutuo de ambos cónyuges, con presencia de abogados.

Si el tiempo es “corto”, la ley permite acudir a diligencias preliminares o práctica de pruebas anticipadas de declaración de partes, con ayuda del Bufete y de Tribunales.

De igual forma, la tercera edad tampoco escapa. María Elena recuerda a su vecina cuando la nieta se fue del país. La señora –cuenta– entonces tuvo las pastillas del corazón y el lente intraocular para su operación de cataratas, o el ventilador inalámbrico le ayudó a solventar los recurrentes apagones… No obstante, “quedó sola en casa” y, pese a la ayuda que recibía allende los mares, falleció, y a su nieta le fue imposible llegar a tiempo.

Ausencias en cifras

Según Naciones Unidas, actualmente el número de personas que viven en una nación distinta a la de su nacimiento no tiene precedentes en la historia. Se estima la cifra de migrantes internacionales en unos 281 millones de personas y representa el 3.5 por ciento de la población mundial, superior a los índices registrados en 1980 y 2000.

El profesor titular de la Universidad de La Habana Dacheri López, activo investigador del tema, lo asocia a la globalización y el desarrollo de las relaciones de producción del sistema capitalista imperante en nuestro planeta, sin dejar de reconocer su carácter multifactorial: “Se relaciona con diferentes procesos históricos, sociológicos y psicológicos que tienen un vínculo económico y también profundas conexiones con las redes familiares y sociales”.

Luego del cálculo de la población efectiva en Cuba, al cierre de 2023 se conoce que han emigrado alrededor de 345 000 personas, esta cifra representa una tasa de saldo migratorio de menos 33.7 por mil habitantes, datos registrados en la última edición del Anuario Demográfico de Cuba, publicado por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

“En los meses de enero y febrero calcularemos la población efectiva de Cuba en 2024, en la que sigue al alza la cantidad de personas que no están seis meses y un día de manera acumulada; por tanto, no cumplen las condiciones para ser considerados residentes efectivos”, detalló Juan Carlos Alfonso Fraga, vicejefe de la entidad productora de la estadística oficial cubana.

El experto, con unos 50 años de sabiduría en dicho campo, dijo a BOHEMIA que hay un relativo equilibrio por sexo en el número de migrantes hacia el exterior, la mayoría hombres, pero con muy poca diferencia con respecto a las mujeres. Asimismo, en cuanto a la edad, 2021, 2022 y 2023 se han estado caracterizado por registrar los volúmenes más altos entre los 20 y 35 años.

El cálculo de la población efectiva, aunque responde a una necesidad concreta de gestión gubernamental (la planificación económica, la formación de profesionales y el sistema integral de cuidados, entre otras razones de interés), no implica que quienes se encuentren excluidos dejan de ser cubanos o pierdan sus derechos.

Por ende, mirar el desplazamiento desde una perspectiva limitante reduce las ventajas que podría aportar la diáspora en aspectos de crecimiento. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en su propio Plan Estratégico, reconoce este fenómeno como piedra angular del desarrollo, la prosperidad y el progreso de numerosos individuos que pueden y deben ser parte de la solución frente a las transformaciones sustantivas globales: el cambio climático, la transición demográfica, la urbanización y la digitalización.

De regreso a la semilla

La mayoría de los migrantes nunca dejan de estar conectados con su país de origen; los cubanos no son la excepción. Una gran parte, al llegar a su destino, anhela un estatus legal que le permita regresar a la raíz, a la familia, al barrio en el cual crecieron.

“Para Cuba es importante suprimir la visión de no retorno, de enemigo; hoy el perfeccionamiento de la política migratoria descansa sobre la base de reconocer, en primer lugar, que necesitamos población”, aseguró Antonio Aja, director del Centro de Estudios Demográficos (Cedem).

La noción de familia, actor principal en el proceso migratorio, debe ser entendida de manera amplia, heterogénea, compleja y diversa. / radio26.cu

Esta necesidad responde a que en nuestro país la población que aumenta es la de 60 años y más. La dinámica demográfica influye de sobremanera en todas las esferas de la vida económica y social, y –por tal razón– la pérdida de jóvenes en plena capacidad productiva y reproductiva incide en la estructura por edades y en el monto total de la población, acotó Alfonso Fraga.

“Tener un saldo migratorio negativo puede considerarse un revés, y necesita ser analizado en profundidad. Las causas deben ser tratadas de forma autocrítica, con los pies en la tierra. Se van muchas más personas de las que regresan; se necesita hacer algo para quienes deseen volver, lo hagan”, afirmó Dacheri López.

Expertos en la materia comparten criterios similares. La Cuba de estos tiempos obliga a tener una política de retorno y circularidad, y demanda un giro en cómo se percibe a los hijos que han buscado otra forma de vida en diferentes tierras.

El antiguo mantra de “se fue” debe evolucionar hacia un nuevo entendimiento: “vive fuera”. Este cambio de paradigma no constituye un mero ejercicio de semántica, sino un enfoque con una visión de nación, en la cual ellos también continúan siendo partícipes de todas las políticas y decisiones del país.

Dacheri, también profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), apuntó conexiones entre el proceso cubano y la migración, especialmente los emigrados a los Estados Unidos. “Basta con analizar que nuestro Héroe Nacional vivió allí parte de su vida, consciente y productiva, lo que le permitió saber lo que quería y no quería para Cuba”, subrayó.

Nuestra historia no pertenece solamente a quienes permanecen, incluye de la misma manera a los que han cruzado fronteras. Antonio Guiteras, por ejemplo, no nació en la nación que defendió; Julio Antonio Mella, fue hijo de inmigrantes; Antonio Maceo, de padre venezolano; y figuras como Máximo Gómez, Carlos Roloff, el Che, etcétera, han estado, de algún modo, conectados con la migración internacional.

La realidad es que, al llegar a otro destino, se lleva consigo el pasaporte de cubanía, un sentimiento que no se puede guardar en una maleta. / havanatimesenespanol.org

El camino del llamado exilio se ha pavimentado con mitos y prejuicios, surgidos de las diferentes miradas de un país que tiene, como principal receptor de emigrantes, al enemigo de su sistema de gobierno. La política migratoria, marcada por la desconfianza y la hostilidad, considerado asunto de seguridad nacional hasta 1978, se convirtió en un doloroso proceso de separación, con hondas y latentes cicatrices en el alma colectiva de muchos cubanos.

Tampoco puede perderse de vista que la diáspora ha traído consigo la idea de un proyecto de anexionismo subordinado a los Estados Unidos. Al respecto, el doctor en Ciencias Filosóficas Antonio Aja enfatiza: “Las mayores agresiones ya no vienen del exilio histórico, sino por el flujo que continúa llegando, en particular a territorio estadounidense, salido entre los últimos 5-10 años; por tanto, la intransigencia que ellos tienen se ha formado aquí y es resultado de nuestros problemas”, acentuó.

Sin embargo, “somos un ajiaco”, como afirmaba con claridad el etnólogo y antropólogo Fernando Ortiz refiriéndose al proceso de formación del etnos cubano, asimilando el símil que Esteban Pichardo y Tapia recogía en el Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas. El erudito dominicano incluía en su célebre texto que ajiaco, metafóricamente, quiere decir “cualquier cosa revuelta de muchas diferencias confundidas”.

Con esos acordes de identidad, Dacheri establece una distinción crucial: “Se puede migrar de la República de Cuba, pero no de la nación cubana. La cubanía reside en los sentimientos, la cultura, la mentalidad, las emociones, la lengua, en la forma de vestir, caminar, proyectarse; ahí está la fortaleza. Ellos viven fuera y se llevan a la Isla consigo”.




Cronología de una diáspora (II)

La migración cubana ha experimentado diversas oleadas impulsadas por crisis económicas y políticas. Expertos advierten que este fenómeno, influenciado además por legislaciones estadounidenses, continuará en alzaSeguir leyendo…

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Un comentario

  1. El tema de la emigración es más profundo aún. No se queda en los gajos de una simple decisión personal. Hay que analizar las causas que provocan la dolorosa emigración o “irse a vivir fuera “. Les aseguro que Nadie quiere alejarse de su familia, de sus derechos. Cuando alguien “va a vivir fuera” experimenta un doloroso sentimiento de abandono, de desarraigo, que solo quienes lo han vivido, lo conocen. Por otro lado dejar a su suerte a hijos y padres no tiene recompensa monetaria NUNCA. Enfrentarse a un mundo ajeno, sentirse fuera de sitio, que te llamen emigrante y hasta te discriminen por ello, no son sentimientos agradables, todo lo contrario. Por otro lado no solo se abandona la casa, la familia sino todo un proyecto de vida. Que decir de aquellos con más de 60 que se acogen a la “reunificación familiar “ llevándose consigo una trayectoria laboral, una vida entera para empezar desde cero en la absoluta dependencia de los hijos, de manera anticipada. Hay que ahondar en las causas que provocan la emigración, estudiar el fenómeno social y actuar en consecuencia. Nadie debería irse a vivir fuera, solo irse a pasear y a conocer otros horizontes, vacacionar, para retornar cargados de energía a su rutina, a su vida cotidiana. Es imprescindible que los años trabajados den sus frutos en la vejez, disfrutar de la ansiada jubilación cerca de los suyos. Ningún niño debería crecer sin el abrazo, el cariño y la guía de sus padres. Ningún anciano debería cargar con la responsabilidad de criar a los nietos porque sus hijos “se fueron a vivir fuera”. No podemos verlo como un caso aislado sino como un fenómeno social que afecta mucho a la familia.

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